Neymar volvió a ser noticia en la zona mixta tras la caída de Santos por 3-0 ante Coritiba en la Serie A de Brasil, y lo hizo por un detalle que llamó la atención de todos: una campera llamativa en verde y amarillo. Muchos hinchas interpretaron la elección como un pedido directo para volver a la selección nacional, pero el delantero salió a aclarar el motivo y, de paso, habló de sus objetivos con la Selecao rumbo al Mundial.
Datos clave
- Neymar fue protagonista en la zona mixta luego del 3-0 de Santos ante Coritiba por la Serie A brasileña.
- La campera verde y amarilla que lució generó lecturas sobre una posible convocatoria a la selección.
- El futbolista explicó que el abrigo se lo regaló Romeo Beckham, hijo de David Beckham.
- Reafirmó su deseo de estar en el Mundial 2026 y sostuvo que su rehabilitación tuvo como eje esa meta.
- Tras un episodio confuso en el partido, se quejó por una sustitución hecha por un error administrativo.
El gesto, el origen de la campera y el mensaje que no era
Después del partido, Neymar apareció con una indumentaria que rápidamente se volvió tema de conversación. La campera de colores verde y amarillo, por su impacto visual, activó la imaginación de muchos seguidores, que la asociaron con una especie de “llamen y vayan por mí” para el combinado nacional.
Sin embargo, el atacante salió a marcar la diferencia. En diálogo con los periodistas, dejó claro que la prenda no tenía un trasfondo mediático ni una intención de presionar por una citación. “Esa campera fue un regalo de un amigo mío, que es Romeo, el hijo de Beckham”, explicó. Además, contó que Romeo incluso escribió algo relacionado con los Juegos Olímpicos sobre la campera, y que él mismo decidió usarla porque le habían dicho que podía hacerlo.
“Le dije que la iba a usar. Por eso, no era para enviar ningún tipo de mensaje”, remarcó el 34 años. Con ese argumento, Neymar intentó cerrar el debate y devolverle a la situación su lectura más simple: un gesto personal entre conocidos.
Objetivos con Brasil y el Mundial 2026 como motor
Más allá del episodio de la campera, la charla derivó hacia lo futbolístico: el rumbo de Neymar con Brasil y, sobre todo, su obsesión con el Mundial 2026. El delantero, que viene de un camino exigente para recuperar ritmo y condiciones físicas, dejó en claro que su ambición no es casual ni pasajera.
En ese sentido, expresó que la posibilidad de volver a una cita mundialista se transformó en el principal combustible de su proceso de recuperación en los últimos meses. Se mostró convencido de que su lugar en la selección sigue siendo una meta concreta y no una idea remota.
“Obviamente es mi sueño. Siempre lo tuve claro: estar en el Mundial. Trabajé para eso”, afirmó. Y, al mismo tiempo, mostró la motivación que tiene más allá del campo de juego: si no llega a estar dentro de la cancha, igualmente querría acompañar desde afuera, alentando a Brasil como un hincha más.
Neymar recordó también su peso histórico en el seleccionado: con el correr de los años se consolidó como una figura clave y superó a Pelé para convertirse en el máximo goleador de Brasil en toda su historia. En el país futbolero, su posible inclusión para el Mundial sigue siendo el tema que más inquieta y entusiasma a la gente.
La recuperación, las dudas y el contexto del partido
El camino hacia el Mundial 2026 no fue sencillo para Neymar en lo físico. En Santos, el delantero atravesó semanas con mucha atención puesta en su condición corporal, y eso le generó una presión extra: con Carlo Ancelotti con la expectativa de priorizar jugadores que lleguen al máximo nivel de forma, Neymar entendió que debía demostrar que todavía puede competir en la cima.
El brasileño manifestó su molestia por el relato instalado alrededor de su recuperación. Aun así, insistió en que está encontrando de nuevo su mejor funcionamiento sobre el césped y que su evolución se nota partido a partido.
“En lo físico, me siento muy bien. Voy mejorando con cada partido; hice lo mejor que pude. Te confieso que no fue fácil”, sostuvo. Y luego respondió a quienes cuestionaron su compromiso durante su ausencia, señalando que hubo años de trabajo duro, pero también mucha información falsa sobre su estado y sobre lo que hacía.
“Es triste la forma en que la gente habla. Yo trabajé fuerte, en silencio, en casa, sufriendo por lo que decían”, agregó, dejando claro que el desgaste no fue solo físico, sino también emocional.
El traspié con Santos, la sustitución por error y lo que espera de Ancelotti
Sus declaraciones llegaron después de una tarde para el olvido en el partido ante Coritiba. La jornada tuvo un componente extra de frustración: el delantero no solo se encontró con un resultado adverso, sino que además fue víctima de un episodio administrativo que terminó condicionando el desarrollo.
Según el relato, Neymar fue sustituido por error, algo que lo dejó muy enojado. En ese marco, Santos terminó cayendo 3-0 frente a Coritiba, profundizando el golpe para el equipo. Aun así, Neymar no bajó la guardia con su objetivo personal y se mostró esperanzado con que su esfuerzo sea suficiente para captar la atención de Ancelotti.
Finalmente, al referirse a la decisión final sobre convocatorias, dejó todo librado a la determinación del entrenador italiano. “Que mañana pase lo que Dios quiera. Pase lo que pase, Ancelotti va a llamar a los 26 mejores jugadores para esta batalla”, cerró, dejando claro que su foco sigue puesto en la selección y en el Mundial 2026.
