Tomás Roncero arremetió con dureza contra el esquema arbitral en España a través de una columna publicada por el diario AS, donde acusó a la dirigencia y a los árbitros de sostener “una injusticia histórica” contra Real Madrid. En ese marco, sostuvo que la polémica reciente con Girona no es un hecho aislado, sino un nuevo capítulo de lo que denomina “la era Negreira”.
Datos clave
- La nota arranca con la sensación de frustración en el madridismo tras la caída ante Mallorca.
- Roncero plantea que un triunfo en condición de local ante Girona habría reactivado la presión sobre Barcelona.
- Se señala una acción de arbitraje en el minuto 88 contra Girona vinculada a un penal por una falta sobre Kylian Mbappé.
- El texto insiste en que VAR no intervino pese a que el hecho se consideró “evidente”.
- Se menciona que el mismo árbitro/estructura habría afectado a Real Madrid también en Pamplona la temporada pasada.
- La conclusión apunta a que el campeonato quedó condicionado fuera del campo de juego.
El clima en Madrid y el contexto previo a la polémica
La columna ubica el punto de quiebre emocional en la derrota de Real Madrid ante Mallorca, un resultado que, para el autor, dejó al equipo sin margen y con la sensación de que el título de La Liga se escapaba. En esa lectura, un partido en casa frente a Girona aparecía como la oportunidad para devolverle tensión a la pelea por el campeonato, volver a exigirle respuestas a Barcelona y sostener la ilusión de una remontada tardía.
Roncero suma un factor adicional: la posibilidad de que Espanyol pudiera ayudar en el clásico del Camp Nou, como disparador para que la carrera por el torneo tuviera un final distinto. Sin embargo, el texto sostiene que el fútbol español eligió volver a mirar su propia historia, en lugar de enfocarse en el presente competitivo.
La acusación sobre el “legado” y el episodio con Girona
En la jornada que describe como una especie de “homenaje” tardío a las controversias, la pieza denuncia que el arbitraje terminó favoreciendo la continuidad de una práctica que vincula con José María Enríquez Negreira. El autor lo presenta como ex árbitro y luego vicepresidente del comité de árbitros, y afirma que durante años habría tenido una inclinación favorable hacia Barcelona, incluso con ingresos millonarios vinculados al club catalán.
Desde esa perspectiva, Roncero sostiene que en cualquier liga con reglas respetadas al pie de la letra Barcelona habría tenido consecuencias deportivas severas, comparándolo con el castigo que recibió Juventus en su momento. Aun así, remarca que en España ese “legado” permanece vigente y, para él, se traduce en decisiones que terminan pesando sobre la tabla.
El núcleo del reclamo llega en el minuto 88 del partido ante Girona: el artículo califica como claro el penal por una infracción sobre Kylian Mbappé, una acción que afirma que “cualquier persona” habría señalado. Además, indica que el árbitro Alberola podría haber dejado pasar una jugada previa de Vitor Reis, pero el punto que más marca el texto es la falta de intervención desde el VAR.
En ese sentido, se menciona a Daniel Jesús Troguello Suárez como responsable del chequeo en Las Rozas, y se remarca que no se activó la revisión para corregir la jugada. Para el autor, Trujillo habría visto a Mbappé sangrando y el golpe que generó la situación, pero aun así decidió no sancionar. En el marco del texto, no se trata de un error: se plantea como una omisión deliberada.
La columna afirma que incluso quienes suelen criticar a Real Madrid quedaron sin una explicación convincente tras la decisión, y que el clima de incredulidad se trasladó de inmediato a los mensajes y conversaciones del entorno del club.
El antecedente contra Real Madrid y el cierre con la idea de “compromiso”
El artículo agrega un antecedente para reforzar su argumento: sostiene que el mismo árbitro o el mismo circuito arbitral que hoy habría frustrado a Real Madrid ya lo habría hecho dos veces. La nota recuerda que la temporada pasada, en Pamplona, se habrían negado tres penales para el equipo blanco, y que el episodio del presente campeonato habría terminado de completar el cuadro.
Roncero también introduce una referencia adicional a controversias previas: desde una decisión que habría evitado que Gerard Martin viera la roja en el clásico de Madrid, hasta los hechos más recientes en el torneo. Con ese hilo conductor, llega a una conclusión amarga y contundente: para el autor, la liga está “contaminada” y el desarrollo del campeonato quedó condicionado por decisiones externas al juego.
En esa lógica, el texto sostiene que el “Clásico” de mayo pierde valor para la narrativa deportiva, porque —según su planteo— el título se definió en ámbitos paralelos antes de que la pelota comenzara a rodar y antes de que el partido tuviera lugar en el campo.
