El arquero de Atlético Madrid, Juan Musso, rompió el silencio sobre la polémica arbitral que atravesó el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League disputado el miércoles en el Spotify Camp Nou. Su equipo ganó 2-0, pero el foco estuvo puesto en una jugada puntual del segundo tiempo que involucró a su compañero Marcos Pobel. Con sus declaraciones, el arquero argentino agregó más leña al debate por el arbitraje y el uso del VAR en encuentros decisivos de Europa.
Datos clave
- Atlético Madrid superó a Barcelona en la ida de los cuartos de final con un marcador de 2-0 en el Camp Nou.
- La controversia se originó tras una posible falta en el área y el rol de Marcos Pobel en un balón detenido.
- Musso remarcó que el equipo y la gente celebraron el resultado, aunque indicó que las decisiones arbitrales generaron malestar.
- El arquero dejó entrever que el club podría elevar una protesta formal por lo ocurrido.
- Barcelona evitó pronunciarse públicamente y priorizó el desafío de la vuelta para revertir el 2-0.
La jugada que encendió la polémica
El episodio que motivó el cruce se dio poco después de la hora de juego. Marcos Pobel pareció sufrir una falta dentro del área grande, y el reclamo del conjunto visitante buscó que el árbitro sancionara un penal. Sin embargo, las repeticiones televisivas mostraron un contacto mínimo y, pese a ello, el árbitro no indicó la pena máxima. Musso, protagonista de la escena por su cercanía, sostuvo que la decisión fue “decepcionante” y que le resultó difícil de comprender.
En esa línea, el arquero señaló que en compromisos importantes suelen repetirse fallos que terminan perjudicando a Atlético cuando están en juego partidos grandes, lo que instala la idea de un patrón de sesgo. De ese modo, el reclamo apunta a que el organismo rector del torneo deberá responder ante la presión que se generaría con el antecedente.
Qué dijo Musso y por qué defendió la jugada
Más allá del malestar por la falta no sancionada, Musso también explicó el contexto del momento que derivó en la confusión. En el minuto 54, el guardameta ejecutó un saque de meta y envió el balón hacia su compañero Marc Poblet, que se encontraba cerca, dentro del área chica. El defensor controló con la mano y luego volvió a poner el balón en juego, algo que sorprendió a quienes miraban la acción.
Posteriormente, Musso salió a defender la postura para evitar que la jugada se interpretara como una búsqueda de ventaja. En sus palabras, el árbitro habría leído correctamente la situación: “La lectura del juez fue correcta; la pelota no estaba en juego. Marc la tomó con la mano para pasármela… En cada saque de meta que hicimos, él era quien me la pasaba”.
Además, el argentino insistió en que no existió intención de sacar provecho de un mecanismo específico ni de aprovechar que hubiera presión alrededor. Para él, todo se explica por una sensación de que el balón no estaba en juego, y que esa fue también la interpretación del árbitro. En ese sentido, remarcó que, desde su punto de vista, el episodio no reportó un beneficio decisivo para su equipo y que, por lo tanto, no debería escalarse a una polémica de tal magnitud.
Musso también se mostró molesto por el nivel de atención que recayó sobre esa escena. “Da la impresión de que el trabajo que hacemos queda menoscabado por un momento menor… La pelota la agarró porque no estaba en juego, no había presión y no fue un instante determinante. Si la gente sigue insistiendo con el tema, coincido con el árbitro… y eso es todo lo que puedo decir: la pelota no estaba en juego”, cerró.
Repercusiones y foco en la vuelta
Desde Barcelona, en tanto, decidieron no entrar en el debate público y prefirieron mirar el propio rendimiento y el desafío de revertir el 2-0 en el partido de vuelta. De todos modos, en el entorno del club se dejó entrever que la discusión sobre los protocolos del VAR no se va a apagar con facilidad, especialmente porque ambos equipos volverán a cruzarse en la revancha.
Para Atlético, la victoria representa un paso relevante hacia la posibilidad de meterse en semifinales. Musso dejó claro que sus compañeros no deberían distraerse con el ruido externo y que la prioridad es mantener el plan: “Sabemos lo que tenemos que hacer. Tenemos que seguir trabajando, seguir empujando y asegurarnos de estar listos para los próximos 90 minutos”.
