Mohamed Salah no se guardó nada y salió a marcar distancia con el presente de Liverpool tras el nuevo golpe en el Midlands. Después de la dura derrota ante Aston Villa en Villa Park, el delantero apuntó contra el rumbo del equipo y dejó entrever que el plantel habría perdido aquello que antes imponía respeto en Inglaterra y también en Europa: el “factor miedo”. En paralelo, el foco inmediato sigue siendo uno solo: asegurar el ingreso a la próxima Champions League con un cierre que depende de ganar el último partido.
El mensaje de Salah: identidad fija y reclamo por el “cómo” se juega
En redes sociales, Salah expresó su frustración y construyó su argumento desde la historia reciente del club. Remarcó que vio a Liverpool pasar de los que dudaban a los que creían, y de los que creían a campeones, y sostuvo que esa transformación se logró con esfuerzo y con la idea de “estar” en el proceso para ayudar a que ocurriera. Luego, el egipcio trasladó esa idea al presente: admitir que el equipo se cae partido a partido esta temporada le resulta especialmente doloroso, porque considera que el hincha merece otra cosa.
En ese marco, el futbolista también cuestionó el enfoque del cuerpo técnico liderado por Slot, al sostener que quiere ver a los Reds volver a un perfil más agresivo, de “metal pesado” y de ataque, el que hacía que los rivales lo temieran. Para Salah, no se trata de ganar algunos encuentros sueltos: Liverpool tiene que ser un club que compita con ambición real, porque tanto para él como para su familia tiene un significado enorme y desea que el proyecto funcione por mucho tiempo más, incluso después de su salida.
Slot y el cambio de estilo: de la intensidad a la posesión, pero con riesgo de perder esencia
El ciclo de Slot se caracterizó por una propuesta más ordenada y basada en la posesión, con un control del partido que contrasta con la etapa previa, marcada por una intensidad alta y un juego más caótico. Sin embargo, con Liverpool atravesando dificultades para sostener resultados y, sobre todo, para mantener una línea de juego estable, Salah insistió en que la identidad no debería negociarse para nadie que llegue al club, incluyendo quienes integran el staff técnico.
En su continuación del posteo, el delantero dejó claro que el fútbol que él conoce y que cree que debe recuperarse es el que define la esencia del equipo. También enfatizó que “ganar algunos partidos” no alcanza como concepto rector, porque todos los equipos pueden ganar de vez en cuando. Para el mensaje de Salah, la exigencia es mayor: Liverpool tiene que recuperar una forma de competir que no sea accidental, sino una base compartida por jugadores y técnicos.
La urgencia deportiva: Champions por el último tren y el cierre emocional en Anfield
Más allá de la tensión interna que deja entrever el debate sobre el estilo, la prioridad inmediata está atada a un objetivo concreto: terminar entre los cinco primeros para garantizar la clasificación a la próxima Champions League. La caída ante Aston Villa en Villa Park complicó el panorama, y ahora Liverpool depende de un último paso: ganar su partido final ante Brentford para asegurarse el lugar en la elite continental.
Salah acompañó esa necesidad con un mensaje directo: calificó la clasificación como “lo mínimo” y afirmó que hará todo lo posible para que ocurra. Además, el contexto del partido final y su rol adquieren un tono especial, ya que el delantero será titular en Anfield en lo que será su despedida emocional, después de que comunicó oficialmente que se irá del club al cierre de la actual temporada.
En el encuentro ante Villa, el futbolista tuvo una participación distinta: ingresó en el segundo tiempo como suplente, compartiendo el tramo final con Florian Wirtz.
La crisis de números en Villa Park: 19 derrotas, 12 en Premier y un récord negativo histórico
La derrota en Villa Park no fue un traspié más dentro del calendario: fue el punto más bajo del declive bajo Slot. Liverpool encajó su decimonovena caída de la temporada sumando todas las competencias. En Premier League, el golpe ante Aston Villa significó su duodécima derrota del certamen, un dato que funciona como un disparador de alarma por cómo se derrumba una defensa de título que ya viene siendo de las peores en la era moderna.
El nivel de desgaste también se refleja en el registro comparativo: solo tres campeones defensores anteriores perdieron más partidos que Liverpool en el siguiente año, lo que ubica al equipo en un terreno poco habitual para un campeón vigente.
Y si los resultados ya eran preocupantes, el partido además dejó una herida táctica. Liverpool recibió cuatro goles en un mismo partido de liga por primera vez en los dos años de gestión de Slot. Ese golpe elevó el total de tantos concedidos a 52, la cifra más alta en toda la historia del club para una temporada de Premier League disputada a lo largo de 38 partidos.
