El candidato presidencial de Real Madrid, Enrique Riquelme, redobló la apuesta por un objetivo que domina su campaña electoral: la contratación de Erling Haaland. Tras las negativas recientes desde el entorno del delantero noruego, sostuvo que se trata de “parte del juego” y defendió que su plan sigue siendo viable, incluso con el ruido mediático que generó su aparición televisiva.
Promesa de campaña y el mensaje sobre Haaland
En las últimas horas, Riquelme insistió en que la llegada del futbolista al Merengue puede concretarse. En el marco de su recorrida pública, había tomado notoriedad por una intervención en El Hormiguero, donde afirmó que Haaland “quiere venir a Madrid”. Desde ese lugar, el dirigente se encargó de aclarar su postura y remarcó que el ariete sigue siendo la prioridad de su candidatura.
En diálogo con AS, Riquelme sostuvo con firmeza que el acuerdo es posible porque el jugador cuenta con una cláusula. Además, indicó que el nombre del delantero ya viene siendo trabajado desde hace tiempo y que, dentro del contexto electoral, el plan debe interpretarse como una candidatura abierta, donde puede tocarle ganar a unos u otros.
La explicación de Riquelme sobre el “cómo” de la operación
El candidato presidencial justificó su optimismo señalando que los clubes deben cuidar a los futbolistas y protegerlos tanto dentro de la institución como en el entorno del propio plantel. En esa línea, remarcó su intención de poder confirmar, de llegar a la presidencia, fichajes de gran jerarquía.
“Haaland tiene una cláusula. Es un nombre enorme, que se viene trabajando hace tiempo. Hay que tener en cuenta que esto es una candidatura; son elecciones. Puede ganar uno u otro. Entiendo que tienen que cuidar al jugador y protegerlo en el club y también en su equipo. Eso me parece normal. Pero estoy feliz de poder anunciar que figuras como Haaland, si soy presidente, van a jugar en el Real Madrid”, expresó.
El cruce con el entorno del noruego y la comparación con Figo
El plan recibió un golpe mediático cuando el representante de Haaland, Rafaela Pimenta, y su padre, Alfie Haaland, emitieron una declaración conjunta para desmentir lo que se había dicho. Allí, calificaron las informaciones como “no verdaderas”.
Ante ese escenario, Riquelme no se corrió del discurso. Comparó la situación con la controvertida transferencia de Luis Figo desde el clásico rival Barcelona en 2000. Según su lectura, los desmentidos públicos suelen funcionar como una estrategia defensiva habitual cuando se encaran negociaciones de alto perfil, más todavía en ciclos políticos con intensa exposición.
“Es parte del juego”: la respuesta al ruido
Consultado por las reacciones y el malestar que podría generar su insistencia, el candidato respondió que el contexto forma parte de la dinámica futbolera. Remarcó que, en su opinión, nadie conoce mejor que el propio mundo del fútbol cómo se manejan estas situaciones cuando hay conversaciones sensibles.
“Bueno, es parte del juego. Mejor que nadie, nadie lo sabe. Pasó con Figo; es parte del fútbol. Proteger al jugador: lo hablamos antes y después, también con Pablo (Barquero), el representante de Rodri. Sé perfectamente bien que después hay que hablar con el City. Son circunstancias distintas, las de Rodri con las de Haaland, pero hay que hablar con el City. Tenemos el máximo respeto por el club”, indicó.
Apuesta personal y contactos para ordenar la negociación
Para reforzar la credibilidad de su campaña ante el electorado madridista, Riquelme decidió poner su propia imagen y su patrimonio en juego. Prometió que, si no cumple con las promesas de fichajes, se hará cargo personalmente de las cuotas sociales de los socios que votan en el club.
- Si no concreta cualquiera de las promesas planteadas, Riquelme pagaría de forma personal la cuota de los 100.000 socios que integran la base electoral.
- El monto estimado de ese desembolso rondaría los 15 millones de euros.
El dirigente explicó el fundamento de ese gesto: entiende que no puede pedir confianza si él mismo no confía en la propuesta que impulsa. También evitó esquivar el plano personal y aseguró que no pretende “quemar” su imagen ni su reputación profesional, ni como madridista ni como miembro, involucrando al club en un proceso que no crea.
“Para convencer a los socios… además de lo que dije, di una garantía: una garantía personal de que si fallaba en cualquiera de esas promesas, pagaría yo personalmente el coste de la cuota de los 100.000 socios del Madrid (unos 15 millones). No puedo pedir la confianza del socio si yo no confío en la propuesta que yo mismo presento. No voy a quemar mi imagen personal ni profesional, ni como madridista ni como miembro, trayendo al equipo una u otra cosa”, explicó.
Negociación formal con City y mensajes privados
A pesar de su seguridad, Riquelme reconoció que para cerrar el movimiento de Haaland y también el de Rodri será necesario avanzar con negociaciones formales con el Manchester City. En ese sentido, contó que su equipo ya inició contactos privados con el campeón inglés para evitar malentendidos que pudieran surgir a partir de sus dichos públicos y sus apariciones en medios.
Además, cerró el tema con una referencia concreta al modo de encarar la conversación con el club inglés: entiende que el escenario puede generar confusión por cuestiones de idioma o interpretación, pero aseguró que existe claridad.
La “fricción” en el Etihad: respeto y continuidad del diálogo
Riquelme también se refirió a la posibilidad de tensiones con el Manchester City por el impacto mediático de su campaña. En su respuesta, sostuvo que se trata de un proceso ligado al entretenimiento que es el fútbol, y que el rumbo debe ser el del diálogo y el respeto institucional.
- El candidato remarcó que el fútbol “es fútbol” y que este tipo de situaciones forman parte del deporte.
- Subrayó la necesidad de seguir hablando con el City y sentarse a conversar.
- Insistió en que el jugador tiene una cláusula y que existe un contrato vigente.
- Señaló que, ya el miércoles, enviaron un mensaje privado al Manchester City.
- Argumentó que, aunque por un problema de idioma puedan entender algo distinto, aseguró que “hay claridad”.
“Es un programa de entretenimiento. El fútbol es el fútbol; esto es parte del fútbol. Tenemos que seguir hablando, máximo respeto por el City; tenemos que sentarnos. El jugador tiene una cláusula; tiene un contrato, y este miércoles ya mandamos un mensaje en privado al City. Porque incluso por un problema de idioma pueden entender otra cosa, pero hay claridad”, concluyó.
