El segundo ciclo de José Mourinho en Real Madrid todavía no tiene confirmación oficial, aunque en las últimas horas se instaló la versión de que el entrenador portugués ya habría firmado un contrato por tres temporadas para volver al club blanco. El retorno se enmarca en un escenario particular: el anuncio formal podría llegar después de las elecciones que se celebran este fin de semana para definir la presidencia de Real Madrid, con Florentino Pérez buscando sostenerse y encontrando una oposición poco habitual en la figura de Enrique Riquelme.
Dentro de ese proceso de reconstrucción, Mourinho ya tendría en la mira a Riccardo Calafiori, señalando al futbolista de Arsenal como el candidato ideal para reforzar el sector defensivo en el Bernabéu. El plan es llamativo por el antecedente: el propio Mourinho lo había vendido cuando dirigía a Roma. Sin embargo, el portugués ahora entiende que el defensor de 24 años sería una incorporación clave para el Madrid. Desde que aterrizó en el norte de Londres por una operación cercana a los £42 millones, su valor deportivo creció con rapidez y se volvió una pieza relevante dentro del esquema de Mikel Arteta.
En paralelo, ya se habla de movimientos preliminares por parte del club español. Real Madrid habría tomado contacto con el entorno del zaguero para explorar si existe margen real para su salida. De todos modos, arrancar a Calafiori de Emirates no sería sencillo: se trata de un jugador muy querido dentro del plantel de Arsenal y además viene de celebrar el primer título del club en 22 años, un contexto que complica cualquier negociación inmediata.
La búsqueda del defensor se conecta con una idea más amplia: Mourinho quiere que la defensa madridista vuelva a ser un muro. Para ese objetivo ya habría acuerdos encarrilados con dos nombres del Inter de Milán, Denzel Dumfries, y con Ibrahima Konate, que está previsto que deje Liverpool. En el caso de Konate, su llegada se perfila como un fichaje sin costo, mientras que por Dumfries habría que activar una cláusula de salida de €20 millones. Con esa base, el DT apuntaría a sumar un defensor más, de perfil versátil, para completar el trío de refuerzos que imagina para su nueva etapa.
El vínculo de Mourinho con Calafiori viene de lejos. Cuando el portugués estaba en Roma, en 2022 el club terminó vendiéndolo a Basilea por apenas £1.5m, una decisión que hoy puede leerse como un error de cálculo si efectivamente el Madrid insiste en el jugador. Calafiori puede desempeñarse tanto como lateral por izquierda como también en el eje de la zaga, una cualidad táctica que al entrenador le interesa incorporar para que encaje en el proyecto defensivo que quiere construir, aun habiendo prescindido de él apenas unos años atrás en la capital italiana.
Para Arsenal, la pérdida de un internacional consolidado como Calafiori sería un golpe sensible para la planificación de Arteta. El defensor, además, fue un caso particular en la final de Champions League: quedó fuera del once titular por la condición física que arrastraba en ese momento, pero su rol dentro del equipo se volvió determinante. Justamente por eso, Real Madrid podría intentar aprovechar la situación con una oferta importante en las próximas semanas, buscando poner a prueba la postura del club inglés y su capacidad de retener a una figura clave.
En el marco electoral, Pérez había prometido que llegarían “los mejores jugadores” al Bernabéu en medio de la pulseada política. Con ese mensaje instalado y con Mourinho comenzando el armado de su plantel, la disputa por la firma de Calafiori aparece como uno de los grandes temas del verano, con potencial de transformarse en el eje de una de las historias más seguidas del mercado de pases.
