Con apenas tres semanas de anticipación, en el 2-2 ante Union Berlin, Lucho Díaz había dejado una escena casi imposible: logró mantener el balón en juego con una especie de barrida que parecía un resbalón, se levantó al instante y, desde un ángulo exageradamente cerrado, sacó un remate durísimo que fue pura sorpresa. Por eso, en el entorno del Bayern, ya nadie se anima a descartar lo inesperado cuando aparece el colombiano.

“Lucho tiene una creatividad medio desordenada”, elogió el DT belga, con la grandeza de quien ya vio varias veces el mismo tipo de milagros. “Puede hacer algo incluso cuando todo parece caótico”.

Desde su rol de defensor, Kompany explicó por qué ese estilo incomoda: “Jugar contra jugadores así es raro, porque nunca sabés si el balón lo tenés controlado o si él ya lo tiene. Mientras está en el piso, mantiene la cabeza arriba y juega una gran pelota. Hizo exactamente el mismo movimiento en el entrenamiento ayer. Es una cuestión de calidad”.

Ese instinto de generar algo de la nada aparece como una de las razones por las que Díaz, que el año pasado había sido una venta por la que Liverpool estaba dispuesto a desprenderse, hoy figura como candidato real para quedarse con el Balón de Oro de este año.

En una charla reciente en TNT Sports sobre posibles reemplazos de Mohamed Salah en Liverpool, Steven Gerrard puso a Michael Olise como primera opción en su lista. Pero después el ex capitán agregó: “¿Sabés qué? Tampoco me molestaría que vuelva Díaz”.

El problema para Liverpool es que, incluso si quisiera, hoy tendría aún menos chances de recomprar a Díaz que de llegar a un acuerdo con Bayern por Olise. En el fondo, buena parte del relato se fue acomodando con el paso de los días, semanas y meses, pero la realidad es que el extremo zurdo quería salir del club. En las conversaciones por una extensión de contrato, Liverpool no se acercó a cumplir las exigencias salariales del jugador —un error que, con el tiempo, se ve inevitable— y ese punto muerto, sumado a una inversión veraniega récord, terminó haciendo que su salida se volviera cuestión de tiempo apenas Bayern ofreció pagar lo que pedían en Anfield.

Arne Slot ya lo había anticipado desde el arranque: siempre hay sacrificios cuando armás un proyecto. Y Liverpool, con lógica, pensó que 75 millones de euros (66 millones de libras / 88 millones de dólares) era un buen precio por un atacante de 28 años. El inconveniente para el área de reclutamiento del club inglés es que, mientras varias compras caras no terminaron saliendo como se esperaba —Alexander Isak aparece constantemente con problemas físicos, Florian Wirtz luce desorientado y Hugo Ekitike tiene un futuro incierto por una ruptura del tendón de Aquiles—, Díaz sí demostró que fue una ganga para Bayern.

Después de observar a Díaz revolcarse en el área y marcar diferencia ante Atalanta en los octavos de final de la Champions League, Kompany subrayó lo que aportó: “Lucho le da mucho al equipo. Puede driblar, crear situaciones de peligro, definir y además tiene una mentalidad excelente. Solo queda felicitar al club por haber incorporado a un jugador así”.

Pero hay un detalle que también quedó fuera de la conversación habitual: Díaz no era, ni cerca, el primer objetivo de Bayern en el mercado. En la lista de prioridades de los bávaros figuraban Bradley Barcola, Nico Williams y Rafael Leao por encima del colombiano.

Cuando quedó claro que los tres serían inalcanzables por distintos motivos, Bayern redirigió la atención hacia Díaz. Y la urgencia fue tal que, con la necesidad de incorporar al extremo que tanto buscaban tras liberar a Leroy Sané y capitalizar la salida de Kingsley Coman, prácticamente estuvieron dispuestos a hacer lo que fuera necesario para cerrar la operación.

Aun así, en Múnich generó cierta sorpresa la cifra de su pase y su salario —14 millones de euros brutos—, aunque Max Eberl salió a respaldar la decisión. El director deportivo sostuvo que la elección estaba hecha con conocimiento de causa: “Estábamos convencidos de que Luis encajaría perfecto”, remarcó, “no solo por sus goles y asistencias, sino por su actitud y por la intensidad”. Y el tiempo, rápido, le dio la razón.

Kompany contó que Díaz llegó al primer día de entrenamientos con una condición física y mental mejor que la de cualquier otro jugador del plantel, en un grupo que todavía sentía el impacto del Mundial de Clubes. En pocas palabras: aterrizó y funcionó desde el primer día, en todo sentido.

