La salida de Enzo Maresca de Chelsea, apenas comenzado el 2026, dejó más dudas que certezas: desde el vestuario lo recuerdan con nostalgia, mientras el presente del equipo parece haber quedado expuesto tras resultados que inclinaron la balanza en su contra. Ahora, en el horizonte aparece una posibilidad cada vez más mencionada: que el italiano sea el próximo entrenador de Manchester City, justo cuando se habla de un posible final del ciclo de Pep Guardiola al término de la temporada. En ese contexto, las señales de los jugadores y los antecedentes del propio Maresca vuelven a colocar su nombre en el centro del debate.
El “tiempo para recargar” y el quiebre con el club: por qué se fue Maresca
El italiano dejó claro, a través de una publicación en redes, que no pensaba tomarse una eternidad de descanso junto a su familia. Su mensaje se apoyó en la idea de “recargar” antes del próximo desafío, un trabajo que cada vez suena más fuerte para él: el de reemplazar a Guardiola en el Etihad. De hecho, en la historia reciente se mencionan reuniones con directivos de City como un elemento clave detrás de la salida repentina de Maresca de Chelsea, ocurrida el primer día de 2026.
Sin embargo, no todo se explicaría solo por el interés en Manchester. También se señalaron otros motivos que habrían erosionado la relación con la cúpula del club: una caída pronunciada en los resultados, y conflictos vinculados al cuerpo médico.
El vestuario de Chelsea: elogios a Maresca y críticas indirectas al presente
Cuando Maresca dejó el club, ocho futbolistas salieron a dedicarle mensajes de reconocimiento. Entre ellos, Pedro Neto expresó su sorpresa por la decisión de separar al entrenador, remarcando que, en su visión, el técnico “lo estaba haciendo muy bien” tanto en la temporada anterior como en la actual, además de destacar aspectos personales de su trabajo.
El mediapunta portugués sostuvo que el grupo había tenido identidad y que el entrenador les había ordenado el funcionamiento: aunque, según su lectura, ese orden podía traer cosas buenas y también algunas complicaciones, el impacto de su salida habría cortado el proceso que el equipo estaba construyendo a mitad de temporada.
El clima cambió con el transcurso de los meses. Chelsea, ya bajo Liam Rosenior, empezó a deshilacharse: quedó eliminado de la Champions League de manera contundente y terminó obligado a pelear por un lugar entre los cinco primeros en la Premier League para regresar a la máxima competencia europea.
En ese marco, varios jugadores empezaron a mirar hacia atrás y a lamentar la pérdida del orden que, para ellos, Maresca había instalado.
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Enzo Fernández lideró la fila de reacciones tras la derrota 3-0 en Stamford Bridge ante PSG, que terminó de sellar un global de 8-2. El argentino dijo que tampoco entendía la salida, y enfatizó que el equipo había tenido una identidad clara bajo Maresca, con una forma de entrenar y jugar que les resultaba reconocible.
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Marc Cucurella lo definió como “el más importante” entre los seis entrenadores que tuvo en Chelsea: Thomas Tuchel, Graham Potter, Frank Lampard, Mauricio Pochettino y el propio Maresca. El lateral destacó la confianza que el entrenador les transmitía y el valor de que el grupo construyera vínculos en celebraciones, con el título del Club World Cup como ejemplo. Además, marcó que, si bien entiende que son decisiones institucionales, él no habría tomado esa determinación.
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Gusto y Neto también aparecen en el tono general: Malo Gusto dijo que le gustaba Rosenior y valoró que busque compartir su pasión por el fútbol, pero admitió que el cambio fue grande y “un poco complicado”, reconociendo que el equipo es joven y que necesita confiar en el proceso para volver al lugar que “debería” ocupar.
De Stamford Bridge al “orden” perdido: números, títulos y el trasfondo de la temporada
La comparación entre lo que Chelsea logró con Maresca y lo que empezó a mostrar después tiene datos concretos. En Premier League, Chelsea había terminado 12° en 2022-23 y 6° en 2023-24, mientras que con Maresca, en su primera campaña, llegó a 4° y además ganó la Conference League. En ese tramo inicial, el entrenador también utilizó con frecuencia un plantel alternativo y, aun así, logró un golpe histórico: el título del Club World Cup, con un 3-0 sobre el campeón europeo PSG en la final.
Claro que no fue un ciclo perfecto. Hubo derrotas consecutivas ante Fulham e Ipswich Town, y también cayó dos veces seguidas contra Brighton. Incluso, el fútbol de posesión que proponía no siempre fue recibido con simpatía por parte de la hinchada, que llegó a abuchear en algunos momentos.
