Matheus Cunha y Benjamin Sesko le habían dado a Manchester United una ventaja temprana, un arranque que parecía el preludio de una especie de desquite contundente por los golpes recientes que recibieron a manos de Liverpool: 5-0 y 7-0 en los últimos cinco años y medio. Sin embargo, en vez de administrar la diferencia con frialdad, el equipo local terminó tirando por la borda el control del partido por una seguidilla de desatenciones de Amad Diallo y Senne Lammens. En ese contexto, Dominik Szoboszlai y Cody Gakpo aparecieron para convertir y darle vuelta la historia.

Por suerte para los Diablos Rojos, United pudo apoyarse en su único futbolista nacido localmente, Mainoo. En medio del desorden, el mediocampista resolvió con serenidad y empujó el triunfo con un remate desde afuera del área. Hace pocos meses, el panorama de Mainoo en el club era una incógnita: la continuidad parecía depender de la insistencia de Ruben Amorim. Hoy, en cambio, su rol proyecta ser el de una pieza clave del futuro. La misma idea recorre el presente de Michael Carrick, que por lo visto en su tercera etapa como co-propietario tiene chances firmes de conseguir un contrato definitivo con Sir Jim Ratcliffe, luego de asegurar fútbol de Champions League en esa temporada.

Liverpool, en tanto, vivió una realidad distinta. Andy Robertson fue el peor jugador del equipo en su último partido en Old Trafford, y Arne Slot se vio obligado a salir a justificar otra caída frente a un rival grande.

GOLES desglosa ganadores y perdedores en Old Trafford…

En un cruce donde el orgullo local pesa muchísimo, apenas un par de futbolistas de los 22 titulares podían decir que son de Manchester o de Liverpool. Y si todavía estuviera al mando un DT portugués, quizá ni siquiera habría representantes locales en el once de United. Mainoo no solo completó el plantel: le puso pasión y carácter al partido, justo lo que este clásico exige. Cuando el juego se abrió y apareció la oportunidad, apareció también su producción de calidad para quedarse con el resultado.

En el primer tiempo, el mediocampista funcionó como un eslabón clave entre defensa y ataque. En el complemento se lo vio más contenido, sobre todo cuando Liverpool volvió a acomodarse y se metió en el partido, pero en los tramos finales volvió a apretar con acciones ofensivas muy prometedoras. Muchos jugadores en su lugar habrían buscado resolver de cualquier manera, incluso mandando la pelota lejos, y sin embargo él eligió la opción más inteligente: imaginó un pase para el compañero y terminó definiendo con un toque esquinado, al fondo de la red.

Mainoo pudo haber sellado definitivamente con un segundo gol en tiempo adicionado, pero jugó con desprendimiento y habilitó a Diogo Dalot. El lateral no logró convertir. Aun así, no alteró el balance: Mainoo dejó claro por qué era tan importante que United lo retuviera y que el club lograra persuadirlo para firmar un nuevo vínculo que lo mantendrá, al menos, durante los próximos cinco años tomando decisiones en el mediocampo.

Robertson, por su parte, le dio a los hinchas de Liverpool grandes alegrías en este clásico: estuvo muy presente en el 5-0 de 2021 en Old Trafford y también en la goleada 7-0 de 2023. Pero su actuación descuidada y lenta en esta ocasión marcó un contraste y dejó una despedida triste para uno de los nombres más representativos de la rivalidad. Robertson se va del club cuando venza su contrato este verano, y el cierre no fue el ideal.

El lateral recibió un castigo constante por el sector: Bryan Mbeumo y Bruno Fernandes lo lastimaron por su banda, y hasta Diogo Dalot tuvo el libreto para superarlo en un primer tiempo muy flojo. Además, el impacto fue inmediato: apenas minutos después de que Liverpool igualara, Slot decidió reemplazarlo por Milos Kerkez, dando una señal clara de que el escocés estaba en riesgo de echar por tierra todo el progreso que el equipo había logrado.

No fue Robertson el único señalado dentro de Liverpool. Jeremie Frimpong tuvo una actuación pobre en su tarea ofensiva, Alexis Mac Allister perdió balones que habilitaron a Mainoo, y Florian Wirtz prácticamente no ofreció nada más allá de un remate errado en el primer tiempo.

El entrenador interino, como suele pasar, no se dejó llevar por el ruido cuando le preguntaron si merecía quedarse de manera permanente. Aun así, su trayectoria reciente habla por sí sola: ganó 10 de los 14 partidos desde que reemplazó a Amorim. Si la temporada hubiera arrancado cuando tomó el mando, su equipo estaría peleando la punta. Y, además, logró superar a los cinco rivales del grupo de “Big Six”, demostrando que cuando el partido tenía peso y presión, el equipo respondía.

