El despegue de Mainoo en Old Trafford sufrió un tropiezo importante cuando llegó Amorim con un esquema 3-4-2-1 bien rígido, que en la práctica parecía dejar poco margen para el chico surgido de la cantera. A pesar de que el mediocampista había marcado el gol de un triunfo recordado en la final de la FA Cup ante Manchester City, apenas dos años antes, en ese nuevo ciclo terminó relegado. No logró ganarse ni un solo partido como titular en la Premier League bajo la gestión del ex DT de Sporting CP.
La situación se volvió tan complicada que, en la última semana del mercado de pases de verano, Mainoo pidió salir cedido. Sin embargo, el club frenó esa posibilidad y no se concretó la salida.
Mirando hacia atrás sobre esa etapa oscura, el volante de 21 años reconoció que la falta de minutos lo obligó a replantear su recorrido. Consultado por qué tan cerca estuvo de irse, Mainoo sostuvo: “Cuando no jugás muchos partidos, o directamente no jugás, empezás a considerar todas las opciones. Pero lo que siempre estuvo primero en mi cabeza fue jugar para Manchester United y seguir defendiendo esta camiseta que es la de un club con el que crecí”.
La postura pública de Amorim giró en torno a que el perfil de Mainoo se parecía demasiado al de Bruno Fernandes, capitán del equipo. Por ese motivo, el juvenil rara vez fue considerado como algo más que una alternativa para refrescar el ataque desde el banco. Con el tiempo, el mediocampista pareció asumir que no era el recurso ideal para la idea específica del entrenador en ese momento. “Con la llegada de nuevos entrenadores, cada uno quiere jugar como entiende. Si consideran que vos no encajás, entonces no encajás. Lo único que puedo hacer es seguir trabajando y entrenando para quizá verlo de otra manera”, explicó.
El cambio de ritmo le exigió una gran adaptación mental a un jugador que, previamente, había sido titular de forma habitual con Erik ten Hag. Mainoo destacó el rol de sus compañeros y de su entorno para no perder la cabeza cuando le tocó mirar desde afuera. “Pasar de jugar casi todos los partidos a no hacerlo tan seguido es siempre un ajuste difícil”, comentó. “Se hace complicado también si ni siquiera entrás desde el banco. Pero yo diría que mi familia y mis amigos me ayudaron a ver que había luz al final del túnel”.
El panorama empezó a cambiar cuando Michael Carrick regresó al club en enero para reemplazar a Amorim. El ex capitán de United devolvió rápidamente a Mainoo al centro del mediocampo, una decisión que terminó favoreciendo tanto al jugador como al equipo. Con Carrick al mando, Manchester United ganó 10 de los últimos 15 encuentros y, además, certificó oficialmente su regreso a la Champions League después de una victoria impactante ante el rival Liverpool.
La conexión entre el futbolista y su entrenador se nota en cada declaración. Mainoo valoró el trato personal que Carrick lleva al banco: “Él me ayudó con todo. En la cancha juega en la misma posición que yo, así que me da tips y consejos sobre qué hacer. Incluso en el manejo conmigo como persona: pregunta por la familia y esas cosas. Habla contigo como una persona, no como un negocio. Eso definitivamente ayuda como jugador cuando un coach puede ver el otro lado del juego, y lo puede porque él estuvo ahí y ocupó esa situación”.
El resurgimiento de Mainoo también tuvo eco en el ámbito internacional. El entrenador de Inglaterra, Thomas Tuchel, lo convocó para los amistosos recientes ante Uruguay y Japón, dejándolo bien metido en la pelea por un lugar en la lista del próximo Mundial 2026. Tras firmar un nuevo contrato en Old Trafford, el volante ahora está concentrado en cerrar de la mejor manera la temporada local para asegurar su lugar en el avión.
Al hablar sobre la posibilidad de vestir la camiseta de los Tres Leones este verano, Mainoo se mantuvo enfocado en lo inmediato. “Contento, pero no demasiado, sabés. Si te ponés demasiado feliz, descansás. Yo quiero ser constante y seguir trabajando con el entrenador para empujar hacia adelante con él y con Steve Holland. Quiero más. Después de estos dos últimos partidos, probablemente sea [la prioridad] número uno, pero por ahora no depende de mí. Lo que sí puedo controlar es cómo juego en estos dos [encuentros], así que sigo empujando y después veremos qué pasa”.
