Southampton quedó afuera de la disputa por el ascenso vía play-offs del Championship luego de que una comisión disciplinaria independiente determinara que el club incurrió en múltiples incumplimientos de las normas de la EFL. Además de la eliminación del tramo decisivo, la entidad recibió una quita de cuatro puntos de cara a la próxima temporada. En el fallo, la comisión sostuvo que el entrenador Eckert autorizó una operatoria de espionaje con la intención de sacar ventaja táctica sobre sus rivales, apuntando en particular a Oxford United, Middlesbrough e Ipswich Town como parte del plan.

De acuerdo con las conclusiones, Eckert buscaba información puntual: por un lado, cuál sería la formación más probable de Oxford para el primer partido a cargo del interino Craig Short; y por otro, si Hayden Hackney, mediocampista de Middlesbrough, llegaría en condiciones para la ida de las semifinales. La comisión remarcó que el objetivo de la búsqueda no era otro que incidir de manera directa en la planificación del encuentro.

Uno de los cuestionamientos más duros del informe se centró en el trato dispensado a un integrante interno, William Salt, que fue detectado filmando una práctica de Middlesbrough. En ese sentido, el fallo indicó que personal más junior recibió presiones para realizar tareas que consideraban moralmente incorrectas, en el marco de una dinámica que, según el documento, no respetó el criterio ético que debería regir este tipo de procedimientos.

En el texto escrito se detalló que las observaciones contaron con autorización desde un nivel jerárquico superior y que la tarea fue delegada en el interno en relación con el episodio vinculado a Middlesbrough y Oxford United, aunque se señaló que este último caso fue el que más se mencionó en torno a la participación. El informe agrega que el interno se negó a involucrarse en el incidente de índole informática (“IT incident”). También se consignó que el material obtenido se incorporó al trabajo de análisis del equipo, que luego fue comentado con el propio señor Eckert y otras personas, con el fin de que sirviera para definir la estrategia del partido.

La comisión indicó además que Eckert reconoció haber autorizado de forma específica las observaciones para obtener datos sobre la formación de Oxford en el incidente de Oxford United, y sobre la disponibilidad de un futbolista relevante en el episodio de Middlesbrough. El fallo sostuvo que ese tipo de información solo puede buscarse para incorporarla a la planificación táctica, y remarcó que es inherente a la competencia que aquello que el rival pretende mantener en reserva, cuando se obtiene, termina generando una ventaja deportiva.

El informe también señaló que los integrantes del staff con menor rango fueron colocados bajo presión para ejecutar acciones que, al menos, les resultaban moralmente cuestionables. A la vez, se remarcó que ese personal se encontraba en una situación de vulnerabilidad, sin la estabilidad laboral que les permitiera rechazar esas directivas.

Southampton admitió haber violado reglamentos de la EFL, aunque intentó defenderse argumentando que desconocía la normativa referida a observaciones en centros de entrenamiento, una regla que se introdujo después de la polémica de 2019 protagonizada por Leeds United, conocida como “Spygate”. La comisión descartó esa explicación y dictaminó que la credibilidad del torneo quedó seriamente comprometida, al considerar que la maniobra fue más allá de cualquier actividad inocente.

En el documento se agregó que la confianza pública era un eje central, y se concluyó que hubo una participación “construida” y sostenida desde la cima con el objetivo de obtener un beneficio competitivo. También se remarcó que el procedimiento incluyó algo más que una conducta sin intención, y que resultó especialmente reprochable por el modo en que se utilizó a juveniles o personal junior para llevar adelante actividades clandestinas siguiendo órdenes de personal de mayor jerarquía. En esa línea, el informe aseguró que la integridad de la competencia de play-offs fue vulnerada de forma seria.

De todos modos, el problema para Southampton podría profundizarse: la FA abrió una investigación adicional por el caso, lo que podría terminar derivando en cargos individuales contra Eckert. Mientras tanto, el club deberá prepararse para el inicio de la próxima temporada con la quita de puntos ya aplicada y bajo una vigilancia sostenida sobre la conducta del cuerpo directivo y los responsables de mayor rango. El impacto del escándalo también es esperable que aumente la presión sobre la conducción de Southampton, especialmente de cara a la campaña que comenzará pronto.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.