Mac Allister, con su versatilidad, venía de ser clave en el Liverpool que consiguió apenas su segundo título de Premier League, mientras que Enzo Fernández había sido fundamental en el camino del Chelsea para ganar la Conference League y luego sacudir el mapa en el Mundial de Clubes, donde terminó por dejar atrás a favoritos de peso como el PSG en la final.

Pero el contexto cambió por completo. De cara al sábado, cuando Liverpool y Chelsea se vean las caras en Anfield, aparece una pregunta inevitable: si Madrid está mirando opciones para el mediocampo, ¿realmente la llegada de Mac Allister o de Fernández resolvería problemas que, hoy por hoy, parecen estructurales?

La campaña actual y el “por qué” del debate

En términos de rendimiento, Liverpool está mejor parado que Chelsea. Los Reds marchan cuartos en la Premier League, con una distancia de 10 puntos sobre el equipo de Stamford Bridge, y con el panorama bastante encaminado para clasificar a la próxima Champions League terminando dentro del top cinco.

Sin embargo, no hay forma de maquillar lo que fue una temporada desastrosa para el Liverpool. En el arranque, existía una expectativa enorme: el club había invertido más de 450 millones de libras en un plantel campeón, con la idea de volver a pelear la liga. Al final, el balance no acompañó.

El equipo terminará el curso sin trofeos, luego de encadenar 18 derrotas en todas las competencias, y la cifra sigue creciendo. Entre los factores que explican la caída aparecen dificultades en jugadas de pelota detenida, problemas para romper bloques bajos, lesiones de jugadores importantes y, además, un quiebre que se vinculó con la relación entre Mohamed Salah y Arne Slot.

Y, en el medio de todo, queda otra herida imposible de medir: probablemente nunca se sepa cuánto impactaron, en lo futbolístico y en lo anímico, la pérdida devastadora de Diogo Jota.

Mac Allister, pese a todo, no quiso agarrarse de esa excusa. Al menos, no como argumento para justificar el mal año del Liverpool.

Mac Allister: sin excusas por Jota

El ex Brighton, con el crédito de quien intenta sostener al equipo, dejó en claro que no cree que la temporada sea explicable por ese golpe. “Por supuesto que recordamos a Diogo y fue un período complejo, pero no creo que sea la razón de que este año se nos haya hecho tan difícil”, sostuvo. Luego añadió que, si al comienzo del campeonato alguien le hubiera preguntado qué esperaba, su respuesta habría sido que ese plantel estaba para competir y ganar títulos, aunque al final no ocurrió.

También remarcó la necesidad de seguir trabajando: “Tenemos que continuar, porque este año no le hace justicia al club”.

El problema es que esa lectura, aunque sea coherente, no acompaña con los números ni con las sensaciones que dejó el mediocampista en el césped. Su nivel, justamente, ya no está a la altura de lo que se esperaba de él como uno de los futbolistas élite del puesto en Inglaterra.

El bajón de Mac Allister y el partido que lo retrató

Mientras la caída de Salah generó titulares en gran parte porque el año anterior sus goles y asistencias habían sido determinantes para el título, la merma de Mac Allister resulta más difícil de explicar. El argentino todavía tiene 27 años, así que no parece una cuestión de “tiempo” o desgaste inevitable. Además, no se registró un enfrentamiento público fuerte con el entrenador.

Simplemente, dejó de jugar bien. Y eso, sin una causa clara, preocupa.

En el estudio de Sky Sports en Old Trafford, Roy Keane lo señaló con crudeza en relación con el partido que el Liverpool perdió 3-2 ante Manchester United: Mac Allister tuvo una “vergüenza”, un error que terminó pesando. Según el relato de la jugada, el futbolista dio la espalda a un remate de Matheus Cunha, y el balón terminó desviándose para ingresar en el arco propio en el gol inicial. Después, un pase defectuoso derivó en el segundo tanto de United, y más tarde Kobbie Mainoo cerró el resultado con el gol ganador tras un despeje fallido de Mac Allister.

Lo más llamativo para los hinchas es que esa actuación no sorprendió del todo. Es que en sus primeros dos años en Merseyside, Mac Allister había sido celebrado como una de las mejores incorporaciones de la historia del club, pero esta temporada se lo vio siempre lejos del ritmo.

Lesiones, fatiga y la incógnita física

Al principio, el problema se interpretó como una recuperación más lenta de lo esperado. Hubo molestias que llevaron a que el Liverpool cerrara antes de tiempo su participación en la campaña 2024-25. Con la liga ya encaminada, se decidió dejarlo afuera de los dos últimos partidos para que pudiera descansar durante el verano y volver al siguiente curso con mejores condiciones.

