El delantero belga volvió a convertir en la Serie A después de un largo silencio: no marcaba desde hacía ocho meses. Su último gol había sido el 23 de mayo, cuando, en el cierre del curso anterior, prácticamente selló el Scudetto con un único tanto en la victoria 2-0 sobre Cagliari. Para colmo, en el arranque de esta campaña Lukaku apenas había sumado cuatro partidos, condicionado por una seria lesión en el bíceps femoral.

Pero lo más significativo del tanto no fue solo el gol en sí. Fue su primera conquista desde la muerte de su padre, ocurrida el pasado septiembre. Tras el festejo inicial, con el clásico gesto de sacarse la remera, Lukaku frenó la carrera hacia la línea de cal y, con suma intención, levantó ambas manos y la cabeza hacia el cielo.

El mensaje emocional de Lukaku tras su gol

Después del partido, Romelu Lukaku habló con claridad y con la emoción a flor de piel. En diálogo con DAZN, admitió que fueron meses difíciles en lo personal: “Estos han sido meses complicados, sobre todo en lo emocional. El fútbol me dio muchísimo, pero perder a mi padre de la manera en que lo hice fue duro de llevar. Aun así, sigo adelante por mis hijos, por mi hermano y por Napoli. El club me dio mucho; antes de llegar acá estaba ‘muerto’ por dentro”.

Con ese contexto, el panorama que se abrió a partir de ahora resulta todavía más delicado: pese a la gratitud que tiene hacia Napoli —y también hacia Antonio Conte— por haberle reactivado la carrera, el delantero está en el ojo de la tormenta por una decisión que podría dejarlo con sanciones severas. El foco está puesto en su negativa a regresar al club después del receso internacional de marzo.

Incluso trascendió que podría quedar marginado del plantel principal por lo que resta de la temporada. Para un jugador que busca llegar con ritmo al Mundial, una congelación así sería un golpe enorme.

La historia previa: Conte lo encendió y Napoli lo sostuvo

La relación de Lukaku con empleadores, compañeros y tribunas no es nueva. Con el correr de los años se lo señaló como uno de los futbolistas más discutidos en el plano de la lealtad: se lo llegó a describir como el mercenario más infame del fútbol, además de ser uno de los jugadores más caros de la historia por la suma de las operaciones de transferencia. Aun así, hay sectores de hinchadas que sostienen que sus palabras no pesan porque, según esa lectura, le faltaría fidelidad.

Conte, en cambio, siempre mostró un cariño especial por Lukaku. En su etapa como entrenador, intentó ficharlo repetidas veces hasta que finalmente lo tuvo en Inter. Allí lo transformó en uno de los delanteros más determinantes del circuito. Por eso, cuando Napoli dejó en claro durante el verano que no pretendía retener a Victor Osimhen, Conte pidió la llegada de Lukaku para cubrir el lugar del nigeriano y, de paso, recuperar el prestigio del atacante tras un período que, en Tottenham, había resultado de lo más complejo.

La dirigencia de Aurelio De Laurentiis cumplió con el pedido y, como era esperable, Lukaku tuvo un rol decisivo en el título de Napoli 2024-25: convirtió 14 goles en 36 partidos.

En una entrevista con Corriere dello Sport, Lukaku remarcó cómo lo habían enterrado en el debate: “Todos me habían dado por acabado; se habían rendido conmigo durante tres años. Pero al final, ganar así, con el entrenador que también lo habían descartado después de Tottenham, fue algo increíble. La gente tenía dudas, pero yo estaba convencido de que podíamos lograr algo especial”.

El plan en Napoli era que Lukaku siguiera liderando la línea en la campaña 2025-26. Sin embargo, su continuidad se empezó a complicar desde la pretemporada.

Lesión, regreso postergado y la ruptura que se agrandó

El 14 de agosto, en el último amistoso de preparación de los Partenopei antes de la temporada, frente a Olympiacos, Lukaku sufrió una “lesión de alto grado en el recto femoral del muslo izquierdo”. Al principio se pensó que estaría afuera durante cuatro meses. Incluso parecía que volvía justo a tiempo para la Supercoppa Italiana, antes de Navidad: fue incluido en la convocatoria para el torneo de mitad de temporada en Riad.

La reaparición, sin embargo, se frenó por problemas persistentes en el estado del bíceps femoral. Recién el 25 de enero tuvo su primer partido de la temporada: ingresó y jugó los últimos 11 minutos en la derrota 3-0 ante Juventus, en Turín.

Luego llegaron seis apariciones más saliendo desde el banco. Con ese panorama, Bélgica lo convocó para los amistosos de marzo ante Estados Unidos y México.

Napoli no estaba entusiasmado con la idea de que Lukaku viajara a Norteamérica para dos amistosos que no serían determinantes, sobre todo mientras todavía buscaba recuperar el ritmo competitivo. Por eso, el club respiró cuando la Real Federación Belga (RBFA) informó el 24 de marzo que el jugador se había bajado del plantel de Rudi García.

En el comunicado se indicó que Romelu eligió enfocarse en el trabajo de entrenamiento para seguir mejorando su estado físico. La KBVB, además, expresó su respeto por la decisión y le deseó lo mejor.

