Diego Simeone volvió a mostrar una confianza enorme en la profundidad de su plantel y tomó una decisión tan audaz como llamativa: cambió a los once futbolistas respecto del equipo titular que había salido la vez anterior. Con la segunda final de la semifinal de la Champions League ante Arsenal muy cerca y el duelo en Londres esperándolo a la vuelta de la esquina, el DT argentino priorizó “piernas frescas” para el viaje a Valencia. En la práctica, Atlético Madrid planteó un equipo totalmente distinto para afrontar el compromiso ante Los Che.

La rotación, por lo general, suele traer problemas de entendimiento, pero el conjunto visitante se mostró sorprendentemente sólido. Atlético manejó grandes tramos del partido y dejó en evidencia que la idea de Simeone no depende solamente de los habituales: la filosofía de trabajo y el funcionamiento colectivo aparecen incluso cuando le toca jugar a nombres que habitualmente alternan desde el banco o desde atrás. El descanso de varias figuras no parecía una apuesta riesgosa y, de hecho, los suplentes sostuvieron el nivel y lograron manejar el clima hostil de Mestalla.

El golpe decisivo llegó en el segundo tiempo, cuando los canteranos tomaron protagonismo en una noche grande. Iker Luque, con apenas 20 años, rompió la igualdad a los 74 minutos con una definición quirúrgica desde el poste cercano. Lo mejor para la historia fue el contexto: apenas habían pasado diez minutos desde su ingreso y ya estaba festejando. Fue un debut soñado, con una madurez futbolística que no se correspondía con su edad.

No fue el único adolescente que inquietó a Valencia. Ocho minutos más tarde, Cubo, de 18 años, terminó de cerrar el partido con un gol que inclinó la balanza para Atlético. El juvenil mostró frialdad para hacerse cargo de un pase en profundidad de Antoine Griezmann, uno de los pocos jugadores ya asentados que sí tuvo minutos en la segunda etapa, y colocó el balón bajo, superando a Stole Dimitrievski. Tras una breve revisión del VAR, el tanto quedó confirmado y desató una fiesta descontrolada entre los futbolistas de Atlético que estaban en el banco.

Los números acompañaron lo que se vio en cancha. El Atlético alternado terminó el encuentro con 1.78 de expected goals (xG) a partir de 20 remates, un dato que habla de que la amenaza ofensiva no se apagó aunque no estuviera el once habitual. En lo defensivo, la solidez también apareció: Valencia no tuvo tiros a puerta, una marca que representa la primera vez en una liga en la que Los Che no logran inquietar al arquero desde febrero.

La victoria le permitió al equipo estirar su racha de gol en el campeonato a diez partidos consecutivos. Aunque era lógico pensar que Simeone iba a rotar para llegar con energía al compromiso clave de Champions League, nadie imaginaba que los futbolistas surgidos de las divisiones inferiores fueran a responder con tanta autoridad en un campo tan complicado y con un contexto exigente como el de Mestalla.

El resultado funciona como un impulso ideal para lo que viene: el próximo viaje al Emirates Stadium. Al haber descansado a su equipo titular completo, Simeone se aseguró de que sus principales armas lleguen con el máximo de intensidad para enfrentar el martes a Arsenal, dirigido por Mikel Arteta. La ida de la semifinal de Champions League de la semana pasada había terminado con igualdad en un 1-1 entre ambos equipos.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.