Mikel Arteta no pudo disimular la bronca tras ver a su Arsenal quedarse corto en Budapest. El entrenador español apuntó a una jugada puntual como posible bisagra del partido, una entrada sobre Noni Madueke que, a su entender, pudo haber cambiado el rumbo: “La miro de nuevo y es perfectamente posible que sea penal. Sobre todo porque en esta competencia, este año, nos dieron una pena máxima con un criterio que es distinto. En esta temporada, el árbitro tomó una decisión y, con Cristhian Mosquera, resolvió diferente; y eso es importante”, sostuvo.
La caída dejó un sabor todavía más amargo en el entorno de los Gunners, no solo por el golpe de la final, sino por el dato que agranda la frustración: Arsenal ya disputó más partidos en esta Champions sin poder levantar la copa que cualquier otro club. Más allá del crecimiento enorme que mostró el equipo durante el ciclo, Arteta remarcó que los detalles terminaron pesando en el desenlace, en una definición que se decidió por penales tras el 4-3 que les permitió a PSG sostener la corona.
Perder una final desde el punto penal es un tipo particular de sufrimiento deportivo, y Arteta pidió a sus futbolistas que no intenten esconder la decepción. “Sí, es muy difícil de aceptar cuando sos tan constante durante todo el torneo hasta llegar al partido decisivo y, al final, perdés el trofeo desde los doce pasos. Es una situación complicada”, reconoció. Además, subrayó la necesidad de que el club valore el recorrido, considerando que hacía más de dos décadas que no alcanzaba esta instancia.
El mensaje del DT estuvo cargado de resiliencia y sinceridad emocional. “Son un equipo excelente y los felicito. Tienen calidad individual, y también la forma en que los entrenan: son un equipo de altísimo nivel. Tenés que atravesar lo que te toca; si te duele, entonces transitá el dolor. Y si pensás que podías hacer algo distinto, aprendé de eso. Reflexioná y mostrale otra vez la ambición que queremos tener”, agregó.
Aunque la noche no dejó trofeos, Arteta se encargó de destacar rápido el compromiso de sus jugadores durante una campaña europea exigente. Remarcó que el grupo atravesó obstáculos internos relevantes y que eso terminó fortaleciendo el vínculo. “Estoy muy orgulloso de ellos. Con el contexto que tuvimos, esta temporada fue muy particular para nosotros. Internamente sabemos por lo que pasamos. Manejar a este plantel y a este equipo es un privilegio, por cómo llevan esta insignia y por cuánto ponen en cada cosa”, señaló.
Arsenal ya había asegurado el título de la Premier League a principios de mes, pero en la Champions el objetivo seguía siendo el “grande” que todavía le cuesta conquistar a los hinchas del Emirates. Arteta reconoció el gusto agridulce del final: si bien lograron el éxito en el plano local, les faltó “el más importante” en el cierre, en lo que terminó siendo un golpe en el tramo final del torneo en Hungría. También hubo una señal táctica en el rendimiento: Arsenal registró apenas 24,7% de posesión, su cifra más baja como equipo de Arteta con once jugadores.
Mientras el Arsenal procesaba la derrota, Luis Enrique y PSG celebraban un logro histórico. Los franceses se convirtieron apenas en el segundo club en la era moderna capaz de defender el título de la Champions con éxito. En el plano estadístico, el equipo ya acumuló ocho copas en los últimos diez trofeos disponibles, imponiendo una etapa de dominio que no se veía desde el “trespeat” de Real Madrid con Zinedine Zidane.
Para Arsenal, el desafío inmediato es que esta presencia en una final no quede como una excepción que se repite cada 22 años. “No lo hicimos durante 22 años, así que imaginá lo que significa estar por segunda vez en la historia. Tenemos que reconocer la temporada que hicimos, pero por el momento nadie te va a quitar el dolor”, cerró Arteta.