Hasta ahí, Napoli esperaba que el delantero retomara la rehabilitación en Castel Volturno. Pero Lukaku decidió quedarse en Amberes. De acuerdo con informaciones que circularon ampliamente, una visita a una clínica especializada donde también había sido atendido su compañero Kevin De Bruyne habría detectado una inflamación en la zona de la cadera que no se había advertido antes. Con ese hallazgo, Lukaku consideró que su recuperación se haría mejor quedándose en Bélgica para continuar el tratamiento.

También se dijo que el atacante tenía la intención de mantener a Napoli al tanto en todo momento, enviando reportes médicos y documentación para que el club los revisara. Sin embargo, en ese punto surgió el conflicto: desde Sky Sport Italia se informó que Napoli estaba molesto por lo que consideró una actitud de desafío y, además, se insinuó que el club no confiaba plenamente en el cuerpo médico del jugador.

Consciente de que negar las indicaciones del club podía alejarlo de otra hinchada, Lukaku emitió un comunicado el 30 de marzo para explicar su postura. Lo hizo a través de una historia de Instagram, donde describió que la temporada le pegó tanto por la lesión como por la pérdida personal.

“Esta temporada fue mucho para mí: entre tratar la lesión y el duelo personal. Sé que en los últimos días se habló mucho de mi situación y es importante aclarar todo”, escribió. Y agregó el detalle clínico que terminó alimentando el debate: “La verdad es que en las últimas semanas no me sentía bien físicamente. Me lo revisaron mientras estaba en Bélgica y se vio que había inflamación y líquido en el flexor de la cadera, al lado del tejido cicatricial. Como es el segundo problema que tuve desde que volví a principios de noviembre, decidí hacer la rehabilitación en Bélgica para poder ayudar al equipo cuando se me necesite”.

En ese mismo texto, Lukaku también habló de lo que quiere para el presente: “Yo creo que muchos de ustedes vieron la entrevista que di en Verona. No hay nada que me guste más que jugar y ganar con mi equipo. Pero ahora necesito asegurarme de estar clínicamente al 100%, porque no lo estuve recientemente y eso me terminó afectando mentalmente”.

Cerró con una promesa condicionada por su estado: “Este año fue mucho. Pero al final voy a estar bien y ayudar a Napoli y también a la selección a cumplir sus objetivos cuando me llamen. Eso es todo lo que quiero”.

La respuesta de Napoli y el partido ante Milan

Lo que Napoli buscaba, en cambio, era que Lukaku volviera de inmediato a Italia. Al día siguiente de ese descargo, el club emitió un comunicado: “SSC Napoli puede confirmar que Romelu Lukaku no respondió al llamado de hoy para regresar a entrenar. El club se reserva el derecho de tomar las acciones disciplinarias correspondientes y también de definir si el jugador seguirá entrenando con el equipo de manera indefinida”.

Aun con la advertencia de sanción, Lukaku continuó ausente sin permiso incluso después de que terminara el parate internacional. Eso implicó que no se sumara a los entrenamientos con el resto de sus compañeros de cara al gran duelo del lunes en Serie A ante AC Milan.

Napoli, pese a eso, logró quedarse con la victoria en el estadio Maradona. Rasmus Hojlund tampoco estuvo disponible por un cuadro estomacal, pero la diferencia la hizo el 1-0 que les permitió desplazar a los Rossoneri del segundo puesto en la tabla.

Conte, en el postpartido con DAZN, subrayó que su equipo peleará hasta el final para defender el Scudetto, aunque todavía está siete puntos detrás del líder Inter. La gran incógnita, de todos modos, sigue siendo si Lukaku tendrá o no incidencia en el cierre del campeonato.

En paralelo, el director deportivo Giovanni Manna remarcó que la situación, para él, era “muy clara”. Lo explicó poco antes del inicio del partido contra Milan: “Romelu fue a Bélgica por los compromisos internacionales, tuvo un pequeño retroceso por lesión y decidió quedarse allí para entrenar, contra lo que nosotros le pedimos. Nadie le iba a impedir trabajar con sus médicos, pero queríamos hablarlo en Nápoles y eso no pasó. No estamos contentos”.

Y agregó el eje del conflicto: “La integridad, el respeto y el valor del grupo están por encima de todo. Hoy hablar de esto es redundante porque Romelu no está acá: trabaja en Bélgica. Yo creo y espero que vuelva en una semana, pero él sabe que habrá consecuencias”.

Cuáles serán exactamente esas consecuencias es una incógnita, aunque una multa y una suspensión aparecen como escenarios muy probables. Aun así, llama la atención que los futbolistas de Napoli estén dispuestos a recibir rápido al delantero.

Matteo Politano, autor del gol que definió el encuentro ante Milan, sostuvo en DAZN: “No tenemos un problema con Romelu; siempre se comportó bien con nosotros y estamos en contacto. Lo que haya pasado es entre él y el club, así que es cosa de ellos resolverlo”.

Por su parte, el lateral Leonardo Spinazzola pidió calma y comprensión: “Para Romelu esto fue un momento realmente difícil. Perdió a su papá. Aunque parece un tipo duro, en realidad es un gigante de corazón blando. Hemos hablado bastante; sé cuánto sufrió. Ojalá, sobre todo, que esto pase”.

Todo indica que el desenlace no debería ir hacia una exclusión prolongada del plantel, porque sacar a Lukaku de la primera línea por lo que queda de la temporada no parece convenirle a nadie. Sin embargo, el futuro inmediato depende por completo de Lukaku: por ahora, no es posible asegurar cuándo estará al 100% no solo físicamente, sino —y esto pesa aún más— mentalmente, para volver a jugar en Napoli.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.