La euforia se desató en Londres con la misma intensidad con la que Arsenal conquistó el título: en videos que se viralizaron en redes se ve a una multitud de hinchas llegando rápidamente al Emirates Stadium para celebrar una alegría largamente esperada. La escena muestra un mar de camisetas rojas, bengalas encendidas iluminando la noche del norte de la ciudad, cánticos en bloque y banderas del club flameando mientras la celebración callejera marca el cierre de una espera durísima por la gloria local.
El partido que definió el título: City se tropieza y Arsenal lo aprovecha
El campeonato se terminó de confirmar desde un lugar inesperado: con el desenlace de Manchester City, que dejó puntos en el camino, Arsenal se coronó sin necesidad de jugar esa jornada con presión máxima. El equipo de Mikel Arteta alcanzó la vuelta olímpica “desde el sillón” por el empate 1-1 de los dirigidos por Pep Guardiola ante Bournemouth en el Vitality Stadium.
El contexto fue determinante: City, vigente campeón, quedó a cuatro unidades de Arsenal cuando restaba apenas un partido. En el partido, Eli Junior Kroupi —con apenas 17 años— apareció para desnivelar con un remate potente que sorprendió a todos en el estadio. Más tarde, Erling Haaland logró la igualdad en el tramo final, pero el 1-1 igual no alcanzó para que el campeón sostuviera el ritmo.
Así, el tropiezo de los Citizens le dio a Arsenal el premio más grande y, además, cortó la inercia de dominio local que venía mostrando Guardiola: el título se confirmó sin la necesidad de que la definición se estirara hasta el “día final” con toda la tensión que suele traer ese escenario.
La espera de 22 años y el quiebre después de la decepción
La coronación tiene un peso enorme: se pone fin a un ayuno de 22 años sin un título de liga en la máxima categoría. La última vez que los gigantes londinenses alzaron la “orejona” del campeonato doméstico fue en la temporada 2003-04, cuando el plantel comandado por Arsène Wenger logró la gesta histórica de completar toda la campaña sin derrotas, el recordado ciclo de los “Invincibles”.
Por eso, el festejo no es solo de un domingo: es la materialización de una ilusión acumulada por generaciones. Arsenal venía de varios golpes y, en particular, de intentos recientes por asaltar la cima en las últimas tres temporadas, con desenlaces amargos ante Manchester City y Liverpool. En ese marco, la conducción de Arteta aparece como el punto de inflexión: el proyecto que buscó sostenerse y crecer en el tiempo terminó encontrando el momento exacto para escribir su propia página gloriosa.
Qué sigue: vuelta con Crystal Palace y el desafío de la doble corona
Luego del festejo, Arsenal tiene un objetivo claro: el club visita a Crystal Palace el domingo con la intención de cerrar la fiesta con una victoria, en lo que se plantea como una especie de “victory lap” sin ataduras. Al estar consagrado, el equipo puede jugar con mayor libertad y con otro tipo de energía mental, más enfocada en disfrutar y afinar detalles de cara a los compromisos que se vienen.
Pero el horizonte es aún más grande: el nuevo campeón está a un paso de completar una doble hazaña. El próximo gran capítulo será en la Champions League, donde enfrentará a Paris Saint-Germain en la final del 30 de mayo en Budapest.