En su debut, como parte de una victoria 2-1 sobre Stuttgart en la Supercopa Franz-Beckenbauer, Díaz marcó. Luego continuó con el mismo ritmo: convirtió en cada uno de sus primeros tres partidos de Bundesliga. Sin embargo, lo que más terminó impresionando a Philipp Lahm, ícono del club, fue el trabajo constante. El nuevo llegó casi de inmediato estableciendo un estándar de presión que los compañeros se vieron empujados a imitar.

“Lo que hace especial a Díaz es que también es un trabajador”, dijo el ex internacional alemán, según el testimonio que se difundió. “Tenés futbolistas brillantes en el plantel, y eso siempre es importante. Pero también tenés que trabajar. Eso lo diferencia de una manera increíble. Se mueve y actúa en ambos sentidos: hacia adelante, pero también defendiendo”.

En el balance, Kompany no podía haber imaginado una incorporación mejor para su ataque. El entrenador había insistido con su idea de equipo: formar “un conjunto con la fuerza de un huracán: trabajando en conjunto, conectados, sosteniéndose entre sí y disfrutando. Tenés que tener hambre para ganar, para perder o para empatar, cuando el sol está afuera y también cuando llueve o hay nieve”.

Díaz fue justamente esa ráfaga: una fuerza destructiva dentro de la cancha y, afuera, un personaje con color. Slot, incluso, aseguró que lo iba a extrañar mucho, porque el colombiano siempre se presentaba a entrenar con una sonrisa sin importar las condiciones climáticas.

Tras ver a Díaz firmar un hat-trick y ganar dos penales en una goleada 5-1 ante Hoffenheim en febrero, Kompany volvió a marcar su sello: “Tiene una energía increíble. A veces aparecen momentos duros, pero él mantiene exactamente la misma intensidad en los entrenamientos de los lunes. Eso nos ayudó muchísimo esta temporada. Lucho es una máquina”.

Que Díaz ya haya anotado más goles en liga que en cualquier tramo previo de su carrera no sorprende: está jugando en el equipo que manda en el fútbol alemán. Pero su evolución desde que llegó a Múnich sí habla de un salto de nivel.

En la Champions League, en particular, su producción lo empujó a otra dimensión: suma siete goles en sus últimos nueve partidos. De hecho, puede discutirse que esa es la amenaza más seria para que PSG llegue con chances reales de defender la corona continental en la segunda semifinal del miércoles, en el Allianz Arena.

Después de romper la resistencia de Real Madrid en los octavos, Díaz llega con confianza para volver a tener una actuación decisiva frente a PSG. Ya le convirtió tres veces a los dirigidos por Luis Enrique en la misma edición de la competencia. Y su gol en el duelo de la semana pasada en el Parque de los Príncipes, en un partido de nueve tantos, no fue solo una jugada hermosa: dejó la serie muy bien encaminada y terminó de confirmar, con contundencia, que Díaz suele aparecer en los grandes momentos.

Así, con todo el ruido —ganado a fuerza de rendimiento y mérito— que rodea al Balón de Oro por Harry Kane y Michael Olise, el colombiano puede convertirse en el principal nombre de Bayern si el club termina alzando la Champions League. La razón es clara: ya viene mostrando una costumbre cada vez más instalada de resolver cuando más se necesita una chispa individual.

Igual, Kane y Olise seguramente sigan su camino hasta el Mundial de este verano, con Inglaterra y Francia como selecciones entre las favoritas para levantar el trofeo. Díaz, en cambio, tiene un contexto distinto: Colombia casi seguro saldrá de un grupo con Uzbekistán y República Democrática del Congo, y se instala con tranquilidad para pelear el primer lugar ante Portugal. Además, el respaldo popular en Estados Unidos y México le promete una marea de color desde las tribunas.

Díaz también es la figura y el talismán de su selección. En eliminatorias CONMEBOL, solo Lionel Messi convirtió más goles que él. Y aunque Los Cafeteros quizás no superen los cuartos, no sería una sorpresa que el futbolista de 29 años repita ese tipo de campaña mágica con la que James Rodríguez dejó al mundo boquiabierto en Brasil 2014. Las condiciones, al menos por ahora, parecen hechas a su medida: Díaz está en el momento más alto de su forma.

Por supuesto, en el Balón de Oro las probabilidades no juegan a su favor: el premio suele caer del lado de algún campeón del Mundial. Aun así, Díaz no puede descartarse. Ya demostró ser uno de los fichajes de la temporada y, como descubrió Kompany con satisfacción, producir lo inesperado es solo una de las muchas virtudes que hacen de Lucho Díaz un jugador diferencial.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.