Tras la clasificación de Arsenal por 2-1 en el global, sellada con un gol decisivo de Bukayo Saka el martes, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, lanzó una crítica dura sobre la integridad del certamen. En su lectura, el desenlace ya estaría definido mucho antes del pitazo final en el Emirates Stadium, y Atlético no habría tenido que lidiar solo con el equipo de Mikel Arteta, sino también con un supuesto sesgo “institucional”.

De un vistazo

  • Arsenal avanzó por 2-1 en el global y el gol que definió fue de Bukayo Saka.
  • El alcalde de Madrid cuestionó la elección arbitral y afirmó que el resultado estaba “predeterminado”.
  • Señaló que la designación de árbitros alemanes habría buscado perjudicar a Atlético.
  • Citó dos jugadas vinculadas a Riccardo Calafiori: una por fuera de juego y otra por una posible falta/pedido de penal.
  • También mencionó el tiempo adicionado como un elemento más para sostener su versión de favoritismo.

En una intervención marcada por el enojo, Martínez-Almeida aseguró que, al ver el sorteo, pensó que le tocaría Arsenal y que se equivocó. Remarcó que terminaron enfrentándose a la UEFA y sostuvo que el organismo “dejó claro” que no quería a Atlético Madrid en la final de la Champions League.

El planteo del dirigente apuntó a la designación arbitral: se mostró particularmente sorprendido por que se haya nombrado a un árbitro alemán, tanto como juez principal como para el VAR, en un cruce donde España y Alemania disputan un lugar extra europeo. En su relato, esa decisión no sería casualidad, sino parte de un plan.

La sospecha: decisiones y “máquina” institucional

Según su interpretación, la molestia tiene como centro la selección del cuerpo arbitral, más aún en un contexto donde los países compiten por cupos adicionales en Europa a través de coeficientes. Para el alcalde, mandar árbitros alemanes en un partido de alta tensión sería una jugada calculada para facilitar la victoria de Arsenal.

En el mismo tono, insistió con que solo la UEFA podría considerar razonable nombrar a un colegiado alemán en roles tan relevantes, y reforzó su idea de que algunas acciones no habrían sido producto del juego, sino de una determinación previa orientada a perjudicar a Atlético Madrid.

“Quien más que la UEFA” sería el único capaz de encajar una designación así, remarcó, y agregó que, a su juicio, los hechos del partido se explican mejor por una intención que por el desarrollo normal del encuentro.

Incidentes con Calafiori y reclamos de penal

En Madrid, el malestar se concentró en dos episodios puntuales que involucraron a Riccardo Calafiori. En la primera jugada, Giuliano Simeone cayó tras una acción en la que intervino el defensor italiano, pero el pedido de penal se habría desactivado por una determinación de fuera de juego marginal.

Martínez-Almeida expresó su incredulidad por la falta de repeticiones televisivas durante la transmisión para aclarar la decisión. En su postura, el material relevante pudo haberse omitido a propósito para que no quedara en evidencia la interpretación de la jugada.

Luego, el alcalde amplió su argumento: dijo que era “incomprensible” que no existiera ni una sola repetición del fuera de juego de Giuliano cuando, para él, se trataba de un penal claro. Indicó además que después se habría visto en redes sociales que no era fuera de juego y que el futbolista había salido desde su propio campo.

Con ese argumento, remarcó la contradicción que, en su visión, se generó en una transmisión con múltiples cámaras. Se preguntó por qué el equipo encargado de la producción no mostró una repetición para determinar con claridad si existía o no fuera de juego y sostuvo que no lo hicieron porque “no era offside” y, según él, se habría negado el reconocimiento.

La segunda situación que mencionó también involucró a Calafiori y a Antoine Griezmann. En ese caso, el reclamo por penal fue rechazado, reforzando su idea de que el arbitraje no acompañó a Atlético en los momentos determinantes.

Tiempo adicionado como “prueba”

Además, el alcalde citó la cantidad de minutos de descuento agregados al final del partido como una prueba más para sostener el supuesto favoritismo. Para Martínez-Almeida, el trabajo arbitral funcionó como una herramienta utilizada por “los de arriba” con el objetivo de que el equipo del norte de Londres asegurara su lugar en la gran cita en Hungría.

El cierre de su discurso fue contundente: afirmó que, en su opinión, existe intención. Sostuvo que Arsenal pudo haber sido derrotado, pero que “no se podía” vencer a la UEFA, y que en el sorteo no habían enfrentado a Arsenal, sino a la UEFA rumbo a Budapest.

En esa línea, el alcalde remarcó que se puede superar a Arsenal en 180 minutos, pero no a la UEFA, y concluyó que el organismo habría activado “toda la maquinaria” para evitar que Atlético avanzara en el partido de la jornada anterior. Para él, el árbitro fue quien ejecutó ese plan.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.