De acuerdo con información difundida por The Athletic, el Real Madrid inició conversaciones para sumar a José Mourinho el 8 de mayo, aunque el portugués terminó de rubricar sus condiciones recién la semana pasada. El entrenador, ex Chelsea, decidió dejar el Benfica tras rechazar una extensión contractual en Lisboa, con el objetivo de regresar al Santiago Bernabéu y firmar un vínculo que se extendería hasta 2029. El presidente del club, Florentino Pérez, ya activó el proceso electoral: las elecciones presidenciales se realizarán el 7 de junio, y se espera que la confirmación oficial de Mourinho llegue luego de la votación.
Mourinho postergó el cierre definitivo de su futuro para después del último partido de Benfica en la temporada. Ese compromiso se jugó el 16 de mayo y el equipo lo resolvió con un triunfo 3-1 ante Estoril. En una conferencia de prensa, el DT explicó la situación y sostuvo que le habían ofrecido renovar, pero que prefería esperar. Sin embargo, el mismo medio indicó que Mourinho ya les habría comunicado su salida en privado a varias personas dentro del club portugués, lo que obligó a Benfica a moverse en busca de un reemplazante. En ese escenario, el conjunto luso debió seguir de cerca a Marco Silva, mientras que Rubén Amorim había rechazado el interés.
El perfil elegido y el riesgo que asume Pérez
La designación implica un movimiento de alto riesgo por parte de Pérez, teniendo en cuenta que el presidente, de 79 años, impulsó la búsqueda de Mourinho casi de forma personal, en lugar de apoyarse en el gerente general del club. El contexto que rodea a Madrid es especialmente inestable: en enero, el club decidió despedir a Xabi Alonso, y luego el interinato quedó a cargo de Álvaro Arbeloa, quien finalmente también dio un paso al costado. Pérez considera que la personalidad combativa que identifica a Mourinho es, justamente, lo que necesita un vestuario que viene enfrentando conflictos internos para recuperar estabilidad y frenar una caída sostenida en el plano doméstico.
Desafíos inmediatos para el portugués
El entrenador arranca con un panorama complejo desde el primer día: enfrenta el enojo de parte de la hinchada y, además, existen tensiones que vienen creciendo en el plantel. En ese marco, se suma el impacto del comentario reciente de Kylian Mbappé, quien se refirió a su condición como “cuarta opción”, una frase que encendió reclamos y generó más fricción. A eso se agrega el trabajo para gestionar el efecto de roces del pasado vinculados con Vinicius Junior. En paralelo, también se anticipa un plan de reordenamiento en el cuerpo técnico y movimientos de cara al mercado de verano, con foco en la planificación deportiva. Mourinho hereda un equipo que terminó dos temporadas consecutivas sin conquistar un gran título, por lo que tendrá que unificar rápidamente el vestuario antes de que comience la pretemporada.
