En ese sentido, buena parte del crédito del Arsenal en su camino al éxito en la Premier League también recae en la dirigencia del club. Aunque en varias ocasiones el equipo de Mikel Arteta se quedó corto cuando más importaba, el board sostuvo su confianza en el entrenador, sobre todo en el mercado de pases. La inversión de tiempo y recursos en Arteta, finalmente, empezó a dar frutos: quedó confirmado con la derrota de Manchester City ante Bournemouth el martes.

Así, el club terminó teniendo razón al decir “confiar en el proceso”. Arteta había adelantado que con el tiempo “lo iba a resolver” y que necesitaba “un poco de margen”. Obviamente, el camino tardó más de lo que el español imaginaba, pero el DT terminó demostrando que cumple su palabra. Por eso, el fin de la sequía de títulos de 22 años no solo habla de la paciencia del club, sino también de la perseverancia y el pragmatismo del entrenador.

Como Arteta suele recordar, el Arsenal estaba en un momento complicado antes de que él tomara el mando. La frustración que se había instalado durante la segunda etapa del ciclo de 22 años de Arsène Wenger fue dando paso a la apatía al final del paso de Unai Emery, un período que terminó siendo malogrado.

El respaldo a Arteta y el “otro” contexto

  • El club mantuvo el apoyo a Arteta pese a caídas cuando era clave.
  • Se remarca el rol de la inversión en el mercado de pases.
  • Se plantea que Emery podría haber tenido resultados similares con el mismo sostén.

También puede discutirse que, si Emery hubiera contado con el mismo nivel de apoyo que Arteta, es probable que hubiera alcanzado un techo parecido al de su sucesor. De hecho, lo que el técnico viene demostrando en Villarreal y Aston Villa lo ubica como uno de los entrenadores más destacados de la era moderna.

Sin embargo, el vínculo con la gente se rompió mucho antes de que lo despidieran el 29 de noviembre de 2019. Ni siquiera el nombramiento del querido exvolante Freddie Ljungberg como interino alcanzó para despejar el clima de pesimismo que rodeaba al club. Arteta todavía tiene muy presente esa sensación, incluso desde su última visita al Emirates como técnico de Manchester City, apenas cinco días antes de ser confirmado como el nuevo entrenador permanente del Arsenal.

La imagen que marcó a Arteta

  • Arteta recordó el estadio con cerca de la mitad vacío.
  • Señaló que esa escena le hizo pensar que no había proyecto.
  • Luego llegó la pandemia y el “50%” se transformó en “cero”.

“Esa imagen, ese sentimiento del estadio, la gente… con el 50% del estadio vacío, se me quedó adentro”, rememoró. Y agregó: “Yo dije: ‘Con esto no hay proyecto. Esto no va a funcionar’”.

Pero lo peor llegó rápido: después apareció el Covid y, donde antes había público, directamente no lo hubo. “Entonces te vuelve todo más difícil. A partir de ahí tuvimos que reconstruir absolutamente todo”, explicó.

Nadie pudo negar que Arteta hizo un buen trabajo para sentar las bases de un equipo candidato al título. Igual quedó una duda persistente: si era realmente el hombre indicado para transformar al Arsenal de aspirante a campeón.

La mirada de Thierry Henry

  • Henry confesó que en un momento dudó del “Trust the process”.
  • Planteó la pregunta de “¿hacia dónde vamos?”.
  • Después remarcó que el equipo aprendió a ganar incluso sin “belleza”.

El propio Thierry Henry, recientemente, admitió que llegó a cuestionar el discurso. En diálogo con Sky sostuvo: “Voy a ser honesto: en un punto estaba preguntándome todo esto del ‘confiar en el proceso’. Quería saber: ‘¿Adónde vamos?’”.

Incluso en esta temporada aparecieron temores de que el Arsenal terminara segundo por cuarta campaña consecutiva. Y la inquietud se acentuó especialmente después de la derrota en casa contra Bournemouth el 11 de abril, cuando el plantel pareció resentirse por la ansiedad de la hinchada local.

Pero cuando más se necesitó, los hinchas respondieron. El clima en el Emirates para el duelo de liga ante Fulham y, luego, la semifinal de Champions en la vuelta contra Atlético de Madrid fueron una muestra clara de cómo cambió el estado de ánimo del club desde aquel 3-0 sufrido ante City en diciembre de 2019.

Antes del partido del lunes contra Burnley, Arteta lo sintetizó: “Si al principio es más duro, entonces es mejor ver esa transformación y esa alegría en la gente. Es algo hermoso de mirar”.

Ahora bien, en lo estrictamente futbolístico, la cuestión de si el Arsenal “es hermoso de ver” se convirtió en un tema de debate fuerte durante el año. Como discípulo de Pep Guardiola, se esperaba un estilo similar al del técnico catalán, y en los primeros tiempos el equipo pareció, según la comparación instalada, “Manchester City-light”.

