El cruce entre Real Madrid y Bayern Múnich, en la cima de la atención por la instancia más exigente de Europa, tuvo un solo episodio polémico que quedó flotando en el ambiente: la decisión arbitral, ¿fue correcta o no? Lo cierto es que el equipo bávaro se llevó un triunfo 2-1 en el estadio Santiago Bernabéu, un resultado que le permite mirar el cruce de cuartos con una ventaja valiosa de cara a la vuelta en Múnich, que se jugará la semana próxima.
Bayern Múnich consiguió ese golpe en condición de visitante por primera vez desde 2001, y lo hizo en el partido de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League. La serie tendrá su capítulo decisivo en el Allianz Arena, pero el primer paso dejó claros los matices: Real Madrid tuvo momentos de intensidad, aunque no le alcanzó para torcer la historia en su casa.
El punto de mayor discusión llegó cuando el Bayern marcó el 1-0 en el primer tiempo, con un gol de Luis Díaz. En ese tramo, jugadores del conjunto español, encabezados por Dean Huijsen, reclamaron que la conquista no debía convalidarse. El argumento fue que hubo una mano de Michael Olise antes de que el balón llegara al futbolista colombiano, y por eso pidieron la anulación del tanto.
La jugada tuvo un detalle que terminó siendo determinante en el criterio del árbitro. Vinícius Júnior ejecutó un pase que salió mal y terminó impactando la mano de Olise en el mediocampo; pese a eso, el árbitro inglés Michael Oliver decidió que la acción siguiera y no sancionó la infracción.
Ante esa determinación, el ex árbitro español Iturralde González sostuvo que la decisión fue la correcta. En sus palabras, el balón sí tocó la mano, pero lo calificó como un contacto completamente involuntario, además de señalar que la mano estaba cerca del cuerpo, un aspecto que suele pesar en la evaluación de si corresponde penalizar.
El análisis también alcanzó otro episodio en el que Real Madrid quedó condicionado por el reglamento disciplinario. Aurelien Tchouaméni recibió una tarjeta amarilla que lo marginará del partido de vuelta, por acumulación de amonestaciones. Iturralde remarcó que, en su criterio, también ahí el fallo fue correcto: explicó que Tchouaméni frenó una transición prometedora del Bayern y que, en el intento, terminó trabando de forma clara al rival.
Así, entre la discusión del gol y el castigo disciplinario, el Bayern se quedó con una ventaja que no solo vale por el marcador, sino por el peso específico de haberle cortado a Real Madrid una racha histórica en esta clase de cruces. La serie queda abierta para la revancha en Múnich, donde el contexto será distinto: Bayern con margen, Real Madrid obligado a responder y con el recuerdo de esa decisión arbitral como tema de conversación.
