Ajax resignó parte del “factor cancha” de cara al jueves, cuando afrontará un cruce clave de los play-offs europeos de la Eredivisie, en un contexto que terminó golpeando de lleno al fútbol por motivos ajenos al partido. El conjunto de Ámsterdam había reservado el estadio de Volendam para el compromiso, pero las autoridades locales después tomaron la decisión de impedir el ingreso de hinchas visitantes luego de incidentes registrados el fin de semana. Esos desórdenes estuvieron vinculados a grupos de ultras de FC Volendam, y el castigo institucional impacta también en otra definición: el play-off de ascenso de Willem II.
La bronca de Groningen y la posibilidad de medidas de fuerza
La medida dejó a los responsables del lado visitante, en particular al plantel y la conducción de Groningen, con un panorama por lo menos inquietante. En la dirigencia evaluaron la reacción y comenzaron a explorar salidas drásticas, incluso con la posibilidad de un paro que, de concretarse, podría alterar la continuidad del tramo final de la temporada.
El gerente general de Groningen, Frank van Mosselveld, se mostró indignado y, en diálogo con RTV Noord, remarcó que el club está revisando “qué opciones y con qué recursos” cuenta para responder ante una situación que calificó como inaceptable. “Es una vergüenza”, sostuvo el directivo, al tiempo que subrayó la prioridad deportiva por encima de cualquier otra cosa.
“Lo deportivo tiene que ir primero”, afirmó Van Mosselveld. Pero acto seguido dejó claro el sentir del club: “Nos parece tan inaceptable e injusto que primero intentamos garantizar que los hinchas puedan estar presentes el jueves. De momento, no descartamos ningún escenario: estamos abiertos a todas las posibilidades. Nos sorprende y nos abruma. Esto es injusto”.
Un aviso previo que no evitó el bloqueo
La crisis, sin embargo, no tomó por sorpresa a Groningen del todo. Desde la dirigencia indicaron que, casi un mes antes de que el partido quedara confirmado, el propio club ya había advertido a las autoridades futbolísticas sobre el potencial “cuello de botella” del estadio, es decir, el riesgo de que el escenario logístico y de seguridad terminara derivando en restricciones para el ingreso de la parcialidad visitante.
En ese marco, Van Mosselveld explicó que él mismo realizó un contacto formal con la KNVB para solicitar un plan claro de contingencias. Su preocupación era que el gobierno local no pudiera sostener múltiples partidos al mismo tiempo, y apuntó directamente a una falla administrativa por parte del circuito de decisiones. “Especialmente porque yo ya consulté estos escenarios con la KNVB el 23 de abril: qué pasaría y cómo lo íbamos a manejar”, detalló.
Luego amplió el diagnóstico con una lectura política del trasfondo: “Es una suposición, pero tengo la impresión de que allá pensaban que no iba a ocurrir el escenario en el que tanto FC Volendam como Ajax terminaran jugando los play-offs. También me parece increíble que tengamos que movernos a otro estadio. Jamás debería ser una decisión de las autoridades locales impedir el acceso de hinchas visitantes. Y, sin embargo, el escenario termina pasando igual”.
Presión máxima sobre la KNVB y el municipio para destrabar antes del jueves
Con el reloj encima, la KNVB —en particular su tablero de competencia del fútbol profesional— enfrenta una presión enorme para resolver el conflicto político antes del inicio programado para el jueves. En paralelo, el organismo lanzó un pedido urgente para que el alcalde Rick Beukers autorice el ingreso de la hinchada visitante.
Desde Groningen, además, empujan para que el partido se traslade a su propio estadio, el Euroborg, buscando una alternativa que evite el choque con la decisión local. Pero si el gobierno municipal no ofrece margen para una solución de consenso, el panorama puede complicarse aún más: una postergación forzada o incluso un desenlace por pérdida del partido (por forfeit) podría alterar de manera sustancial el camino de clasificación europea, llegando a opacar por completo el cierre del calendario del fútbol holandés.
