El informe del panel de arbitraje sobre la apelación fallida de Southampton dejó a la luz la presión y el desgaste que el escándalo “Spygate” provocó en empleados jóvenes. Uno de los casos citados fue el de William Salt, un pasante que fue descubierto grabando el entrenamiento de Middlesbrough desde atrás de un árbol, y que en su declaración ante la comisión confesó que llegó a temer por su futuro dentro del club.
La declaración de William Salt y el clima interno
- Salt explicó que no sintió margen de decisión: sostuvo que no se le ofreció la posibilidad de negarse y que, por su condición de pasante, simplemente hizo lo que le ordenaron.
- En la misma línea, otro analista coincidió en el relato y agregó que un compañero había perdido su empleo durante esa misma campaña, lo que habría instalado un ambiente de miedo entre el personal.
El expediente también incluyó un mensaje enviado a Salt tras una misión que terminó bien en diciembre, en la previa de la victoria de Southampton ante Oxford United. En el texto se podía leer un elogio directo: “You legend. Manager loved it!”. Aun así, el club terminó aceptando infracciones regulatorias vinculadas al seguimiento sistemático de rivales.
La postura del panel contra la defensa inicial de Southampton
El panel no quedó conforme con la respuesta primaria de Southampton. En su evaluación, calificó la operación de espionaje como un plan “armado” y “decidido”, que habría sido autorizado en los niveles más altos del cuerpo técnico.
Eckert: voto de confianza de Solak y pedido de disculpas
A pesar de estar en el centro de la polémica, el entrenador Eckert recibió un voto de confianza público por parte del dueño de Southampton, Dragan Solak. El técnico alemán salió al cruce con un video de ocho minutos en el que pidió perdón y reconoció su participación en el episodio.
En su mensaje, Eckert señaló: “Por todo lo que pasó quiero disculparme. Me hago cargo, porque como entrenador principal soy responsable”. Luego sumó: “Soy un entrenador joven, cometí un error y asumo toda la responsabilidad”.
Solak, mientras tanto, sostuvo que el DT debe continuar. El propietario dio a entender que prácticas de este tipo serían más habituales en otras ligas europeas y defendió a su entrenador, de 33 años, al afirmar que merece una segunda oportunidad por ser un líder “de super-talento”.
Intentos de ocultamiento y contradicciones en la investigación
El informe también describió maniobras del club para esconder la operación de espionaje cuando el caso se hizo público. En ese marco, el director ejecutivo Phil Parsons habría engañado al proceso al afirmar que no se había captado ni compartido material de video.
Dentro del club, además, se manejaron ideas para borrar la imagen de Salt de las fotografías oficiales, incluyendo las postales o publicaciones vinculadas con “Manager of the Month”. Sin embargo, los investigadores detectaron que, aun después del episodio de Middlesbrough, Eckert recibió informes tácticos que se basaban en material obtenido de manera ilícita.
Más que una omisión: evaluación del panel sobre el relato de Parsons
Para el panel, la cuestión no se limitó a una simple omisión. En los fundamentos escritos, se señala que Parsons sostuvo que el pasante “no fue instruido por ningún integrante del personal senior” del club. El panel consideró esa versión como falsa.
Tras el fallo, Southampton manifestó su arrepentimiento por las acciones realizadas. En un comunicado, expresó: “El club acepta que ciertos aspectos de nuestra respuesta inicial a la situación no fueron tratados con el nivel de escrutinio que se requería en ese momento. Mirándolo con perspectiva, deseamos que se hubiera gestionado de otra manera desde el inicio”.
El contraataque: cuestionamientos a la imparcialidad del panel
Si bien admitieron fallas propias, Southampton decidió cuestionar la imparcialidad del panel de arbitraje. El club argumentó que existían vínculos históricos entre dos de los integrantes del panel y Middlesbrough, entidad que terminó reemplazando a Southampton en la final del play-off.
En esa explicación, se mencionó que David Winnie tuvo un breve paso como futbolista en Boro hace décadas, mientras que Lydia Banerjee trabaja para un estudio legal que en el pasado fue utilizado por el club de Teesside. Con esos antecedentes, Southampton sostuvo que tales nexos “plantean interrogantes legítimos sobre la consistencia, la percepción y los estándares de independencia”.
