Se acerca el cierre de la última jornada de la MLS antes del parate por el Mundial y, en ese contexto, la temporada regular suele avanzar con una especie de inercia. En una liga con playoffs al final del año, el tramo medio puede sentirse sin tensión inmediata: no hay un riesgo en el acto que obligue a todos a salir con el cuchillo entre los dientes cada semana. Claro que la otra cara existe, y suele ser mucho más ruidosa.
Porque cuando todo parece “sin urgencia”, aparece el caos. Cada equipo siente que todavía tiene algo para jugar, semana tras semana, y eso deriva en resultados raros, con marcadores que se abren de golpe. De hecho, de cara al partido del domingo ante Miami, Philadelphia ya venía con una producción de 14 goles en 14 encuentros: un promedio interesante. Pero terminó recibiendo un golpe: le convirtieron cuatro y el campeón de la MLS Cup lo sufrió. Más al norte, en la costa atlántica, Montreal venía con una fragilidad marcada: había perdido por más de tres goles en dos de sus últimos seis juegos. Y aun así, el sábado se dio vuelta la película: le metió cuatro a D.C. United y terminó con un 4-4.
En el Oeste, la locura fue todavía más intensa. San Diego, que el año pasado había sido muy efectivo, volvió a conceder “en mancha” y además sumó otra expulsión. Mientras tanto, el mejor equipo de la liga —en el momento— podría ser Nashville: le alcanzó con lo que generó desde el banco. Sam Surridge entró y apenas 20 minutos después ya había movimiento, porque Nashville terminó ganando con un 2-1 muy ordenado ante NYCFC. Todo esto, eso sí, se corta por un tiempo: durante seis semanas no habrá MLS, porque la prioridad pasa a ser el Mundial en el panorama norteamericano. La llegada del fútbol mundialista es una buena noticia, pero también es cierto que por un par de meses se extraña este producto.
Evander y la explicación más simple: jugar fácil
La historia del último día de acción se resume con un mensaje claro: San Diego volvió a quedar expuesto con expulsiones, y Evander hizo que el partido pareciera sencillo. La idea que se impone es que el brasileño No. 10 tiene un tipo de fútbol sin “ruido”: no necesita complicarse con cosas raras. Corre, presiona y activa lo que define al jugador de élite; aun así, en esta clase de noche, todo le sale con naturalidad. Evander, simplemente, ama jugar.
En enero, el propio Evander había contado que a veces mira highlights de Ronaldinho. Y aunque no se vio el repertorio completo de elásticos ante Orlando, su estilo despreocupado apareció igual. En el 6-2 sobre el equipo de la Florida, aportó dos goles y además asistió en tres oportunidades, pero sobre todo terminó conduciendo el partido. Fue, además, el noveno futbolista en la historia de la MLS que consigue cinco participaciones de gol en un mismo juego. Y la sensación es que, en su caso, el trabajo se volvió demasiado “fácil” para el nivel de exigencia.
Messi, el susto físico y la precaución antes del Mundial
En otro partido, la lectura fue distinta: no fue una noche redonda para Messi. En el primer tiempo apareció disperso, con momentos puntuales pero sin generar una amenaza plenamente convincente. Sí, al descanso se fue al túnel con dos asistencias, pero el rendimiento global dejó la sensación de que le faltó completitud, y en el segundo tramo tampoco terminó de destrabar la historia como suele hacerlo.
La lesión no quedó del todo clara en el detalle. Hubo versiones que indicaron que se agarró la pierna luego de ejecutar una pelota fija. De cualquier manera, después de 72 minutos, el argentino salió del campo sujetándose la parte posterior de la pierna y con la cara de alguien que sabía que algo no iba bien. Argentina arranca la preparación para el Mundial dentro de una semana, y se mencionó que Messi y Rodrigo De Paul estarían realizando entrenamientos dobles para llegar a tiempo. En Inter Miami, Guillermo Hoyos explicó que el cambio fue por precaución. Aun así, aparece una duda lógica: no parece el momento más habitual para una sustitución “por si acaso”, justo cuando se viene la parte clave del ciclo mundialista.
Algo, entonces, podría estar pasando.
Cavan Sullivan, la chispa de la noche para la Unión
En la misma línea de individualidades que cambian el rumbo, apareció Cavan Sullivan. Aunque no haya marcado, no haya asistido y tampoco haya tenido un contacto constante con la pelota, terminó siendo el jugador más efectivo de la Union durante la noche del domingo. Su presencia se notó: se mostró siempre activo, con decisión y con criterio.
