Lo más “jugoso” ya pasó: la fecha FIFA de marzo quedó atrás y, con las competiciones europeas metidas en semifinales, no hay excusas por viajes internacionales ni por el desgaste que suele traer ese calendario. Llegó el momento en el que todos se juegan algo: hay finales de copa por delante y, en teoría, la mayoría de los jugadores vinculados a la selección de Estados Unidos están con la cabeza puesta en objetivos concretos.

Milán, la necesidad de volver a ganar y Pulisic en sequía

Empecemos por Milán: el equipo pasó de ilusionarse temprano con el Scudetto a mirar con más esperanza el horizonte de la Champions League. Para sostener esa pelea, necesita empezar a sumar de manera más constante. En ese marco, Christian Pulisic sería clave: ojalá aporte con goles, uno o dos, para que el equipo gane tracción ofensiva.

El problema es que el mejor jugador de la selección norteamericana viene atravesando un momento seco. Y sí, esas rachas existen: se pueden explicar por detalles, por rachas de pelota dividida y por la cantidad de partidos. Pero si hay algo que a un futbolista de su jerarquía le suele faltar cuando no convierte, es justamente ese “timing” para romper la inercia. La pregunta es inevitable: ¿qué está fallando en el funcionamiento para que no aparezca el gol? Incluso puede haber una lectura más simple y futbolera, casi de suerte: si un rebote favorable, o una definición que entra por una desviación, se hubiera acomodado a su favor, la historia sería otra. Pero el fútbol, por más que a veces parezca un objeto esférico que solo atraviesa una línea blanca, también tiene patrones.

Tal vez la clave sea aceptar que el juego es más profundo que esa fantasía. Hay mentalidad, hay sensaciones, hay batallas invisibles y hay suerte. Pero también hay señales previas: Pulisic, en el tiempo, suele alternar momentos de alto impacto con etapas de baja producción. En más de una ocasión, parece exigirse un poco de más, o jugar con alguna molestia que termina pesándole. Es un futbolista excelente, pero su “talón de Aquiles” —la parte más repetida— es que no logra sostener ese nivel durante 40 o más partidos seguidos. Por eso, esta es otra de esas frías.

Qué dice el contexto en Milán y el plan para Verona

Y no es que esté haciendo todo mal. Hay reclamos para formular, sí, pero no es una cuestión de intención. El estilo de Max Allegri, por ejemplo, tiende a ser demasiado defensivo y a menudo no le deja a Pulisic el rol que mejor le sienta. En esa línea, se entiende que el estadounidense debería aprovecharse más como delantero, como figura de área, y no como pieza obligada a sostener demasiado trabajo en un esquema que prioriza la contención.

Además, el entorno tampoco viene fino. Milán no convirtió en tres de sus últimos cuatro partidos: una producción que no alcanza, incluso si el calendario aprieta. Con ese panorama, el domingo aparece Hellas Verona como visitante, un partido que en teoría debería recuperar “vibras” para cortar la sequía. El dato que marca el termómetro es fuerte: el equipo no deja su arco en cero en sus últimos ocho encuentros y, para colmo, encadena cuatro derrotas seguidas. Para un objetivo como evitar el descenso, que parezca “un milagro” futbolero, el contexto es el ideal. De esa forma, el escenario queda servido: Pulisic tiene una oportunidad clara de romper su momento frío.

McKennie: racha, Juve peleando la Champions y necesidad de goles

En Italia, del otro lado del mapa, el clima es más amable. Weston McKennie está en un gran momento y, con cierta discusión razonable, podría considerarse entre los mejores jugadores de la Serie A en lo que va del año. Juventus también está metida en la disputa por la Champions y necesita más contribuciones de gol desde la zona del mediocampo: ahí es donde el aporte de McKennie se vuelve particularmente valioso.

