En una carta abierta que tuvo amplia repercusión, el presidente no ejecutivo admitió que el club “perdió el rumbo” y que la última campaña terminó siendo una de las más complicadas de su era reciente. El triunfo ante el conjunto de Liverpool en la Premier League evitó que Tottenham cayera por primera vez al segundo escalón del fútbol inglés desde 1977, y además condenó a West Ham al descenso en su lugar.
De un vistazo
- El club evitó el primer descenso a la segunda categoría desde 1977 con un triunfo ante Everton.
- West Ham descendió y Tottenham se salvó.
- Charrington reconoció fallas de gestión y falta de expertise en roles clave.
- El reset deportivo empezó en septiembre, con la familia Lewis autorizando cambios totales.
- El club niega una posible venta a inversores tecnológicos estadounidenses.
- De cara al próximo mercado, prometen priorizar el mérito deportivo y reestructurar áreas completas.
- Roberto De Zerbi, tercer DT del semestre, fue señalado como motor de la remontada final.
Charrington, que se incorporó al directorio en marzo de 2025 luego de la salida del histórico presidente Daniel Levy, fue directo al señalar problemas internos. En su evaluación, sostuvo que aquello que distingue al club —su forma de jugar, su ambición y el vínculo entre el plantel y la hinchada— fue perdiendo fuerza con el correr del tiempo.
Además, explicó que el rendimiento futbolístico no terminó siendo el motor de las decisiones. Remarcó que no se contó con el personal adecuado en puestos determinantes y que el club no armó planteles con el nivel suficiente para competir en la liga más exigente del planeta.
El “reset” que arrancó en septiembre
El giro “sísmico” que mencionó Charrington comenzó el pasado septiembre. La familia Lewis, propietaria del club, autorizó un reordenamiento completo del área deportiva. En ese marco, Levy dejó el cargo tras casi 25 años al frente, con la intención de poner el foco en el rendimiento sobre el césped por encima del simple crecimiento comercial.
Sin embargo, el propio presidente no ejecutivo admitió que el cambio llegó “después de lo que correspondía”. Esa demora dejó al equipo en una situación delicada durante buena parte del campeonato, a contramano de lo que el club buscaba reconstruir.
Charrington explicó que, en septiembre, entendieron que Tottenham necesitaba una transformación profunda. Señaló que la familia Lewis intervino y dio luz verde para un reset total, insistiendo en que la determinación no se tomó con ligereza.
De todas maneras, el club insiste en que la familia Lewis continúa “totalmente comprometida” con el proyecto. Al mismo tiempo, rechaza versiones sobre una eventual venta a inversores estadounidenses vinculados a tecnología.
Mercado de pases y reestructuración
Una vez asegurada la continuidad en la Premier League, la atención se mueve hacia el próximo verano y el mercado de pases que se avecina. En ese sentido, el club prometió que la prioridad será el mérito deportivo, dejando en segundo plano cualquier otro criterio.
Charrington también detalló que planean reorganizar toda la estructura futbolística: desde el área médica y el rendimiento físico, hasta la academia y el equipo femenino de Martin Ho. En paralelo, se mantuvo firme en su postura: el club no está en venta, pese a que existió interés previo de un consorcio encabezado por Brooklyn Earick.
“Esta temporada quedó lejos de lo que Tottenham exige. Tenemos que estar peleando con los mejores equipos de esta liga, temporada tras temporada. Estamos reconstruyendo el club con ese estándar como guía”, manifestó el presidente en su mensaje a los hinchas.
Y cerró con un reconocimiento a la respuesta de la gente: incluso en los momentos más oscuros, la hinchada se hizo presente y sostuvo al equipo. En esa línea, remarcó que la lealtad no se da por sentada y que el objetivo es estar a la altura de esa confianza.
De Zerbi, el punto de inflexión
En el plano deportivo, Roberto De Zerbi aparece como el DT al que se le atribuye haber encendido la reacción sobre el final de la temporada. El italiano llegó a ser el tercer entrenador del club en el año, después de los pasos breves de Thomas Frank e Igor Tudor.
De Zerbi firmó un acuerdo por cinco años en marzo y, según lo que se percibió dentro del vestuario, logró ganarse rápidamente al grupo. El plantel había mostrado señales de fractura bajo los mandos anteriores, pero la llegada del técnico cambió el clima.
En esa línea, James Maddison y Conor Gallagher fueron quienes más se expresaron a favor del ex entrenador de Brighton. Ambos destacaron su trabajo cotidiano, su capacidad para ordenar el día a día y la confianza que transmitió desde el inicio.
Maddison sostuvo: “Sin esa designación, capaz la situación podía haberse puesto peor, pero no pasó, y por eso él tiene muchísimo que ver. Se lleva gran parte del crédito por el trabajo que hace tanto detrás de escena como en los entrenamientos”.
Gallagher, por su parte, agregó: “Desde el primer día o dos, tuvo a todos bajo su ala. Todos confiaron en él al instante y todo lo que estaba haciendo era como: gracias a Dios vino y entró directo”.
