La tensión en el centro de entrenamiento de Trigoria explotó esta semana después de comentarios despectivos atribuidos a Ranieri, asesor senior de los dueños del club. En ese marco, el entrenador Gian Piero Gasperini aseguró que el conflicto no surgió de forma previa en su relación: dijo que nunca había existido un tono distinto entre ambos, y remarcó que desde ese momento evitó responder para no perjudicar a Roma, al plantel y a su gente. A la vez, reconoció que el malestar interno también creció por diferencias con el cuerpo médico respecto del estado físico de algunos jugadores, con el caso de Wesley como foco principal de debate. Mientras todo ocurre puertas adentro, Roma afronta un cruce clave ante Atalanta —equipo del que Gasperini proviene— donde está en juego la clasificación a Champions League.
El cruce Ranieri-Gasperini y el contexto de la presión en Roma
El punto de quiebre, según lo que transmitió Gasperini, llegó tras una entrevista del viernes en la que Ranieri habría planteado situaciones que al DT le resultaron inesperadas. El técnico, al hablar con la prensa reunida, sostuvo que no hubo señales previas: tanto en conferencias de prensa como en el trato cotidiano entre ellos, el vínculo mantuvo siempre el mismo tono. Por eso, remarcó que le sorprendió el cambio y que en los años que lleva trabajando no se vio expuesto a un trato de esas características.
Gasperini explicó además que, desde aquel momento, optó por no generar más comentarios. Su argumento fue claro: priorizar el cuidado del club, del plantel y de la afición giallorossi, evitando ampliar el ruido en un momento sensible.
Más que una pelea: el desacuerdo con el cuerpo médico y el caso de Wesley
El problema no queda limitado a la relación con el asesor. El entrenador también confirmó que existen roces adicionales dentro de la estructura por discusiones con el área médica en torno a la aptitud física de futbolistas. En ese contexto, la situación de Wesley se volvió el punto más visible del debate interno.
Consultado sobre cómo se vive esa fricción, Gasperini reconoció que es un tema que aparece en la discusión cotidiana, aunque lo consideró “normal”. Según su relato, el futbolista actualmente siente que está en condiciones para jugar, mientras que el cuerpo médico advierte que hay riesgos. De ahí surgen las charlas, las dudas y las decisiones que condicionan el armado del equipo.
- Wesley, de acuerdo con su percepción, se ve habilitado para jugar.
- El cuerpo médico, en cambio, sostiene que existen riesgos y que primero debe confirmarse la aptitud.
- La definición dependerá de la autorización médica: si los doctores dicen que no, Gasperini afirmó que deberá respetar esa indicación.
El entrenador dejó la puerta abierta a lo que ocurra en el día siguiente, pero con una premisa: todo pasa por la habilitación del área médica.
Atalanta y el objetivo Champions: Roma está cerca, pero no asegurada
Con el ruido institucional encima, Roma se prepara para un duelo determinante ante Atalanta, el ex equipo de Gasperini. La motivación no es menor: la clasificación a Champions League está en juego y el margen es estrecho.
En la tabla, los giallorossi se ubican en el sexto puesto. La distancia con el cuarto lugar —Juventus— es de solo tres puntos. Sin embargo, el entrenador remarcó el costado más preocupante: existe el riesgo de que Roma se quede afuera del torneo continental por séptima temporada consecutiva.
En la conferencia, Gasperini intentó devolver la conversación al terreno de juego, aunque se notó la carga emocional por la presión creciente y por las preguntas sobre su futuro en la capital. Cuando le insistieron con su continuidad, contestó que quiere hablar del partido y señaló que el interrogante sobre su puesto genera problemas, justo en un momento donde el club y Ranieri ya habrían sido “muy claros” con su postura.
También sostuvo que su idea siempre estuvo ligada a pelear por el acceso a la Champions, y que empujó en esa dirección incluso con ausencias importantes en los últimos meses.
La comparación con Bergamo: unidad, trabajo y el recuerdo de Percassi
La rueda de prensa tuvo un cierre cargado de emoción. Cuando se le pidió que reflexionara sobre la unión que vivió durante su etapa legendaria en Bergamo, el DT no pudo evitar el contraste. Comparó la armonía de su ex club con la discordia actual en Roma y esa comparación lo afectó profundamente: el entrenador, de 68 años, se mostró visiblemente conmovido al hablar de su ex presidente, Antonio Percassi.
Gasperini aseguró que en Roma hay todo lo necesario para trabajar bien, pero que en Bergamo su éxito se explicó por el entorno: dijo que el ambiente que lo rodeaba era unido y que la tarea del club fue extraordinaria. También remarcó el peso del contexto de la ciudad pequeña, que, según su visión, contribuyó a crear una atmósfera ideal para construir en conjunto. Resaltó la presencia de jóvenes, un grupo base fuerte y el modo en que se trabajó con continuidad.
En ese repaso, introdujo un dato conceptual: mencionó cómo se dieron transferencias y cómo el dinero se reinvirtió, y destacó que la “anomalía” de Atalanta fue competir en Europa manteniendo ganancias. Atribuyó ese rendimiento no solo a su trabajo, sino principalmente a que el club se movía en armonía con el entrenador.
Luego, al explicar por qué todo cambió, dijo que hubo un quiebre parcial: por un lado, por la modificación en la propiedad; por otro, por la figura de “padre” con la que él se sentía muy cercano, vinculándola a Percassi. En ese momento, la emoción lo desbordó.
Gasperini se levantó de la sala y se retiró entre lágrimas, sin poder continuar con la charla.
