Michael Owen irrumpió en Inglaterra en 1998 y se convirtió en el goleador más joven de un torneo para la selección, con 18 años, en el Mundial de aquel verano. En la etapa de cuartos de final (último 16), dejó una actuación para la historia ante Argentina, aunque el cruce terminó en una tanda de penales que dolió en el alma: los “Tres Leones” quedaron con un hombre menos por la recordada roja de David Beckham.

Con Sven-Goran Eriksson como entrenador desde 2002, Inglaterra contaba con un plantel repleto de figuras, entre ellas Owen, Beckham, Ashley Cole y Steven Gerrard. Luego aparecieron Ronaldinho y Brasil para frustrar nuevos sueños mundialistas, antes de que en 2004 se sumaran Frank Lampard y Wayne Rooney en la previa de la candidatura para la Euro. Esa ilusión también tuvo su castigo: más dolor desde el punto penal ante Portugal. Y en 2006, Cristiano Ronaldo volvió a aparecer con su icónica seña, cuando Inglaterra buscaba revancha.

La pregunta al protagonista

Con el repaso de tantas desilusiones, la nota plantea un interrogante directo: de todos esos golpes emocionales, ¿cuál fue el que dejó a Owen más desencantado, maldiciendo no haber podido asegurar una vuelta olímpica o una medalla para ganarlo?

Owen respondió: los “casi” que más dolieron

  • El ex delantero asegura que jugó cinco torneos grandes.
  • Dice que el mejor equipo lo tuvo en 2002 (en Japón), aunque cayeron ante los campeones.
  • Señala que con el formato de ese camino, sentía que faltaba “un partido” para ganarlo.
  • Recuerda que en 1998 “todo lo que podía salir mal” salió mal: roja, eliminación por penales y un gol anulado ante Argentina.
  • Menciona que en 2006 se lesionó a mitad de torneo y que también hubo golpes cuando Inglaterra enfrentó a Portugal.

Consultado por esa pregunta, el propio Owen —que además figura como embajador del sitio de comparación de casinos Casino.org— respondió con contundencia: “¡Oh, Dios mío!”. Y luego explicó que disputó cinco competiciones grandes, aunque aclaró que no se la pasa en el insomnio pensando que “deberían haberlo ganado”. Sin embargo, remarcó que en 2002, en Japón, sintió que Inglaterra tenía el mejor plantel.

Según su lectura, en ese Mundial “básicamente” necesitaban vencer a un solo rival, porque del otro lado del cuadro aparecían selecciones duras. Allí estaban Alemania, que Inglaterra ya le había ganado 5-1, y también Turquía y Corea del Sur, lo que abría un camino. Pero Owen puso la lupa en el detalle que lo condicionaba: “teníamos a Brasil del nuestro lado”, y lo definió como la pesadilla que podía romper el plan.

En esa misma línea, el ex atacante confesó que casi creía que estaban a un juego de quedarse con el trofeo. Y cerró el bloque con un repaso del Mundial de 1998: “99% de lo que podía salir mal, salió mal”. Mencionó la expulsión, la derrota en penales y, además, el gol que consideran válido y que le fue anulado a Inglaterra contra Argentina, señalando que “realmente” debieron avanzar. “Quién sabe hasta dónde habríamos llegado en 98”, concluyó.

Luego fue el turno de 2006. Owen contó que se lesionó a mitad de torneo y que, en realidad, no tenía una visión demasiado clara de lo que podía pasar. Aun así, sumó otro ejemplo: incluso jugando en Portugal, entendía que Inglaterra tenía que haber superado a Portugal. Allí, recordó que Wayne Rooney se lesionó tras apenas 15 minutos, con el 1-0 a favor ya encaminado, y remarcó que esa historia podía terminar siendo “como Grecia en la final”, otra referencia al golpe que significa perder cuando el partido parecía encarrilado.

Para cerrar, Owen dejó su impresión más personal: “diría que probablemente Portugal y Japón” fueron los dos torneos en los que realmente sintió que Inglaterra podía haberlos ganado.

De los “casi” a los cambios de ciclo

Gareth Southgate pareció estar destinado a ser el hombre que llevaría a Inglaterra a cruzar la línea del triunfo. Su etapa terminó con el reconocimiento de convertirse en “Sir” y recibir el título de caballero del reino, aunque el balance en grandes torneos incluyó tropiezos tanto en semifinales como en finales en Mundial y Euro.

Thomas Tuchel es el último que tomó el mando como DT, después de su paso por Bayern Munich y Chelsea, con un currículum que suma títulos locales y también en Champions League. Aun así, su convocatoria para el Mundial de 2026 generó algunas miradas: jugadores como Cole Palmer, Phil Foden, Harry Maguire y Trent Alexander-Arnold quedaron afuera.

De todas maneras, Tuchel sostiene una idea firme de poder romper la maldición de la Generación Dorada. La motivación, según el enfoque que se marca, nace de las cercanías y los golpes sufridos por Owen y compañía en esos “casi” que quedaron marcados a fuego.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.