Kyogo Furuhashi vivió un tramo especialmente brillante en Glasgow: disputó 165 partidos en una etapa de poco más de tres años y medio, dejando un registro de 85 intentos, y marcó su techo personal con 34 goles en la campaña 2022-23 de Celtic, el equipo que terminó ganando el histórico Treble.
La experiencia en Francia con Rennes, en cambio, no terminó de cuajar. El paso por Ligue 1 fue corto y no aportó el “producto” que se esperaba, por lo que Kyogo fue captado por Birmingham. Apenas pasaron menos de seis meses desde su llegada al fútbol francés, y el fichaje se leyó como una declaración de intenciones fuerte del proyecto encabezado por Tom Brady y la conducción del club. En West Midlands, además, se empezaron a encender ilusiones con el salto a la Premier League, tomando como referencia lo que había mostrado en Escocia.
Sin embargo, el presente del delantero de 31 años es muy distinto: hoy tiene apenas un gol en Championship, anotado a mediados de enero de 2026, y en total el objetivo se repitió solo en tres oportunidades en 29 apariciones en todas las competencias. Como si fuera poco, su temporada quedó interrumpida antes de tiempo por una cirugía vinculada a un problema de hombro que venía de largo.
Con este escenario, se instaló la idea de que Birmingham podría intentar “recortar” la inversión en el próximo mercado de pases. Lo que en su momento se presentó como un cambio soñado, rápidamente se transformó en una pesadilla, y en esa línea se habló del contraste entre la expectativa generada y el rendimiento real. En el análisis del ex futbolista, la conversación giró alrededor de qué salió mal y por qué el impacto del japonés no terminó de aparecer.
El ex punta, que supo jugar en West Brom y Wolves antes de pasar a la tarea de comentarista, explicó que el primer partido de Birmingham en St Andrew’s marcó una señal temprana. Allí, el equipo recibió a Ipswich Town, que llegaba como uno de los principales candidatos a ganar su liga en la previa de la temporada. El partido terminó 1-1, con un penal tardío para Ipswich, pero el diagnóstico fue que, aun con el empate, Birmingham en términos de juego “los aplastó”.
En esa misma lectura, remarcó que ya había advertido a conocidos en Birmingham que no esperaran estar peleando la parte alta solo por venir de una campaña dominante en League One. “La Championship es otra cosa”, sostuvo, y puso como ejemplo que Ipswich fue una excepción: el equipo subió desde League One y, de forma inmediata, pegó el salto directo a la Premier League la temporada siguiente. Según su visión, ese tipo de camino “rara vez” se repite con esa facilidad.
Luego, el análisis se metió de lleno en Kyogo. Reconoció que el japonés estuvo muy bien en aquel encuentro, destacando su movilidad. Incluso sostuvo que hubo un tanto que le anularon de manera “algo dura”, por una acción de contacto con el defensor que derivó en una falta por avance. Aun así, consideró que, después de ese tramo, el remate y la definición mostraron señales claras de que el club podía estar encontrando algo importante.
El problema, según el argumento, apareció con el correr de las primeras jornadas: en los primeros seis u ocho partidos empezó a fallar oportunidades claras, esas que suelen marcar la diferencia. Y con el paso de los partidos, la confianza fue drenándose de a poco, hasta afectar la capacidad de decidir en el momento clave. En esa lectura, el fichaje salió mal en cuanto a “valor por dinero” y, aunque se valoran sus cualidades —se lo ve como un jugador enérgico, rápido y con buen movimiento—, se señaló que tras un arranque complicado no parecía estar en condiciones de “convertir cualquier remate” como se suele esperar de un delantero que llegue como refuerzo.
Kyogo firmó un contrato de tres años con Birmingham, con vigencia hasta el verano de 2028, aunque hoy por hoy resulta improbable que se complete en los términos originales. De todos modos, el escenario podría cambiar en pretemporada: la idea sería que el jugador llegue con el hombro ya controlado, una molestia que viene afectándolo desde hace tiempo, y así tener una etapa de reinicio.
Mientras tanto, Birmingham necesita sumar poder ofensivo para acelerar la marcha hacia la máxima categoría. Y en ese contexto, existe la posibilidad de que Kyogo sea transferido para generar fondos que el club pueda reubicar en otros refuerzos, buscando que el proyecto encuentre finalmente la chispa que no terminó de aparecer en el arranque.
