En Bayer Leverkusen, el mercado interno y las sensaciones por el rendimiento parecen estar girando hacia una salida. El delantero Malik Tillman, figura que llegó con cartel y expectativa, estaría encaminado a dejar el club apenas una temporada después de su arribo, con el Mundial de Estados Unidos como vidriera personal y una condición económica que el equipo no estaría dispuesto a negociar.

Datos clave

  • Tillman habría “bajado la persiana” en Leverkusen y pensaría usar el Mundial con la selección de EE. UU. como escaparate antes de irse.
  • Bayer 04 aceptaría la partida solo si un club comprador abona los 35 millones de euros pagados a PSV Eindhoven.
  • Se registró interés inicial de Fulham, del fútbol de la Premier League.
  • En su ciclo competitivo con la camiseta de Leverkusen, Tillman acumularía 42 partidos oficiales en total.
  • El club podría moverse en el banco: se da por hecho el reemplazo de Kaspar Hjulmand de cara al próximo ciclo.

La cláusula de salida y el Mundial como carta de presentación

La idea que se maneja es clara: Tillman tiene la intención de aprovechar lo que ocurra con la selección estadounidense en el Mundial para mostrar su mejor versión y, luego, concretar su salida de Bayer. En el medio aparece una condición que marca el pulso del acuerdo: Leverkusen estaría dispuesto a destrabar la negociación únicamente si el interesado paga el monto que el club desembolsó el verano pasado por el atacante, es decir, 35 millones de euros.

En ese contexto, ya se habría anotado un primer interés desde Inglaterra. Fulham, equipo de Premier League, figura entre los que habrían movido ficha en las primeras conversaciones.

Del despegue en Holanda al inicio irregular en Alemania

Tillman había aterrizado en Leverkusen como una promesa muy valorada y firmó un vínculo largo, hasta el año 2030. Antes, en PSV, había encontrado regularidad y protagonismo: llegó procedente de Bayern Munich por 12 millones de euros, se consolidó como jugador de primera línea y terminó dejando números contundentes en la Eredivisie, con 21 goles y 12 asistencias en 54 partidos, un rendimiento que acompañó a PSV en la conquista de dos títulos de liga consecutivos, en 2024 y 2025.

Sin embargo, su arranque en Alemania quedó interrumpido por la turbulencia que siguió a la llegada de Erik ten Hag. El entrenador que lo había pretendido dejó el cargo después de apenas tres encuentros oficiales de competencia. Luego apareció Kaspar Hjulmand, un DT danés que, aunque le dio respaldo de manera reiterada en público, no logró que ese apoyo se tradujera en actuaciones sobresalientes de forma constante.

El propio jugador era consciente de la situación. A lo largo de sus primeros seis meses en Leverkusen se mostró autocrítico, y volvió a remarcarlo en el marco de lo que fue, según la lectura general, su mejor función con la camiseta del club: el 3-0 de Champions League ante Villarreal, a fines de enero, donde participó de manera decisiva.

Tras ese partido, donde marcó un doblete, Tillman dejó una frase que resume su exigencia: consideró que podía haber hecho más y que también esperaba más de sí mismo. Y cuando la pregunta se trasladó a por qué no logra sostener un rendimiento parejo, respondió con honestidad, admitiendo que muchas veces se ubica en el lugar correcto pero que no recibe la pelota con la frecuencia que le gustaría. Aclaró además que no quiere señalar a nadie y que entiende el fútbol como tarea colectiva: su trabajo es aparecer en posiciones adecuadas y, si la pelota llega, mejor; si no llega, igual continúa buscando.

El cambio de funciones con Hjulmand y la pérdida de ritmo

La irregularidad continuó y, con el paso de las fechas, las victorias posteriores fueron menos frecuentes que al comienzo. Una de las razones que se mencionan es que Hjulmand no lo usó en su rol preferido dentro de un esquema 4-3-3, donde Tillman podía actuar como mediocampista central por el carril izquierdo. En lugar de eso, se lo colocó como un delantero más profundo, un cambio de posición que alteró su lectura de juego.

El entrenador lo explicó de forma directa: mantuvo que Tillman debía desempeñarse como segundo atacante y que el “Malik” tenía que meterse en ese espacio para generar peligro. Aun así, el impacto ofensivo no alcanzó para sostener la producción inicial: luego de esa etapa, solo convirtió tres goles más y no volvió al nivel de sus primeros partidos.

En el tramo final, además, terminó perdiendo terreno en el once titular. En los últimos siete partidos de Bundesliga, apareció como suplente tardío en seis ocasiones, lo que terminó de consolidar la sensación de que su lugar en el equipo no era fijo.

Frustración interna y una posible despedida tras un solo ciclo

Ya en primavera, se indicó que Tillman se había mostrado molesto por la comunicación interna en Bayer y que incluso lo planteó de manera abierta ante el director deportivo, Simon Rolfes. La percepción de no estar integrado de la manera esperada al grupo de jugadores considerados clave habría alimentado, incluso desde ese momento, su intención de buscar un cambio de rumbo.

De cara al futuro inmediato, todo indica que Tillman y Leverkusen podrían separarse después de apenas una temporada. No obstante, existe un posible giro: se espera ampliamente que el club reemplace a Hjulmand antes de que comience el nuevo ciclo. En esa línea, se mencionan nombres como Oliver Glasner y Andoni Iraola. También circula que Glasner sería la alternativa que Rolfes prefiere.

En caso de concretarse la salida de Tillman —que además es el fichaje récord del club— el delantero se transformaría en el principal símbolo, aunque no el único, de un verano marcado por el desorden y las dificultades en el armado de planteles.

Otros fichajes que no terminaron de encajar

La ventana de transferencias de Bayer también dejó otras historias. Equi Fernandez arribó desde Al Quadsiah por 25 millones de euros y, muy rápido, chocó con el entrenador. Para el 1-0 ante BVB de abril, se reportó que incluso se negó a calentar como suplente, y se suma que también tendría intención de irse este mismo verano.

En el sector ofensivo, el club abonó 32 millones de euros por Eliesse Ben Seghir desde AS Monaco con una misión: ocupar el rol de ancla en el mediocampo ofensivo después de la salida de Florian Wirtz hacia Liverpool. Pero el plan no funcionó. Ben Seghir no logró despegar, no consiguió consolidarse en el esquema y, tras recibir oportunidades al inicio del torneo, se fue resbalando en la consideración interna.

La situación se agravó cuando sufrió una lesión mientras disputaba el torneo continental con Marruecos durante la Copa Africana de Naciones, a comienzos de año. Estuvo fuera de competencia aproximadamente dos meses y, al regresar, volvió a aparecer de manera intermitente. Ya en 2026, el fichaje de 32 millones apenas acumuló 50 minutos de juego y cerró la campaña sin goles ni asistencias.

De acuerdo con lo que se comenta, Ben Seghir se siente cómodo en el club y buscaría encarar un reinicio bajo un nuevo entrenador. En esa misma línea estaría Loic Bade, que fue perdiendo presencia con el correr del semestre, en parte por problemas físicos que lo frenaron especialmente en el tramo final de la temporada.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.