Barcelona se impuso por 4-1 en el derbi catalán ante Espanyol, en un partido correspondiente a la jornada 31 de La Liga. El encuentro, disputado en el marco de la rivalidad regional, tuvo a los azulgranas como dominadores desde el resultado, con una victoria clara que marcó una nueva diferencia en el clásico de la ciudad.
El árbitro encargado del trámite fue Hernández Hernández. Tras el pitazo final, recibió una calificación de 5/10 por parte del sitio especializado “Archivo Var”, que evaluó su actuación con una mirada crítica, aunque sin señalar fallos determinantes que cambiaran el rumbo del partido.
En el análisis se remarcó que el juez Hernández Hernández “eligió un criterio muy estricto”, y que esa línea de conducción se tradujo en la penalización de prácticamente cada falta que aparecía en el desarrollo del juego. Esa manera de dirigir, más que moderada, terminó influyendo en el ritmo y en la cantidad de sanciones disciplinarias.
“Archivo VAR” también sostuvo que, si bien no se le atribuyen errores graves, su presencia se sintió más intrusiva de lo que el partido pedía. En ese sentido, la lectura fue que pudo haber controlado el juego con menos intervención, sin perder autoridad, para evitar que el partido se “rompa” en exceso por decisiones disciplinarias.
El dato más llamativo fue la cantidad de tarjetas amarillas: Hernández Hernández mostró nueve. Varias de ellas fueron consideradas innecesarias, especialmente durante el primer tiempo, donde se entendió que entre dos y tres amonestaciones pudieron haberse evitado con un criterio un poco más flexible.
Más allá de un episodio puntual, el cotejo no derivó en polémicas de gran magnitud. El informe mencionó una acción que quedó en zona de interpretación, con un supuesto fuera de juego que terminó anulando un gol. Esa fue la situación más discutible, aunque se destacó que, fuera de ese momento, el partido no tuvo controversias que obligaran a replantear la valoración general de la tarea arbitral.