El segundo tiempo también funcionó como una advertencia más de que Carrick todavía tiene margen de aprendizaje. No se lo ve como una elección tan impactante como las de Luis Enrique o Carlo Ancelotti, pero sí cumplió con el objetivo principal: asegurar la presencia del equipo en la Champions League. A partir de ahí, United marcha encaminado para terminar entre los tres primeros, un logro que muchos fanáticos habrían considerado impensado después de haber finalizado 15° la temporada anterior.

Por encima de todo, Carrick demostró que conoce el club al detalle y que sabe cómo sacar lo mejor de sus futbolistas. Aunque no lo diría en voz alta, tiene motivos suficientes para que se le abra una nueva oportunidad y para que pueda ir por algo todavía más alto que lo logrado hasta acá.

Liverpool aún puede estar en la pelea para clasificar a la Champions League junto con United, pero el resultado volvió a poner sobre la mesa la necesidad de un cambio de entrenador durante el verano. Aunque Carrick ganó los partidos grandes, Slot perdió prácticamente todos los que más importaban. Con su gestión, United le ganó los dos partidos a Liverpool por primera vez en una década. Además, su equipo cayó tres veces ante Manchester City, con un global de 9-1. Y el City también completó el doble contra Liverpool por primera vez en 23 años.

En lo que va de la temporada, Liverpool solo pudo derrotar a Arsenal y Tottenham dentro del lote de equipos “Big Six”, y el triunfo ante los Gunners se remonta a agosto. Tal como se viene repitiendo, Slot no se apartó del guion que sostiene durante todo el año: cargó parte de la culpa en el arbitraje, señalando la concesión del gol de Sesko. También remarcó el recuerdo de la derrota de United en Anfield, ocurrida en octubre.

Sin embargo, con el ex campeón Xabi Alonso buscando un nuevo trabajo este verano y con candidatos como Andoni Iraola disponibles, la dirigencia de Liverpool tendrá que evaluar si todavía quiere a un entrenador con un historial reciente tan flojo en los partidos que definen el rumbo.

Sir Jim Ratcliffe, finalmente, consiguió lo que buscaba: que el club que integra su propiedad vuelva a estar en la competencia más grande. En sus entrevistas posteriores a la compra de su participación valuada en 1.4 mil millones de libras en los Red Devils, Ratcliffe puso el foco en la relevancia de la Champions League: la ve como el motor más fuerte de ingresos y como el prestigio que acompaña a esa vitrina.

United no participó de la Champions League desde diciembre de 2023, el mismo mes en el que Ratcliffe cerró su acuerdo con los Glazers para hacerse cargo de la operación futbolística del club. En ese contexto, nunca vivió el eco del himno de la competencia en Old Trafford desde la comodidad de la zona ejecutiva.

Ahora bien, el regreso de United a la Champions no ocurrió por el liderazgo de Ratcliffe, sino más bien a pesar de él. En el camino, el co-propietario se equivocó con dos nombramientos: primero decidió mantenerse con Erik ten Hag y lo terminó despidiendo cuatro meses después; y luego contrató a Amorim pese a las dificultades que le generaba su planteo y la falta de experiencia del portugués en Premier League. Aunque suele pasar que los millonarios terminan ganando al final, Ratcliffe parece haber encaminado su objetivo declarado: tomar la frase mítica de Sir Alex Ferguson y buscar “bajar de su perch” a Liverpool y a Manchester City.

En sus conferencias de prensa, Amorim repitió dos ideas fijas: que United no tenía nivel para competir en Champions League y que Mainoo no estaba preparado para jugar en el equipo. En este caso, ambas teorías quedaron desmentidas con claridad.

Irónicamente, el portugués podría haber cumplido el primer objetivo —terminar dentro del top cinco— simplemente revisando su postura sobre el mediocampista formado en casa. Amorim no lo puso como titular en ningún partido de Premier League de esta temporada antes de ser despedido en enero. Si hubiera continuado en el cargo, lo más probable es que el joven de 21 años estuviera hablando con clubes rivales en lugar de estar encarando una renovación importante con United.

Amorim no quiso ajustar su esquema para que Mainoo entrara en su idea futbolística y, por eso, terminó chocando con sus propios planteos. Pero United ya pasó página sobre su etapa fallida y desordenada y avanzó hacia cosas mucho mejores, con un rumbo más sólido y con decisiones que le devuelven la identidad al proyecto.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.