El Leicester se metió rápidamente en una pelea por el descenso apenas se apagaron las celebraciones del título, con el plantel intentando equilibrar la exigencia del plano local con la carga extra de la competencia europea. Claudio Ranieri llevó al equipo a la instancia de eliminación directa de la Champions League, pero hacia fines de febrero el panorama era complicado: tras una racha de cinco partidos sin ganar, el conjunto quedó apenas un punto por encima de la zona de descenso en la Premier League. Con ese contexto, la dirigencia decidió mover la estructura del banco. Craig Shakespeare, que venía como asistente, fue promovido a entrenador interino luego de la salida del italiano, y logró sostener al equipo en la categoría. En paralelo, también tuvo un rol clave al liderar un regreso inolvidable en la Champions, con un triunfo remontando ante el Sevilla en los octavos de final.
De todos modos, muchos hinchas del Leicester sienten que Ranieri fue despedido demasiado pronto después de todo lo que hizo por el club. En ese marco, el ex DT ahora contó que hubo más detrás de la decisión que únicamente los resultados. En diálogo con Four Four Two, el ex entrenador de Chelsea y Roma expresó: “De verdad, dolió. Nueve meses antes habíamos ganado la Premier League juntos y después me echan. ¿Por qué? Más tarde, el hijo del presidente me dijo que el problema era que no me llevaba bien con algunos integrantes ingleses del cuerpo técnico. Increíble”.
El italiano agregó que, incluso desde la temporada previa, cuando el equipo estaba arriba en la tabla, ya se habían escuchado comentarios negativos desde algún sector del plantel. Contó que hizo llamar a esa persona a su oficina y le preguntó cuál era el motivo, aunque no pudo darle ninguna explicación. “En ese momento estaba tan enfocado en la pelea por el título que le dije al director general que, al finalizar el campeonato, lo echaríamos”, sostuvo. Según su relato, el desenlace del torneo —con la obtención del campeonato— terminó postergando cualquier decisión: “Había tanta alegría, tanto festejo, que decidí no hacer nada. Fue un error. Al año siguiente, esa persona siguió hablando mal de mí con los jugadores”.
En cuanto a lo que salió mal en la cancha, Ranieri sostuvo que era imposible repetir lo que habían logrado en aquel momento. “Yo le advertí a todos que no podíamos repetir lo que hicimos. Era imposible. Jugar liga y Champions, si no estás acostumbrado, es extremadamente demandante”, explicó. Remarcó que el esfuerzo físico y mental es enorme y detalló que en el campeonato, sobre todo contra los grandes, el equipo seguía compitiendo bien: “Ganáramos o perdiéramos, los chicos jugaban bien. Pero el fútbol europeo pasa factura y terminamos pagando el precio en la liga, casi siempre ante rivales que no eran tan importantes”.
Luego, al referirse a cómo procesó su salida forzada, el entrenador admitió que el despido forma parte del oficio y que lo tomó con la misma lógica que otros episodios de su carrera. “Ser despedido es parte del trabajo de un entrenador y lo acepté. Lo tomé mal, pero tampoco mucho peor que otros que me tocó vivir, porque la satisfacción de lo que habíamos conseguido estaba muy por encima de cualquier decepción. El fútbol es así”, concluyó.
Después de su etapa con el Leicester, Ranieri tuvo trabajos en Nantes, Fulham y Watford, antes de cerrar su carrera como entrenador con un tercer ciclo en Roma. Allí, hoy cumple funciones como asesor senior. Mientras tanto, el club inglés logró rearmarse en los años posteriores al adiós del italiano: Brendan Rodgers conquistó la FA Cup y, además, firmó dos temporadas consecutivas con terminaciones en el quinto puesto de la Premier League.
Sin embargo, los Foxes atravesaron tiempos mucho más duros más recientemente. El equipo descendió la temporada pasada desde la Premier League y hoy mira con preocupación la posibilidad de caer aún más, hacia League One. El presente es delicado: está en el 23° lugar de la Championship, con solo tres partidos por disputarse en la actual campaña. Leicester está a ocho puntos de la salvación y viene sin victorias en los últimos seis encuentros. A eso se suma un nuevo golpe institucional: el club también perdió una apelación vinculada a una sanción de seis puntos por infringir reglas financieras de la English Football League.