Cuando tuvo la pelota, avanzó con intención; cuando no la tenía, presionó. Además, dejó una asistencia que inició una construcción de ataque de muy buena factura y que terminó en un gol de Philadelphia. Y, quizá lo más importante, en un equipo que parecía estar falto de convicción, Sullivan aportó energía joven y calidad real. Se entiende también el impacto cuando Bradley Carnell lo sacó: con su salida, la Union casi no volvió a generar peligro. Es cierto que todavía está en etapa de formación, que a veces se equivoca con decisiones equivocadas, pero fue una noche donde muchos miraban, y Sullivan respondió mostrando lo mejor de su versión.
Los arqueros canadienses: St. Clair y Crepeau, dos caminos y respuestas mezcladas
A esta altura, era esperable que uno de los dos arqueros canadienses grandes que tiene la MLS hubiera tomado el liderazgo para el ciclo de Jesse Marsch este verano. Es una liga donde, en general, las defensas son frágiles y los arqueros reciben disparos más seguidos. De hecho, aun los equipos fuertes suelen quedar expuestos.
Si los últimos meses fueron como una prueba extendida, cuesta definir quién cerró la mejor demostración entre Dayne St. Clair y Maxime Crepeau. Primero, Crepeau: cuando Orlando lo sumó en enero con el pase en condición de libre, parecía una operación prolija. Sin embargo, hoy Orlando tiene un problema de rendimiento defensivo histórico, y el arquero no está compensando. El equipo está “dejando entrar” goles con frecuencia y Crepeau no ayuda demasiado: en la goleada 6-2 ante Cincinnati del sábado, cometió dos errores claros. Con esa tendencia, el equipo aparece encaminado a recibir casi cien goles.
Por su parte, St. Clair tomó un camino diferente: rechazó una oferta grande de Minnesota para mudarse a Miami. La explicación fue que quería demostrar que podía rendir con más foco y bajo más presión mediática. Y, con más miradas encima, el arquero también se achicó en términos de impacto: en el 6-4 de Miami sobre la Union, St. Clair concedió un penal y cometió otra equivocación. La pregunta final queda abierta: ¿están ambos listos para arrancar un partido de Mundial?
Brian White, fuera del Mundial: el partido como bisagra
También hubo un mensaje definitivo para el futuro inmediato: Brian White no estará en el Mundial. Siempre existía la sensación de que era una posibilidad algo lejana, pero en el tipo de ciclo donde Haji Wright no convertía y donde Ricardo Pepi no lograba afinar el disparo, White podría haberse transformado en un buen respaldo para el rol de nueve. En cambio, el desenlace es otro: mirará desde casa cómo avanza el USMNT.
Lo cierto es que su tramo de forma reciente fue complicado. Antes del duelo del sábado ante San Diego, en un cruce de la Conferencia Oeste, White no había marcado en un mes. Vancouver, en tanto, solo había ganado uno de sus cuatro partidos, y con el astro alemán Thomas Müller todavía buscando regularidad, el panorama en Canadá era más bien inestable. Necesitaban un empujón contra un San Diego que venía desordenado. Y White respondió: convirtió dos goles, asistió en dos y tuvo participación en los cuatro tantos con los que Vancouver terminó mostrando una superioridad cómoda, superando a un rival que los había puesto contra las cuerdas hacía apenas poco más de seis meses. Aunque no se haya concretado su lugar para el Mundial, su currículum en la MLS no se discute.
Austin FC y el “cambio” sin efecto: sin milagro tras la salida de Estevez
La noche también dejó un dato incómodo: señalar a un club como conjunto es duro, porque en una temporada larga y tan impredecible es normal que aparezcan partidos malos. Pero en el caso de Austin FC, las dificultades vienen desde antes, incluso en el arranque de la semana. El lunes, el club decidió “limpiar” el plantel en el área de conducción: despidió al director deportivo Rodolfo Borrell y al entrenador Nico Estevez, casi sin transición, y nombró a Davy Arnaud como interino para el partido ante St. Louis CITY.
Ahora bien, hay que decir que St. Louis respondió con fútbol de buen nivel en el 3-0 posterior. Marcel Hartel se mostró listo por el sector derecho, y Daniel Edelman tuvo un buen impacto en el mediocampo. En noches como esa, se ve una estructura creciendo en el equipo de Yoann Damet. Aun así, Austin FC también necesitaba demostrar algo. Lo que apareció fue un partido pobre en producción: apenas dos tiros a puerta, cero chances grandes creadas y un expected goals de juego abierto de 0.06. No hubo un “efecto nuevo DT” que cambiara el guion. El golpe fue claro: la reacción no llegó.
