Tras una entrevista concedida a MARCA, Mikel Arteta hizo un repaso por el momento que vive Arsenal luego de coronarse campeón de la Premier League y antes de afrontar, en Budapest, un cruce europeo que quedará marcado en la historia del club. El entrenador se mostró especialmente orgulloso y con una alegría que, a su entender, llega después de un camino largo de intentos fallidos y de una búsqueda interna constante.
De un vistazo
- Arteta celebró el primer título de Premier League de Arsenal en 22 años.
- El técnico sostuvo que el objetivo central fue instalar “creencia de élite” en el plantel.
- Defendió la flexibilidad táctica tras críticas por un enfoque más defensivo.
- Arsenal enfrentará a PSG en la final europea del sábado, con la chance de invitar el trofeo a Londres por primera vez.
- PSG busca ser el segundo equipo en la era Champions en repetir el título (tras Real Madrid).
El DT remarcó que el éxito local no es solo un trofeo: también alteró la forma de pensar del club de cara al partido decisivo. En ese contexto, explicó el alivio de dejar atrás la etiqueta de equipo que se caía en el camino y cómo ese cambio emocional debe transformarse en combustible para conquistar la Champions League.
“Hay una alegría y también un alivio, como soltar una carga”, expresó Arteta, y agregó la sensación de confirmación: “Ahora sí, lo tenemos”. A partir de ahí, pidió que esa energía se convierta en una especie de ola de emoción, esperanza y hambre para ganar el certamen continental.
La “mejor parte”, el camino
Cuando se le preguntó qué considera lo más valioso de lo logrado hasta ahora, Arteta respondió que no es únicamente el desenlace, sino el trayecto. En su relato, habló de personas que aportaron valor a la construcción del proyecto y confesó que, en ciertos momentos, sintió vulnerabilidad y dudas sobre su capacidad para liderar.
El entrenador señaló que la pregunta de si era el indicado no tuvo respuesta hasta que llegó el objetivo, subrayando que el logro se alcanzó en conjunto y no como un producto individual.
Críticas y crisis de lesiones
En paralelo, Arteta abordó los cuestionamientos recientes sobre una forma de jugar más conservadora desde que Arsenal venció a Atlético Madrid en la semifinal. Allí, el técnico defendió su capacidad de adaptación, especialmente en un escenario de crisis por lesiones que condicionó decisiones durante el tramo final.
Para explicar cómo toma las opiniones, sostuvo que respeta todas las posturas y que luego decide qué peso darles: algunas se dejan de lado, otras quedan como recuerdo, algunas se “queman” y también hay ideas que se aprovechan porque terminan sumando. En su visión, el plan no debe cerrarse: “hay espacio para todo”.
“Mi trabajo es que si algo no alcanza para ganar, no puedo quedarme conforme”, continuó. Según su enfoque, la tarea es buscar vías alternativas para obtener el resultado, innovar y encontrar soluciones diferentes a las que se venían usando, algo que dijo que hicieron durante todo el proceso.
Además, remarcó que, con las lesiones que atravesaron, cada etapa exige un tipo de respuesta. Incluso llevó la idea a un ejemplo matemático: si transformara la situación en un “mecanismo” y pidiera probabilidades de ganar la Premier League, le habrían dado un 2%. Y por eso no se conformó con ese escenario, insistiendo en que debieron encontrar otras maneras, con los recursos disponibles, para seguir siendo competitivos en los más de 60 partidos que les tocó afrontar y con las exigencias impuestas.
La final en Budapest
Ahora, Arsenal se prepara para un choque histórico contra el vigente campeón, PSG, este sábado, con la intención de cerrar la campaña europea con invicto. En caso de victoria, el trofeo viajaría por primera vez a la zona norte de Londres, sellando un doblete que combinaría éxito local con gloria continental.
Del otro lado estará Luis Enrique y un PSG que tiene la mira puesta en repetir corona. Su objetivo es convertirse en el segundo club en la era de la Champions en retener el título, un privilegio que solo consiguió Real Madrid, y que ahora PSG quiere emular en el partido decisivo.
