El verano pasado, la pelea por Andrija Maksimovic parecía no tener final: Borussia Dortmund, Paris Saint-Germain, Liverpool, Chelsea y West Ham United aparecían como pretendientes. Sin embargo, el que terminó ganando la pulseada fue RB Leipzig, que se aseguró al futbolista de 18 años por una cifra apenas superior a los 14 millones de euros, sumándolo a su proyecto en la Bundesliga.
En aquel momento, el director deportivo de Leipzig, Marcel Schäfer, dejó claro el motivo de la apuesta. “Es un talento de primer nivel para su categoría y está con ganas de mejorar día a día. Está preparado para ocupar un rol importante en RB Leipzig en el corto plazo”, sostuvo. Y agregó: “Seguimos de cerca su evolución durante su primera temporada con el primer equipo y estamos convencidos de que ya dio el paso necesario para la siguiente instancia”.
Que varios clubes buscaran a Maksimovic no fue una sorpresa. En su primera campaña como profesional con Estrella Roja de Belgrado, con apenas 17 años, respondió de inmediato: participó con 20 goles en 45 partidos oficiales, con un reparto de diez tantos y diez asistencias. Además, sus actuaciones en la Champions League fueron las que más llamaron la atención, marcando su proyección en el máximo escenario.
Con 17 años y 188 días, se convirtió en el jugador más joven en arrancar los primeros cinco partidos de Champions League de su carrera. En ese registro superó a Vincent Kompany, actual entrenador del Bayern Múnich, que mantenía la marca desde hacía más de dos décadas.
Su nivel se sostuvo con una regularidad llamativa: dinamismo, amplitud de pase y capacidad para encarar y desbordar. Esa combinación empezó a instalarle un apodo, “Messi”, más ligado a su fisonomía que a una comparación futbolística estricta con el argentino. De hecho, cuando era chico, su hermana lo bautizó así porque se parecía por el peinado a “La Pulga”.
Pero la historia en Leipzig no arrancó como se esperaba. En su primera temporada completa con “los Toros”, Maksimovic tuvo una incidencia menor. Una lesión en el muslo le complicó la preparación de pretemporada y, aunque después pudo ponerse al día con los entrenamientos y el entrenador Ole Werner lo declaró apto, las oportunidades siguieron siendo escasas.
Su estreno desde el banco se dio en la tercera fecha, cuando Leipzig visitó a 1. FC Köln en condición de local. Para el receso invernal, ya había sumado otros cinco partidos breves en la Bundesliga. También tuvo dos apariciones en la DFB-Pokal: en la segunda ronda jugó apenas por debajo de los 20 minutos ante Energie Cottbus, y en los octavos de final se quedó con solo dos minutos en cancha.
Con el parate invernal, la caída en sus chances fue todavía más marcada. A partir de ese momento, Werner dejó de considerarlo como una alternativa con continuidad. Desde la jornada 20, el joven de 18 años fue convocado al plantel únicamente en cinco ocasiones; en los otros once compromisos oficiales, directamente no fue incluido. El resultado fue que Maksimovic acumuló apenas 108 minutos en diez partidos cortos, sin superar los 23 minutos en ninguno de ellos y sin registrar contribuciones en goles. Antes del inicio de la temporada, tanto el futbolista como el club se imaginaban un escenario completamente distinto.
De todas maneras, en Leipzig todavía no lo dan por perdido. A fines del año pasado, Werner remarcó que el jugador tiene el talento para meterse en el primer equipo, pero que debe seguir construyendo su fortaleza física para ganarse más minutos de manera sostenida.
El entrenador volvió a poner el foco en el trabajo diario: “Va acercándose paso a paso. Me gusta mucho cómo trabaja, porque es muy claro en lo que necesita y sabe exactamente en qué zonas debe mejorar, y lo hace con mucha energía y con una predisposición fuerte”. Y cerró: “Es un jugador del que vamos a disfrutar, porque ve cosas en la cancha que pocos notan y tiene toda la capacidad técnica. Cuando dé el siguiente paso, va a ser un jugador excepcional”.
Para evitar repetir lo que ocurrió la temporada anterior, RB Leipzig ahora evalúa la posibilidad de cederlo a préstamo. Se informó que el club está considerando una salida por una temporada completa para que el futbolista gane experiencia competitiva en otro lado. La decisión final, igual, estará en manos de Maksimovic: o pelear por minutos en un ataque leipzigense cargado, o buscar titularidad más regular en otro equipo.
Además, Maksimovic podría ser parte de varios movimientos en Leipzig durante este mercado estival. Su situación quedó opacada por contrataciones que impactaron de inmediato, como Yan Diomande y Romulo, ambos clave en el regreso del club a la Champions League. En ese contexto, Maksimovic y algunos “casos desafortunados” quedaron en una posición más difícil.
El club invirtió 72 millones de euros el último año por Conrad Harder, Johan Bakayoko, Ezechiel Banzuzi y Maksimovic, pero ninguno terminó de convencer del todo. En la mesa aparecen opciones de préstamo o venta. Igual, para el 18 años serbio, la paciencia todavía podría terminar jugando a favor tanto para el club como para él.
