Alexi Lalas ya lo tiene claro: para él, nada se parece a jugar al fútbol. Aunque, si hay que buscarle una excepción, también existe algo que lo atrapa casi a diario.
Porque Lalas vive muy cerca de las cámaras. Desde su casa en Los Ángeles o desde un estudio, se queda mirando hacia el lente de FOX Sports, esperando el instante breve en el que se enciende la luz roja. Y cuando eso ocurre, llega el momento de actuar.
Con la señal activa, en Lalas aparece una chispa de energía parecida a la adrenalina de pisar el campo. Antes era un marcador central duro, de pelirrojo característico y con vincha. Ahora, en un rol frente a cámaras, hace algo muy parecido: juega con la misma intensidad, pero desde otro escenario.
“Me encanta cuando se enciende esa luz roja. Me gustan las mariposas y la expectativa. Esas sensaciones las tenés cuando estás jugando, en cancha; solo que acá cambia un poco”, expresó en diálogo con GOAL.
De un vistazo
- Alexi Lalas asegura que la luz roja de cámara le genera una energía similar a la del partido.
- Se prepara para cubrir su noveno Mundial consecutivo durante este verano.
- En TV, sostiene que se ve como performer: disfruta el rol frente a cámara y hablando.
- Tuvo una carrera previa destacada: Serie A, siete temporadas en MLS y títulos a nivel local.
- Además de fútbol, Lalas lanzó discos y recientemente un nuevo single llamado “Kicking Balls”.
En la práctica, Lalas se convirtió en el rostro más persistente del fútbol estadounidense. Sobrevivió a los ciclos: del USMNT hasta hoy, primero marcando conversación desde la cancha y después desde afuera. Cambian los elementos, pero no tanto el personaje: antes eran el pelo, la vincha y el bigote destacado; hoy hay menos pelo, aunque el volumen sigue siendo el mismo.
Este verano encarará su novena cobertura consecutiva de un Mundial. Otros nombres fueron entrando y saliendo del lugar mediático; él se quedó. Para Lalas, todo es una sola actuación, tanto si está como central como si está en el estudio. La pregunta que flota es otra: ¿cuándo termina esa puesta en escena? Con más de 30 años dentro del fútbol, todavía busca la respuesta mientras continúa.
Y ahí aparece la cuestión que, en el presente, define su imagen pública: ¿en qué punto deja de ser una performance y empieza a ser el hombre que está detrás?
“Yo no separo ser performer o entertainer de estar jugando o de aparecer en televisión. Hay un componente más tradicional de actuación: pararte frente a cámara y hablar. Lo entiendo, pero siempre me consideré performer”, sostuvo.
Lalas fue, efectivamente, la primera gran estrella nacional del fútbol en Estados Unidos cuando pisó el campo en 1994. En sus palabras, era “el tipo del fútbol”: reconocido por muchos, querido por algunos y criticado por otros, en partes iguales. Y, aunque pasaron los años, esa descripción todavía le queda.
La mayoría de sus compañeros del USMNT de 1994 se apagaron de a poco o quedaron en un segundo plano. Lalas, en cambio, quedó en el centro. Acepta cada rayo de atención que cae sobre él y, hasta hoy, sigue siendo un nombre de casa para el país. Ya sea jugando, participando en la captación de David Beckham como GM de LA Galaxy, o trabajando en televisión, se mantuvo en el mapa.
“Hay una generación que nunca me vio patear una pelota y me asocia directamente con televisión. Está bien: me enorgullece que un pibe se me acerque y me grite por cosas que, supuestamente, hice”, agregó.
Para Lalas, en buena medida, todo se sostiene en una combinación calculada de suerte. “Ojalá pudiera decirte que hay mucha más inteligencia en el asunto. Pero esto vuelve a la vida: el momento importa muchísimo. Es como esas puertas que se abren o se cierran, y todo lo que pasa alrededor”, explicó.
Del fútbol al micrófono
El punto de partida, claro, fue el fútbol. No apareció de la nada. “Fui un buen jugador. No voy a decir que fui un gran jugador, y siento que tuve más control. Probablemente, al final de todo, en televisión estoy mejor que en la cancha. Soy lo suficientemente honesto como para admitirlo”, comentó.
Y, aun así, quizás esa franqueza le juegue en contra: su carrera futbolística fue realmente sólida. Se destacó en 1994 y después consiguió un salto a Serie A, rechazando oportunidades para ir a Alemania y a Inglaterra. Más tarde, pasó siete temporadas completas en Major League Soccer.
En ese tramo cosechó títulos: ganó la MLS Cup, el US Open Cup y la CONCACAF Champions Cup. Además, fue cuatro veces All-Star de MLS. Con la selección, sumó 96 partidos (caps) y fue citado para dos Mundiales.
Se puede discutir si a Lalas le tocaron puertas más abiertas de las que tuvo el fútbol estadounidense en ese momento, pero su trayectoria —sobre todo para los estándares de los años 90 en Estados Unidos— se sostiene sin problemas.
Cuando apareció la televisión como posibilidad, Lalas también se frenó un poco. Él lo describió como una especie de sabático. Tenía 29 años y, tras una temporada con Kansas City Wizards, decidió que era el momento de alejarse.
“Desde el Mundial del 94, había estado quemando la vela por ambos lados, en la cancha y fuera de ella. No me arrepiento: fue maravilloso. Pero me alcanzó el costo, y supe que necesitaba un cambio. En ese caso, sentí que el cambio era dejar de hacer lo que amaba y dejar de jugar”, explicó.
Había otros intereses en juego y, además, estaba la vida. “Siempre hay una chica en historias como estas. Yo perseguí a una mujer que terminó siendo mi esposa. Salió bien”, dijo.
