La final estuvo cargada de historias cruzadas en el Ullevaal Stadion. Jonatan Giráldez, entrenador de dos de los tres títulos europeos previos de Barcelona, ocupó el banco rival tras asumir en Lyon al inicio de la temporada. En ese marco, las miradas también apuntaron a Alexia Putellas: meses de incertidumbre por su contrato en Catalunya, que se acerca a su final. ¿Podría ser su última participación en la Champions con el club de su infancia? Y además, el gran imán del torneo: el Balón de Oro. Con Putellas y Melchie Dumornay en bandos opuestos, el duelo se planteó como un mano a mano entre dos de las mejores futbolistas del continente en la temporada. Todo demasiado tentador como para no esperar una noche a puro relato.

La previa con Putellas, el Balón de Oro y los antecedentes

Con el desarrollo del partido, aparecieron nuevos capítulos. Ewa Pajor encaró su sexta final de Champions League: había perdido las cinco anteriores, tres de ellas frente a Lyon. Para el público neutral, la narrativa era clara: una de las delanteras más destacadas de la historia del fútbol femenino por fin obteniendo la copa. Cuando rompió la igualdad poco después del descanso y luego amplió la ventaja, las celebraciones no dejaron dudas: la espera había terminado.

El golpe previo lo había sufrido Lindsey Heaps. Parecía que la estadounidense le estaba dando la ventaja a Lyon —posiblemente su último partido de Champions League en su carrera— pero el tanto terminó anulado tras la intervención del VAR, pese a las celebraciones que ya estaban en marcha. Heaps, internacional de Estados Unidos, se marchará este verano para sumarse a Denver Summit en la NWSL, y la frustración por haber festejado un gol que no valía redobló el dolor, porque la definición final llegó con el pitazo definitivo sin premio para su equipo.

Después apareció Salma Paralluelo para cerrar la película con el broche final. Entre los comentarios sobre el futuro de Putellas y el de la central Mapi León —que se perfila para dar el salto a London City Lionesses—, no se habló tanto de Paralluelo, aunque también tiene contrato cerca de su vencimiento. Este sábado dejó un recordatorio inmediato de su jerarquía: convirtió dos goles en apenas tres minutos durante el tiempo adicional, y el resultado quedó definitivamente fuera de discusión. Si queda como agente libre, su futuro se anticipa como un capítulo con pretendientes de peso.

Un 2-0 que se sostuvo: Pajor, Paralluelo y el camino a la gloria

Barcelona celebró su cuarto título europeo, mientras Lyon miró hacia atrás con la sensación de que pudo ser distinto en su búsqueda por alcanzar su noveno trofeo continental. En ese contexto, el partido terminó siendo el escenario perfecto para Pajor. Su recorrido ya venía escrito con giros: fue reclutada por Wolfsburg con 18 años, como una goleadora joven con talento en bruto, y en la última década terminó convirtiéndose en una de las mejores delanteras de la historia del juego femenino.

  • Pajor llegó a Barcelona en 2024 tras marcar 135 goles en 196 partidos en Alemania.
  • En su etapa con Wolfsburg ganó varios trofeos, pero la Champions League se le resistió durante un tiempo largo.
  • Entró al partido con la marca de haber disputado cinco finales previas sin conseguir el título.

Las cinco finales anteriores y el “por fin” del sábado

La historia de Pajor en finales venía cargada de dolor. Miró desde el banco cómo Wolfsburg ganó en penales en 2016, pero ella no levantó la copa. En la final de 2018 jugó todos los minutos: Wolfsburg llegó al alargue ante el mismo rival, perdió 4-1 y volvió a quedarse sin el premio. Dos años después, otro golpe: Lyon le ganó y la dejó fuera en una derrota 3-1.

En 2023 parecía que la espera terminaba. Pajor abrió la cuenta a los tres minutos cuando Wolfsburg enfrentaba a Barcelona en Eindhoven: el equipo alemán ganaba 2-0 al descanso. Sin embargo, una remontada extraordinaria de las catalanas volcó la final y la definió en un 3-2 dramático. Y después vino el último antecedente amargo: tras el cambio de Wolfsburg a Barcelona, Pajor perdió la final del año pasado 1-0 ante Arsenal. ¿Iba a ser su día recién ahora?

El sábado, por fin, sí. Diez años después de su primera final, Pajor se adaptó perfecto al escenario que conoce. En Oslo, convirtió dos goles para darle a Barcelona una ventaja 2-0 sobre Lyon. Esta vez, a diferencia de Eindhoven, el liderazgo se sostuvo: para Pajor, la Champions League llegó al lugar que le correspondía. Ewa Pajor es campeona de Europa y, por cómo se dio, el premio se siente merecido.

La decisión de Romeu en el once y el impacto de Paralluelo

En el armado del equipo, Pere Romeu tenía una decisión grande en el carril izquierdo. Era sabido que Caroline Graham Hansen iría por la derecha y que Pajor jugaría en el centro. La duda era quién completaba el ataque: Claudia Pina o Paralluelo. La balanza parecía inclinarse por Pina, pero también había señales para el otro lado.

  • Pina tiene un buen andar en Liga F y está en camino de pelear por la Bota de Oro.
  • En las etapas de eliminación directa de la UWCL, a Pina le costó tener impacto sostenido.
  • Paralluelo, en cambio, había aportado un gol y una asistencia en la victoria ante Bayern Munich en semifinales.

Con esa referencia, Paralluelo fue quien mantuvo su lugar en el once el sábado. Sus aportes en el tramo final terminaron de confirmar el resultado. El primer gol fue una definición de mucha calidad: Paralluelo estampó el balón en el ángulo superior de la valla de Lyon. Y luego llegó el segundo: volvió a superar a Christiane Endler con frialdad para ponerle un sello definitivo al marcador.

