Con Real Madrid cerrando una temporada con sabor a “casi” — terminó segundo en La Liga detrás de Barcelona y volvió a quedar eliminado en cuartos de final de la Champions League, por segundo año consecutivo— el presidente, Florentino Pérez, evitó señalar a Kylian Mbappé como responsable. A pesar del análisis crítico que recibió el delantero francés por el rendimiento del equipo tanto en el plano local como en el continental, el mandamás sostuvo que no piensa cargarle culpas al atacante. Mbappé, además, todavía tiene chances de conquistar el premio al máximo goleador de la liga y, casi con seguridad, se quedará con el reconocimiento de goleador más destacado en la Champions.
“No hablo con Mbappé”: lo que dijo Pérez
En diálogo con una entrevista extensa, Pérez marcó distancia con el tema de la relación entre el plantel y el entrenador, y también dejó claro cómo maneja el contacto con los futbolistas. “No converso con los jugadores sobre el entrenador. Eso lo hablo solo con sus familias. Y con Mbappé tampoco tengo charlas; lo único que hago es saludarlo cuando entrenamos”, expresó.
El respaldo a Mbappé y la idea de “mejorar” sin interferir
Más allá del golpe deportivo que significaron los cruces de eliminación y la falta de títulos, Pérez ratificó su postura: considera a Mbappé como el jugador determinante del plantel actual. Lo dejó en claro de forma contundente: “Mbappé es el mejor jugador de Madrid en este momento. Hay cosas que debemos mejorar, pero no voy a meterme en eso. Creo que él entendió qué significa Madrid. Ha marcado muchísimos goles”.
El diagnóstico del presidente: el problema no fue el delantero
Pérez ubicó el origen del bajo rendimiento en la planificación y en el aspecto físico, no en una fractura interna ni en una cuestión puntual con el atacante. Al repasar una campaña 2025-26 que resultó frustrante por distintos frentes, recordó que Real quedó eliminado de la Copa del Rey a manos de Albacete y que también quedó afuera de la Champions League tras caer con Bayern Munich.
Y allí, el presidente apuntó a una causa central: “El origen está en el Mundial de Clubes. No pudimos recuperar la parte física. Jugamos cada tres días y no se cuidó lo físico”. Con esa explicación, el dirigente intentó ordenar el relato del año: la acumulación de partidos y la falta de recuperación habrían pasado factura, afectando el nivel competitivo del equipo.
Preocupación por incidentes que “se filtran” antes de actuar
En la misma línea, Pérez se refirió a los rumores sobre una posible ruptura irreparable en el plantel. El tema tomó vuelo luego de una semana convulsionada en la que Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni fueron sancionados por una supuesta pelea en el vestuario.
El presidente mostró su inquietud por cómo ciertos episodios terminan en la prensa antes de que el club pueda gestionar el asunto puertas adentro. “Sabemos algo de eso, o al menos lo sospechamos. Traerlo a la mesa para terminar de romper a Real Madrid… eso tiene que quedarse en el vestuario”, remarcó, buscando cortar con la narrativa de una crisis mayor.
Los últimos partidos y el interrogante por la vuelta de Mbappé
De cara al cierre de la Liga, Real afrontará sus tres compromisos finales bajo la conducción de Álvaro Arbeloa: se medirá con Real Oviedo, Sevilla y Athletic Club. En paralelo, queda abierta la incógnita sobre el regreso de Mbappé desde una lesión: habrá que esperar si llega a tiempo y si podrá ser parte de esos partidos decisivos.