Aun así, el mejor tramo tuvo señales claras: cuando Chelsea goleó a Barcelona en noviembre, en un período en el que encadenó nueve victorias en 11 partidos, el equipo parecía encaminado hacia algo grande.
La parte final del vínculo con Maresca tuvo ruido adicional. Chelsea ganó apenas dos partidos en los siguientes nueve juegos, y se mencionan comentarios “extraños” del entrenador sobre falta de apoyo tras un triunfo sobre Everton en diciembre. A eso se sumaron reportes filtrados sobre encuentros con City, y el desenlace fue el acuerdo de mutuo consentimiento para su salida el primer día de 2026.
Rosenior: algunos datos mejoran, pero el golpe a PSG dejó al equipo contra las cuerdas
En la Premier League, Rosenior arrancó con números que, al menos en promedio, superaron a los de Maresca. Con Rosenior, Chelsea sumó 1.7 puntos por partido en 10 encuentros, mientras que el italiano había promediado 1.6 en 20. En goles por partido, también hubo una mejora: Rosenior marcó 0.1 tantos más por juego. Incluso, en lectura comparativa, Chelsea habría estado 4° si la temporada se hubiera puesto en marcha con el recambio de entrenador en lugar de quedar 6°.
Ese escenario alimentó el discurso del entrenador actual, que pidió “olvidarse del ruido” luego de una goleada 3-0 que Chelsea sufrió contra Everton en su último partido de liga.
Pero el problema no fue solo el rendimiento: también importó la forma en que el equipo se descompuso en competiciones grandes. Chelsea llegó a semifinales de la FA Cup, aunque el partido ante PSG en Champions dejó una imagen difícil de borrar: encajó tres goles en el tramo final, específicamente en los últimos 16 minutos, en el Parque de los Príncipes. El golpe también tuvo una lectura directa por un error costoso de Filip Jorgensen, que había sido elegido por delante del habitual titular Robert Sánchez.
Además, se mencionan críticas a las declaraciones de Rosenior que fueron ridiculizadas por considerarlas “habla corporativa” tipo LinkedIn, y también se recordó una situación previa al partido ante Newcastle que, según la descripción, terminó siendo caótica. Todo eso hizo más pesado el momento para un plantel que, en el día a día, extraña el orden que atribuía a Maresca.
El perfil Maresca: por qué City podría apostar y por qué reemplazar a Guardiola no será simple
Para entender el interés de City, aparece una idea repetida: Maresca genera imagen de autoridad. No solo por lo que transmitió en el trabajo con Chelsea, sino por su paso por el entorno de Guardiola. Se recuerda que trabajó junto al DT en la etapa de City que ganó el triplete, y que además dirigió al Elite Development Squad (Sub-23), donde se quedó con el título de Premier League 2, con figuras del futuro de Chelsea como Cole Palmer y Liam Delap.
Otro antecedente que suma en la conversación es su paso por Leicester City: en una sola temporada, consiguió devolver al club a la Premier League. Y, como contraste, se remarca que el único equipo inglés que no estaría buscando la estabilidad que Maresca aportó sería precisamente City.
Ahora bien, el gran interrogante es el horizonte de Guardiola. El técnico no hizo un anuncio oficial sobre su futuro y, al mismo tiempo, todavía le queda un año de contrato. Aun así, el hecho de que Maresca se haya reunido con responsables de City en dos ocasiones, sumado a que desde que dejó Chelsea no habría salido a tomar otro trabajo, alimenta la intriga sobre si el italiano podría ser el sucesor.
Para City, encontrar reemplazante de Guardiola es un desafío mayor incluso que el que enfrentó Liverpool en 2024, cuando Jürgen Klopp se despidió de Anfield. En esa comparación, se menciona la necesidad de evitar errores como el que cometió Manchester United cuando Sir Alex Ferguson —el único que tiene más títulos de Premier League que Guardiola— se retiró.
Con todo, la lectura del escenario es clara: City tendría una oportunidad relativamente “ordenada” si apunta a un entrenador que estuvo al lado de Guardiola en su mejor temporada, que quiere que su equipo juegue con una idea similar y que además ya mostró éxitos propios. En esa línea, el mensaje final que deja la historia es casi inevitable: Maresca debería aprovechar estas “vistas al océano” mientras el rumor le da margen, porque si desembarca en Premier League, lo esperaría otra clase de locura, propia de un torneo que no perdona.