Y en ese contexto se abrió otra oportunidad. La TV siempre había estado ahí para Lalas: la miraba de vez en cuando, había ofertas y señales de interés. Él seguía siendo el nombre que la mayoría asociaba al fútbol estadounidense, así que tenía sentido para el reconocimiento. ESPN le ofreció una propuesta fuerte, y unos meses después NBC hizo lo propio con los Juegos Olímpicos.
Luego volvió al fútbol, pero con algo encendido. “Eso alimentó algo e hizo que me fuera inclinando hacia eso después. Y de verdad salió bien, porque encontré la parte de descanso o renovación que necesitaba, tanto mental como físicamente, por dar un paso al costado”, señaló.
La energía del estudio y la música
Más allá de si lo reconoce o no —y Lalas no suele adjudicarse méritos por la plataforma que armó—, hay un punto indiscutible: se nota que es bueno en esto. La inspiración le llegó desde la música, de alguna manera. Creció en los 80, con MTV como referencia, mirando cómo los artistas hacían su show. La música se volvió imagen, y entendió esa transición: aunque no lo haya pensado de forma consciente, tomó parte de esa energía para lo que hace.
“Crecí en los 80, cuando apareció MTV. Las imágenes, las fotos, la estética, eran tan importantes como la canción”, contó.
Lalas también tiene su costado musical: hasta hoy editó ocho discos de estudio. De acuerdo con Spotify, reúne 275 oyentes mensuales. Pero llamar la atención no es el objetivo central. “Me encanta. No es por otra cosa que no sea que tengo que hacerlo. Disfruto hacerlo”, aseguró.
Aun así, sigue trabajando en el estudio cuando puede. De hecho, acaba de lanzar un tema nuevo: “Kicking Balls”. Sí, es el nombre real de la canción. Además, es una versión de un track que publicó por primera vez a los 18 años, y él lo describe como “muy directo”, sin vueltas.
Lalas entiende que tuvo oportunidades que la mayoría no consigue. Lo dejaron entrar a salas que miles de otros intentaron durante años. Pero hoy, tanto en música como en el periodismo deportivo, las barreras son menores que antes.
“Todo el mundo puede hacer música. Todo el mundo tiene un estudio en el bolsillo. Lo mismo pasa con la cobertura del fútbol. Lo que antes era casi exclusivo de los medios con trayectoria, de exjugadores y de periodistas tradicionales, ahora está abierto para cualquiera que tenga una plataforma y una opinión”, sostuvo.
Eso, claro, vuelve más difícil sobresalir. En un espacio saturado, la manera en que Lalas se mantiene dentro de la conversación es una de las razones por las que sigue vigente.
“La buena noticia es que todos pueden hacer música. La mala noticia es que todos pueden hacer música. Y lo mismo aplica para los medios en general, y para el periodismo futbolero en particular. Pero a mí me encanta el contenido de base, el grassroots. Me gusta que alguien se levante y transmita lo que piensa del juego”, remarcó.
Ese cambio volvió al periodismo futbolero más ruidoso, más concurrido y, muchas veces, más confrontativo. Para cortar en la conversación, hace falta un filo. ¿Su ventaja? Siempre fue “ese” tipo.
Ya sea por su apoyo a la política de derecha, por sus discusiones frecuentes con otras figuras del debate en el fútbol estadounidense o por la comodidad para debatir con el hincha común, Lalas no se apartó de la polémica.
“La pregunta que más me hacen sobre mis apariciones en TV es: ‘¿Creés todo lo que decís?’. Yo creo 100% lo que estoy diciendo. Eso no significa que no pueda ponerme en el lugar de otra persona. Tampoco significa que no pueda mirar el otro lado e incluso discutirlo. Pero la gente te lee rápido”, explicó.
Para él, ese principio también funciona al revés: escuchar a los demás. “No necesito estar de acuerdo con lo que dicen, pero si me parece interesante, si puedo ver la lógica y se hace de forma clara y con argumentos, siempre me tomo el tiempo de escuchar. No importa el origen”, añadió.
El crecimiento del fútbol en EE. UU.
Entonces, ¿qué ve Lalas? Hay críticas sobre el ritmo de crecimiento de MLS y una postura que sostiene que el fútbol de Estados Unidos debería ser más grande de lo que es hoy. Sin embargo, de cara a un Mundial en casa, los exjugadores del país —incluido él— entienden que la lectura es diferente.
“A veces nos pegamos a nosotros mismos por lo que no hicimos como nación futbolera. Pero también hay que dar un paso atrás y reconocerse. Y capaz este verano sea justo para eso: para celebrar”, dijo.
Y Lalas estará en la fiesta. El crecimiento de creadores de contenido, la saturación mediática y el conocimiento cada vez mayor del juego son reales. Pero su “State of the Union” figura entre los podcasts futboleros más consumidos en Estados Unidos, y por eso lo vuelven a convocar para cubrir otro Mundial. Todo vuelve al punto de partida: el Mundial de 1994, y ese tema está siempre presente.
“O me lo recuerdo o me lo recuerdan todos los días lo que hizo el 94. Seamos honestos: te estoy hablando hoy por el verano de 1994. Reconozco por completo que viví el poder de un Mundial y lo que puede hacerle a una persona. Cambió mi vida para siempre”, afirmó.
Desde entonces, su camino fue el de girar, resistir y seguir hablando, pase lo que pase. ¿Cuándo termina la actuación y cuándo entra el Lalas real? Tal vez esa respuesta no sea lo más importante. Y ese, justamente, es el punto.
“No tengo todas las respuestas, y seguro sigo cometiendo varios errores, pero me gusta pensar que con el tiempo mejoré. Y me gusta pensar que eso resonó”, cerró.
