Antes del pitazo inicial, colgaron en las tribunas enormes pinturas con tropas de Napoleón celebrando una victoria frente a los prusianos. En la coreografía y en la puesta en escena se notaba la idea de los hinchas de Paris Saint-Germain: la magnitud que le estaban dando a esta semifinal de Champions League.
En el plano futbolístico, el cruce en el Parc des Princes también tuvo ese tono épico. Fue un partido clásico, de esos que quedan instalados en la memoria por cómo se fueron acomodando los momentos.
El 5-4 terminó siendo, además, la semifinal con más tantos de la historia de la Champions. En Inglaterra lo describieron como “el partido del siglo”; en España, lo calificaron como una obra maestra del fútbol; y en Francia lo presentaron como un espectáculo único, llamado a quedar en los registros del torneo.
La reacción de Luis Enrique y el contexto
El entrenador de PSG, Luis Enrique, resumió la noche con una frase directa: “Fue el mejor partido que viví como DT”. El español ya había atravesado grandes noches con trofeos en juego, incluyendo dos finales ganadas de Champions. De hecho, el año pasado su equipo había vapuleado a Inter en la final de Múnich por 5-0.
Cómo se dio el partido en la ida
FC Bayern arrancó con un golpe temprano: se puso 1-0. Pero luego el trámite cambió y PSG pasó a dominar el marcador para empatar en el 2-2. Desde allí, el duelo se volvió una montaña rusa: al inicio del segundo tiempo, el equipo bávaro ya estaba 2-5 abajo y tuvo que remar contra una desventaja grande.
Joshua Kimmich habló después de la necesidad de mantener la calma en un escenario así. Remarcó que en temporadas recientes el equipo podría haberse desordenado, pero esta vez sostuvieron la cabeza fría, descontaron y lograron ponerse 4-5, dejando una serie abierta para la revancha del próximo miércoles.
OKD: el tridente que marca el presente
Esta temporada, Bayern exhibe una convicción fuerte: la idea de que siempre puede encontrar el gol. En ese marco, Michael Olise, Harry Kane y Luis Díaz integran un tridente temible, uno de los más peligrosos de los últimos tiempos, tanto por producción como por capacidad de decidir.
Juntos incluso se ganaron una sigla propia: OKD. El guiño aparece en la comparación con tridentes anteriores como MSN, de Barcelona (Lionel Messi, Luis Suárez y Neymar), o BBC, de Real Madrid (Gareth Bale, Karim Benzema y Cristiano Ronaldo).
En el tramo decisivo de la campaña, OKD sigue respondiendo. Repitieron la efectividad en el cierre del ciclo tras el cruce de cuartos contra Real Madrid: los tres volvieron a convertir y sumaron, en conjunto, el gol número 100 de la temporada.
Kylian Mbappé, Vinícius Júnior y Federico Valverde son el trío más cercano detrás, con 69 tantos, pero ya están persiguiendo la estela que dejaron los bávaros.
Cuatro goles no alcanzan: la clave es conceder
Que Bayern haya marcado cuatro y aun así haya perdido tiene una explicación directa: el equipo recibió cinco. Ese patrón encaja con lo que venía mostrando la historia reciente del cruce.
Ante Real Madrid, en la suma de los dos partidos, el marcador global fue 6-4. Y el sábado, en otro ejemplo del ida y vuelta, remontaron desde un 0-3 para vencer a FSV Mainz 05 por 4-3.
Además, en los últimos 15 encuentros, los de Múnich dejaron la valla en cero solamente en tres ocasiones. En siete partidos, el equipo recibió al menos dos goles.
Presión alta, castigo en el error y PSG que lo aprovechó
Con Vincent Kompany, Bayern plantea una presión alta y un marcaje agresivo, un sistema que exige máxima condición física y concentración. El plan funciona cuando el rival comete errores, porque se vuelven situaciones de gol de manera casi inmediata, como terminó pasando en París.
PSG convirtió cinco remates al arco y transformó una xG de 1.91 en cinco tantos, dejando a Manuel Neuer sin respuestas. Fue, además, un hecho histórico: desde 2010 no había un arquero que sufriera cinco goles en la fase eliminatoria de la Champions sin atajar ni una sola pelota.
Dos de esos tantos llegaron desde jugadas de pelota parada. Y esa faceta venía siendo una debilidad del equipo en el torneo, incluso en un contexto particular: Aaron Danks, el entrenador de la estrategia fija, está cubriendo como interino debido a la sanción de Vincent Kompany.
Con la serie abierta y un segundo capítulo por jugarse, la pregunta aparece sola: ¿hay que ajustar el sistema para la revancha? ¿O alcanza con afinar detalles?
Max Eberl y el mensaje del vestuario
El director deportivo Max Eberl se refirió al escenario en el Prince Park Stadium, después de la caída en la semifinal ante el campeón vigente. Allí, se paró frente al resultado y planteó su propia reflexión: “¿Por qué estamos acá?”. Y respondió al instante: “Porque así hemos jugado al fútbol hasta ahora”.
Según su lectura, cambiar todo de golpe antes de la revancha sería una locura. Luego agregó un mensaje con tono de urgencia: “En la segunda legada necesitamos resolver las chances que generamos adelante y hacerlo con más limpieza”. En el contexto del 4-5, sonó incluso como una frase valiente.
Dicho de otra manera, la derrota de Bayern no fue por “filtrar” cinco goles, sino por marcar solo cuatro (xG: 2.51). La pregunta que queda es obvia: ¿por qué no convertir seis, ocho o incluso diez?
Luis Enrique dio una pista desde dentro del vestuario. Contó que, tras el final del partido, les preguntó a sus jugadores cuántos goles necesitarían en la segunda parte para avanzar. La respuesta fue clara: “al menos tres”.
Más allá de cómo termine la campaña —si Bayern logra un tercer triplete, un doble, o si se queda únicamente con el título de la Bundesliga— este equipo ya tiene asegurado un lugar entre los conjuntos más espectaculares del club en su historia reciente.
