Scott McTominay atraviesa una etapa particular: no solo en lo futbolístico, también en su manera de presentarse. Vivir en Nápoles lo empujó a cambiar su estilo fuera de la cancha, con una imagen más cuidada, el pelo más largo y hasta una búsqueda activa por entender la moda italiana de alto nivel. En paralelo, el volante de Escocia apunta con la misma determinación a un Mundial que tiene sabor especial por la expectativa que genera y por el objetivo colectivo que se marca el seleccionado.

Datos clave

  • La vida en Nápoles impactó en su imagen: adopta un look más refinado y dejó crecer el cabello.
  • Se involucró con la moda de lujo y pidió ayuda a un sastre para moverse en el vestuario italiano.
  • Admite que no planeó de antemano el largo de su pelo: dice que simplemente le terminó gustando.
  • Con la cuenta regresiva al Mundial de Norteamérica, busca disfrutar el proceso y evitar que la ansiedad lo alcance.
  • Escocia tiene como meta pasar por primera vez la fase de grupos en la historia del país.
  • La famosa tijera sobre Dinamarca en la clasificación se volvió un símbolo cultural en Escocia y hasta aparece en una referencia monetaria.

Moda, sastrería y un cambio de look en Nápoles

McTominay contó que su rutina en Nápoles lo llevó a prestar más atención al modo de vestirse y a la forma en que la gente se presenta en la vida cotidiana. En sus palabras, disfruta “la ropa”, la manera en que visten las personas y también la calidad de las telas que se ven en la ciudad. A la hora de explicar el cambio, remarcó que le resultó grato adaptarse a esa idea de mostrarse “bien” y con intención, como parte de una forma de vida.

En ese marco, el mediocampista incluso decidió sumar a un sastre para orientarse en el terreno del estilo italiano de alta gama. Su elección apunta a una estética limpia, con menos elementos visibles de marca, buscando un perfil más sobrio y cuidado.

Cabello largo, comodidad y el porqué del nuevo peinado

El giro también se nota en el grooming. McTominay continúa con un peinado más largo que llamó la atención de fanáticos en distintos lugares. Sobre ese cambio, se mostró sorprendido: asegura que ni siquiera lo pensó como un objetivo concreto. En su relato, sostiene que jamás se planteó “hacerlo” hasta cierto largo, sino que el proceso fue apareciendo de manera natural.

Además, comparó con su etapa en Manchester: allí, decía, cambiaba el cabello con frecuencia. Ahora, afirma que encontró algo con lo que se siente cómodo y que, con el tiempo, incluso disfruta tener el pelo más largo. En esa línea, señaló que le resulta más sencillo, y vinculó esa sensación con el ambiente mediterráneo, que le permitiría sentirse mejor consigo mismo.

El Mundial: disfrutar el momento y romper el techo histórico

De cara a su cumpleaños número 30 y con el Mundial de Norteamérica cada vez más cerca, McTominay se propone no dejarse dominar por la presión. Su idea, incluso en la previa, es aprovechar cada tramo del camino. Rechaza la posibilidad de mirar hacia atrás con arrepentimiento por haberse excedido de ansiedad o por haberse tensado de más. Con el paso de los años, dice haber entendido algo central: la carrera es corta y, por lo tanto, hay que disfrutarla.

En el plano colectivo, Escocia tiene una meta clara y exigente: superar la fase de grupos por primera vez en la historia del país. El objetivo es ambicioso, pero el seleccionado llega con un impulso especial por el camino que lo llevó a instalarse en la conversación mundialista.

La tijera ante Dinamarca y el eco total en Escocia

McTominay encara el desafío con un papel simbólico: será el conductor de una selección que vuelve a un Mundial tras 28 años, un logro que se sostiene en un momento icónico de la clasificación. La referencia es su gol de tijera ante Dinamarca, un tanto que quedó grabado por su impacto y por lo que significó para el pasaje.

Ese hecho llegó a trasladarse a la intimidad del grupo. El volante contó que, junto a Billy Gilmour, pegaron fotos de aquella jugada en el casillero de Rasmus Hojlund, con la intención de recordarle a su compañero de Napoli el tropiezo de Dinamarca y, de alguna manera, mantener presente el camino recorrido. En clave de humor, McTominay se permitió una broma: dijo que el delantero “ya no puede mirar” esa tijera después de las bromas constantes en el entrenamiento.

Con el paso del tiempo, la jugada creció hasta transformarse en un fenómeno cultural en Escocia. Incluso tuvo su conmemoración en un billete. También hay un mural del gol en las inmediaciones de Hampden Park. Aun así, el mediocampista se mantiene humilde ante el reconocimiento: expresó que se siente agradecido, pero que ver la imagen en la parte alta, donde todos los jugadores pueden observarla durante los entrenamientos, le resulta algo surreal. En particular, remarcó lo extraño que le parece verse con “la cabeza grande” en el costado de un edificio, como una señal visible en un espacio que forma parte del día a día del plantel.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.