En medio de la conversación sobre Putellas y también sobre León, Paralluelo suma otra condición que puede mover el mercado: también sería agente libre este verano. No siempre tuvo regularidad desde su llegada a Catalunya con 18 años, pero los picos que puede alcanzar son extraordinarios. Queda la pregunta para Barcelona: si quieren conservarla y si pueden hacerlo. De cualquier manera, con este rendimiento, su valor y su atractivo hacia otros clubes grandes ya crecieron de forma clara.

Heaps, Coll y el resto del equipo: quiénes sostuvieron la historia

El cierre emocional tuvo un rostro claro. Las lágrimas de Lindsey Heaps tras el final hablaron por sí solas. Con 31 años, dejará Lyon este verano para volver a Estados Unidos y sumarse a Denver Summit, luego de cuatro temporadas en el club y ocho en total en Europa. Su rol fue pionero para muchas futbolistas estadounidenses en el otro lado del Atlántico, y le quedaba la posibilidad de cerrar ese capítulo de manera ideal: una victoria la habría convertido en la primera figura de USWNT en ganar la Champions League dos veces.

La sensación de que Lyon se encaminaba al triunfo llegó temprano. A los 14 minutos, Heaps fue la más rápida y empujó el balón a la red. Pero tras la euforia inicial, el VAR intervino y el gol no se convalidó. Esa celebración no volvió a aparecer para OL en la noche.

La derrota terminó dejando a Heaps con un final duro para su etapa en Lyon. Aun así, su paso no fue menor: fue una futbolista de altísimo impacto para el equipo, que ya había conquistado el trofeo continental cuatro años atrás. Todavía existe la chance de despedirse con un buen resultado en la liga la semana siguiente, pero lo de este sábado era otra cosa: algo más grande, más especial. Para su carrera europea, el cierre de Champions se siente, por cómo se dio, como un golpe difícil.

Cata Coll y la seguridad bajo los tres palos

En cuanto a los premios individuales, no suelen abundar las nominaciones a un Balón de Oro entre los arqueros, aunque Cata Coll aparece como una candidata para integrar la lista larga más adelante en el año. En 2025 había estado en el radar por el Yashin Trophy, pero todavía no había recibido una nominación al Balón de Oro. Ahora, todo indica que esa primera nominación podría llegar después de la actuación ofrecida en la final.

Coll tiene 25 años y, como cualquier arquera, puede cometer errores y no siempre convencer cuando debe salir a resolver cruces. Sin embargo, en Oslo mostró todas las condiciones que la convirtieron en la número 1 tanto de Barcelona como de la selección de España, dos de los equipos más fuertes del mundo. Realizó cuatro atajadas en el partido y sostuvo el cero en un juego que, por el marcador, no refleja del todo lo cerca que estuvo la historia.

  • Su mano fue clave para negar a Wendie Renard en los primeros tramos.
  • Su intervención para sacar un remate de Selma Bacha justo antes del descanso fue especialmente determinante.
  • En el complemento, volvió a ser importante para frenar a Vicki Becho.
  • También mostró gran serenidad en situaciones mano a mano.

Si bien Pajor y Paralluelo se quedarán con la atención por los goles, Coll fue una de las razones centrales por las que Barcelona pudo alzar el trofeo este sábado.

El planteo en el mediocampo y el control en el gran partido

Romeu tuvo quizás su decisión más grande en el mediocampo. Tenía tres caminos: darle a Aitana Bonmatí su segunda titularidad desde que regresó de una lesión que la tuvo fuera cinco meses, elegir a Vicky López para ocupar el sector, o apostar por Clara Serrajordi, de 18 años.

La joven fue la elección para el partido de vuelta de la semifinal ante Bayern Munich, cuando una estructura con Patri Guijarro, Putellas y López no alcanzó el equilibrio necesario. Ese movimiento funcionó: Barcelona ganó 4-2 y se metió en la final. Por eso, el entrenador repitió a Serrajordi también el sábado y ella respondió.

Lyon presionó con intensidad en la primera parte, para impedir que el equipo catalán encontrara su ritmo. Aun así, Serrajordi completó todos sus pases al llegar al descanso. En el segundo tiempo mantuvo la toma de decisiones rápida y clara: se movió con intención, sumó en diferentes responsabilidades y ayudó a que Barcelona entrara en su mejor dinámica.

Quedó claro que Romeu no dudaba de la capacidad de Serrajordi para sostenerse en una ocasión enorme. Su desempeño confirmó por qué le dio la confianza y también dejó en evidencia que tiene un futuro enorme.

Dumornay y el cierre: momentos, falta de definición y la espera sigue

En el otro lado, Melchie Dumornay fue de las figuras del partido en términos de influencia: a lo largo de la temporada suele destacarse como la mejor futbolista en la cancha, razón por la cual llegaba a esta final con la etiqueta de seria candidata al Balón de Oro. Sin embargo, en Oslo no terminó de encontrar su mejor versión. Con 22 años, su espera por ganar una Champions League seguía, al menos por ahora, sin romperse.

Dumornay tuvo instantes: tocó, generó chances y, muchas veces, se la vio como la opción más probable para que Lyon encontrara el gol. Pero Barcelona consiguió limitar su impacto con el trabajo colectivo y el control de los espacios. La final no le dio a Dumornay la recompensa individual.

De todas formas, la proyección es clara: es muy probable que Dumornay gane la Champions League en algún momento y, por su nivel, también se anticipa que en algún punto llegará el Balón de Oro. Mientras tanto, la espera por el triunfo europeo continúa, y con ella es lógico pensar que seguirá la espera por el premio individual.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.