La campaña europea de Madrid terminó con un golpe duro en Múnich, tras una segunda final que se definió por detalles y terminó 4-3 para los alemanes. A pesar de un arranque que ilusionó a todos por la reacción temprana de Arda Güler y de un gol de Kylian Mbappé, el trámite se torció con una decisión clave: Camavinga recibió la segunda amarilla por una pérdida de tiempo a cuatro minutos del final. Con el cambio de dinámica que provoca una expulsión desde el banco, el equipo visitante quedó expuesto y, en el tramo decisivo, Luis Díaz y Michael Olise encontraron el camino para que Bayern sellara la clasificación y quedara a un paso de una nueva instancia grande, en una semifinal frente al vigente campeón, Paris Saint-Germain.

El entrenador madridista fue tajante al analizar la roja, apuntando a la falta de claridad del árbitro Slavko Vincic respecto de las amonestaciones previas. En su lectura, el juez no tendría la “conciencia básica” de qué jugadores ya habían sido sancionados y recién habría mostrado la segunda amarilla después de que el propio plantel local se lo señalara. De ese modo, sostuvo que el desenlace terminó afectando el partido en el tramo final, cuando la eliminatoria ya estaba en plena definición.

Arbeloa también cargó con dureza contra el modo en que se produjo la expulsión y contra la tarea arbitral. “Nadie entiende cómo un jugador puede ser expulsado por una acción como esa. La sensación es de injusticia y de bronca. Yo creo que le mostró la tarjeta porque no se dio cuenta de que ya tenía una amarilla; pero, en realidad, ni siquiera sería una falta para tarjeta. O el árbitro nunca jugó al fútbol… o no sé, pero lo peor es que ni siquiera se enteró de que el jugador ya estaba con una amonestación”, disparó, dejando en claro su molestia por el impacto que tuvo la decisión sobre el desarrollo del encuentro.

Más allá de la polémica, la eliminación dejó una herida emocional importante en un plantel que había puesto muchas expectativas en alcanzar un nuevo récord: el 16° título continental. Además, el adiós en cuartos abrió de inmediato interrogantes alrededor del futuro de Arbeloa en el Bernabéu, aunque el español se mantuvo firme en su postura como “hombre de club”, con un discurso que buscó sostener la identidad y el compromiso pese al golpe deportivo.

En la misma línea, cuando se refirió al estado anímico del vestuario y a su situación profesional, el entrenador remarcó que el plantel se fue con el ánimo tocado. “El vestuario está profundamente herido. Felicito a Bayern por una serie grande, pero nos hubiera gustado que nos vencieran de otra manera. Todo el trabajo y el esfuerzo se fueron por la borda por una decisión como la que tomó el árbitro. No me preocupa en absoluto, y voy a entender perfectamente cualquier determinación que pueda tomar el club; soy un hombre de club”, expresó.

Ahora, Madrid deberá reencaminarse rápido hacia La Liga, donde el próximo martes recibirá a Deportivo Alavés, con una desventaja de nueve puntos sobre Barcelona, líder de la tabla, y con apenas siete fechas por disputarse. El impacto del Allianz Arena no se limita al resultado: Güler también quedó expuesto a una sanción europea a futuro, ya que fue expulsado por un cruce posterior con el árbitro. Mientras Bayern intenta encaminar una temporada soñada con Harry Kane en un nivel histórico, el desafío para el equipo de Arbeloa será recuperarse anímicamente y responder a la sensación de “injusticia” que quedó instalada tras la serie.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.