Southampton FC está en conversaciones avanzadas con los campeones alemanes históricos para incorporar en forma definitiva al mediocampista israelí Peretz. Desde el club hay optimismo en que la operación pueda cerrarse antes de que termine la semana, con el objetivo de sumar una pieza clave de cara a la continuidad del proyecto deportivo.
La intención de Peretz es permanecer en el equipo y ayudarlo a pelear por el ascenso a la Premier League. Aun así, el jugador también recibió propuestas de otras instituciones, pero su prioridad pasa por consolidarse en St Mary’s y aportar para que el equipo recupere la categoría que busca.
Peretz, de 25 años, llegó a Southampton en condición de préstamo durante enero. Antes de ese paso, había tenido actividad en Hamburger SV para recuperar ritmo competitivo. En el plano de su carrera en Alemania, se formó el vínculo con Bayern Munich: arribó desde Maccabi Tel Aviv en el verano de 2023 por más de 5 millones de euros. Sin embargo, en el gigante bávaro, el panorama no le resulta favorable en el corto plazo, ya que aparece una jerarquía difícil de alterar detrás de Manuel Neuer, Jonas Urbig y Sven Ulreich.
Con todo, en St Mary’s el escenario cambió: el futbolista respondió con actuaciones que fueron ganándose el respaldo de la gente, convirtiéndose en una figura querida por la hinchada y sosteniendo un rendimiento parejo en prácticamente todos los partidos.
En lo que va de su etapa con Southampton, el seleccionado internacional de 12 veces disputó 26 encuentros bajo los tres palos, logrando nueve vallas invictas y recibiendo 24 goles. Mientras tanto, su contrato con Bayern Munich todavía tiene vigencia hasta 2028, lo que explica que el club inglés quiera avanzar con una compra definitiva.
En paralelo, el contexto general para Southampton no es el mejor. La ilusión de volver a la Premier League quedó golpeada tras una decisión disciplinaria que afectó directamente al camino del equipo, en sintonía con la campaña que buscaba también levantar la figura del técnico alemán Tonda Eckert.
La Football League inglesa expulsó a Southampton del partido final del play-off de ascenso contra Hull City y, además, le impuso una quita de cuatro puntos para la próxima temporada en el Championship. La sanción llegó como consecuencia de un escándalo de espionaje que derivó en una investigación interna y disciplinaria.
El conflicto estalló luego de que personal de Middlesbrough detectara a un interno de Southampton grabando en secreto un entrenamiento a comienzos de mayo. La acción habría sido realizada siguiendo indicaciones superiores, con la intención de observar en detalle a uno de los rivales directos en la definición por el ascenso.
Tras lo ocurrido, Middlesbrough presentó una queja formal en la EFL. El organismo abrió el expediente el 13 de mayo y, luego de una revisión rápida, decidió el 19 de mayo excluir a Southampton de la competencia. La apelación del club se escuchó al día siguiente, pero la respuesta fue negativa: se mantuvieron las sanciones originales, cerrando la chance de disputar la final del play-off y condicionando el inicio de la próxima campaña.