No obstante, los planes se alteraron por una lesión, y desde entonces no se lo vio del todo bien. Sus números defensivos bajaron fuerte, y se repitió la sensación de que en el mediocampo lo pasan por encima, algo que encendió alarmas en la tribuna: el miedo era que “se le acabaron las piernas”.

También podría ser, en realidad, un tema de cansancio. Aun con los problemas físicos del año pasado, ningún jugador del Liverpool acumuló más partidos que él en esta temporada, lo que sugiere un uso excesivo. Pero el dilema para el club es que no parece que vaya a tener descanso real en el verano: Mac Allister sigue siendo esperado como titular con Argentina en el Mundial.

Con ese panorama, para Madrid no tendría sentido siquiera pensar en un jugador que, en los últimos 12 meses, viene con dificultades tanto de rendimiento como de salud. Y, para empeorar la señal, se menciona que Liverpool estaría abierto a venderlo. Para Los Blancos, eso debería ser una alerta en sí misma.

En ese mismo marco, tampoco parece tan lógico que Madrid avance con un interés de larga data por Enzo Fernández, el compatriota de Mac Allister.

Fernández en Chelsea: buen presente, señales problemáticas

A diferencia del mediocampista de Liverpool, Fernández no atraviesa un bajón futbolístico en Chelsea. Por el contrario, vive el arranque más goleador de su carrera: ya anotó 13 veces en 50 partidos en todas las competiciones. Además, en la FA Cup aportó el único gol del partido para que el Chelsea llegara a la final con un triunfo 1-0 sobre Leeds United en Wembley.

Tras ese encuentro, el entrenador interino Calum McFarlane lo elogió en conferencia de prensa. Remarcó que tiene mucho talento, que pelea cada pelota y que es una pieza enorme para el grupo. También destacó que Enzo puede hacer un poco de todo, y que cuando se pone duro se nota su carácter: se lo ve empujando al equipo, yendo al choque y disputando cada balón suelto.

Sin embargo, solo cinco días antes, Fernández no había mostrado nada parecido a un líder.

Liam Rosenior, pese a que cometió varios errores durante su breve etapa como DT, cargó con uno especialmente fuerte: haber depositado su confianza en Fernández. En el último partido a cargo del técnico interino, el 21 de abril ante Brighton en el Amex, el rendimiento del mediocampista fue, directamente, vergonzoso.

Ese día, Fernández recibió la cinta de capitán, pero no ganó ni una sola disputa de tackle en una actuación pálida y sin carácter. En la lectura general, pareció un jugador que ya no quiere estar en el club, y el propio contexto alimentó esa sospecha. Incluso dentro de Chelsea, con propietarios históricamente señalados por su fragilidad, se decidió suspenderlo por dos partidos.

Claro que no es el único referente en Stamford Bridge que considera que el club se equivocó al despedir a Enzo Maresca a mitad de temporada, y Rosenior fue un nombramiento tachado de ridículo. Pero también se remarca que, en paralelo, Fernández se mostró muy abierto con Madrid, y que además empujó públicamente por un cambio. A eso se suma que, dentro del vestuario, tuvo costumbre de señalar a compañeros con rendimiento bajo, lo que habría generado acusaciones de hipocresía.

Y el capítulo más incómodo no se puede dejar afuera: Rui Costa quedó tan disgustado por la conducta de Fernández durante la negociación de su pase de 105 millones de libras hacia Chelsea en el mercado de invierno de enero de 2023, que el presidente de Benfica sintió que no había alternativa: venderlo, porque no quería ni verlo cerca del primer equipo.

Con todo este historial, el interrogante para Madrid es evidente: ¿Fernández es realmente el tipo de personalidad que necesita un plantel que hoy, según el diagnóstico del club, carece de líderes?

¿Mac Allister sí, Fernández no? El dilema del mercado

En ese escenario, puede haber cierto margen para que Madrid intente a Mac Allister en el futuro, aunque solo si el precio es el correcto y si recupera el dinamismo que lo llevó a convertirse en una de las referencias del mediocampo en Inglaterra. Incluso se menciona que jugadores como Aurélien Tchouaméni y Eduardo Camavinga no terminaron de convencer de manera sostenida.

Pero la situación con Fernández es distinta: la incorporación debería descartarse de plano. Sí, tiene condiciones para brillar en España, pero Chelsea seguramente pediría una cifra de nueve dígitos por un campeón del Mundo que todavía tiene seis años de contrato y, además, su perfil no estaría en línea con el tipo de compromiso que Madrid busca.

Madrid ya cuenta con suficientes futbolistas con dudas sobre su nivel de compromiso. Y, en ese sentido, la última cosa que necesita es sumar a otra pieza que vuelva a abrir ese tipo de interrogantes.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.