La conversación también se trasladó a redes: hay quienes sostienen que McKennie está viviendo la mejor temporada de un mediocampista estadounidense de la historia. Si se repasa lo reciente y se compara, cuesta encontrar un antecedente mejor, sobre todo si se lo encuadra como un jugador con perfil ofensivo. En pocas palabras: es una temporada para celebrar, y no es un detalle menor, porque Estados Unidos necesita elevar la calidad de cara al Mundial. En el medio, el plantel parece algo flaco: Tyler Adams no está garantizado hoy como titular fijo en Bournemouth, y el resto todavía no terminó de agarrar un rol determinante en un equipo europeo. Johnny Cardoso es un nombre interesante, claro, pero queda la pregunta: ¿es la respuesta? La buena noticia es que todavía hay tiempo suficiente —un mes o algo más— para comprobarlo.

En cuanto a McKennie, Juventus llega con una base de rendimiento sólida. Viene de ganar cuatro de sus últimos cinco partidos y, en ese tramo, apenas recibió un gol. Él está cumpliendo con su parte: en el último encuentro le convirtió a Genoa y volvió al equipo luego de haber perdido un juego por acumulación de tarjetas amarillas. Bologna, en cambio, quedó fuera de la pelea europea, y un triunfo de Juve puede consolidar su regreso a la Champions League.

Balogun en modo goleador y el desafío de Mónaco

Pasando a Francia, aparece Folarin Balogun, el que todos esperaban que fuera. Su rasgo más interesante es que se vuelve una amenaza cuando tiene espacio para correr: no es un nueve que dependa todo del juego de espaldas y la asociación fija, pero si lo liberan para estirar la cancha, puede transformarse en un artillero de primer nivel. En las últimas semanas lo demostró con números: siete goles en los últimos siete partidos de Ligue 1. Incluso dejó una marca de estilo al anotar un remate con toque por encima del arquero (chip) frente a Marseille el 5 de abril.

La otra cara es Mónaco: la semana pasada no fue buena, porque cayó con contundencia ante Paris FC. Aunque Balogun haya marcado, el equipo necesita recuperar el nivel con el que venía a comienzos de abril para volver a meterse en la carrera europea. Hoy está apenas un punto por detrás de un lugar de UEFA Conference League. El problema es que, para un club que esta campaña estuvo en Champions, los goles y el rendimiento deberían ser más altos: lograr ese salto implica un giro de tres puntos. Y el comienzo del camino aparece este fin de semana, con un duelo clave ante Auxerre, rival que también pelea para salir de la zona complicada. No será sencillo, pero al menos el principal referente ofensivo llega con ritmo.

Gio Reyna: una situación injusta, Gladbach en apuro y el duelo contra Mainz

Con el polvo más que asentado, también se puede admitir que la historia de Gio Reyna tiene un componente de injusticia. El entrenador que lo había incorporado fue despedido rápidamente, y el nuevo cuerpo técnico no terminó de instalarlo con claridad. Reyna necesitaba fútbol, pero después de aquel paso que parecía una buena mudanza a Borussia Mönchengladbach, no recibió los minutos suficientes para sostener ritmo.

La escena es rara: Gladbach tuvo una temporada irregular, pero pocos habrían imaginado que estaría en una pelea por la permanencia con cinco fechas por jugar. Ahora sí, la prioridad es sobrevivir: en los últimos cinco encuentros solo ganó uno. En ese contexto, la exigencia cambia por completo. Se acabó el tiempo para “jugar lindo” y pasa a ser momento de bunker y de resultados. ¿Dónde queda Reyna en esa lógica? En un plantel que no necesita necesariamente un “atípico”, él aparece como un jugador distinto, de estilo más libre, casi un maverick que choca con la urgencia del momento.

Lo positivo para él es que este fin de semana el rival será Mainz, que no está jugando por demasiado. En principio, no parece que vaya a meterse en el descenso y tampoco tiene chances reales de entrar a competiciones europeas. Eso, en la práctica, podría traducirse en un partido con más espacios y con un contexto menos cerrado: justamente el tipo de escenario donde Reyna podría estirar las piernas y encontrar su mejor versión.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.