Ese aire se reforzó con incorporaciones en el verano de 2022, como Gabriel Jesus y Oleksandr Zinchenko, ambos provenientes de Manchester City. Pero en los últimos tres años se notó un giro de estrategia que se hizo todavía más evidente desde el comienzo de la campaña actual.

En ese tramo, Arteta terminó adoptando una actitud de “ganar como sea”, provocando más comparaciones con Jose Mourinho que con Guardiola. En la práctica, el Arsenal se volvió tan eficaz para administrar los tiempos y desgastar rivales en jugadas de pelota parada como para convertir desde esas mismas situaciones.

Además, David Raya suele tirarse para ganar tiempo y permitir que Arteta dé indicaciones en la línea lateral durante el juego. Y el equipo también pareció aprovechar el protocolo por conmoción en un partido ante Wolves en enero, cuando realizó un cambio defensivo en ese contexto, algo que se interpreta como una muestra de la nueva dureza táctica del entrenador.

Choques con la “estética” y críticas por táctica

  • Se asocia al Arsenal con el uso de “recursos” en pelota parada.
  • Raya habría recurrido a caídas para habilitar charlas de Arteta.
  • Se menciona el aprovechamiento del protocolo por conmoción en enero vs Wolves.

El dominio de los “trucos” no le granjeó simpatías, ni entre rivales ni en neutrales. El entrenador del Brighton, Fabian Hurzeler, criticó con dureza las tácticas del Arsenal después del 1-0 en el Amex Stadium en marzo. En conferencia posterior, el alemán marcó una postura: “Nunca voy a ser un entrenador que busque ganar de esa manera”.

Y completó: “Cada equipo puede administrar y perder tiempo, pero tiene que haber un límite. Ese límite tiene que fijarlo la Premier League y los árbitros. Hoy, el Arsenal hace lo que quiere”.

Hurzelar también puso el foco en el futuro: “¿Hasta dónde va a llegar esto? En un partido juegas 60 minutos netos y después te toca jugar contra el Arsenal y es como si fueran 50. Son 10 minutos de diferencia. Es por eso que la gente paga”.

Luego remató: “Si yo preguntara en la sala: ‘¿Disfrutaron de verdad este partido de fútbol?’, seguro que si alguien levanta la mano es porque es hincha del Arsenal, pero fuera de eso… no, no hay chance”.

Lo llamativo es que Henry, figura histórica de los “Invincibles”, también dejó claro que no le gusta el enfoque de Arteta desde el punto de vista de entrenador. Aunque, a la vez, explicó rápido que como uno de los seguidores que más tiempo sufrió, lo que más le importaba era que el club cumpliera el objetivo y cerrara el campeonato.

En Sky, Henry señaló: “Mucho tiempo nos acusaron de ser chicos, de no poder sostener una ventaja, de ser víctimas del bullying. La pregunta era: ‘¿Podés ganar si no es lindo?’. Y ahora el equipo está haciendo exactamente eso, y encima lo está dominando. Y cuando lo estás haciendo, a otros no les gusta”.

En ese marco agregó: “Entonces, no tengo que gustarme, pero sí respeto. Eso es lo más importante. Después de 22 años, de la forma que sea, yo lo voy a respetar”.

Henry también aclaró que el cambio de estilo no implica traición a ninguna “mística” en particular. Sostuvo que no existe “la Arsenal Way”, porque los equipos campeones de Wenger eran lo opuesto a la filosofía de George Graham, famosa por victorias por 1-0. En ambos casos, los logros fueron celebrados con euforia por la gente del club, aunque se alcanzaran con ideas futbolísticas muy distintas.

Así, a muchos neutrales el Arsenal podría quedarle como etiqueta “Set Piece FC”. Pero también, en paralelo, será recordado por haber cortado una de las sequías más recordadas y emblemáticas del fútbol inglés. Y ese desenlace llegó manteniendo el respaldo a Arteta, incluso cuando el entrenador fue ridiculizado por métodos de motivación que se describen como extraños. Aun así, consiguió el título con un grupo de jugadores que, para muchos, iba a volver a desperdiciar otra oportunidad tras perder en el Etihad el mes anterior.

En definitiva, Arteta se mostró por delante del calendario al construir un equipo bien trabajado, sólido en defensa, fuerte físicamente, trabajador y con una lectura cínica del juego. Un plantel unido por la disposición a hacer lo que haga falta para ganar.

Por ese motivo, se lo define como el campeón perfecto de la Premier League para 2025-26: la prueba más acabada de la naturaleza “de desgaste” que tiene hoy la liga inglesa. El proceso no fue necesariamente lindo, pero fue efectivo. Como dijo Henry en Sky: “Le pedimos a Mikel que encontrara una forma. Y lo hizo”. Por eso, más allá de gustos, el respeto aparece como el cierre lógico de la historia.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.