Tras su paso por La Liga con Espanyol y Mallorca, Marash Kumbulla quedó en una posición particular para medir, con criterio futbolístico, el riesgo que representan algunos de los delanteros más peligrosos de España. Cuando le preguntaron qué resulta más complicado de controlar, si el nueve centro de Real Madrid o el extremo de Barcelona, el defensor eligió un análisis más táctico que comparativo, apoyándose en cómo se ubica cada jugador sobre el campo.

“A Mbappé lo marco bastante cerca porque, como nueve centro, tiende a moverse más dentro de mi zona de juego”, explicó Kumbulla. “En cambio, Lamine suele quedar desplazado hacia la banda, pero verlo desde la cancha es directamente absurdo. Es como si siempre llegara un segundo antes, superando a todos”, agregó.

Su lectura coincide con una sensación que crece en Europa: Lamine Yamal parece operar en una dimensión distinta. Incluso dentro de su propio equipo hay quienes admiten que, por más que intenten seguirle el ritmo, no terminan de igualar el impacto que genera. En ese sentido, Raphinha reconoció recientemente: “Si me toca jugar por la derecha, no esperen cosas extraordinarias, porque yo no soy Lamine. Lamine es una estrella y hace cosas que pocos pueden hacer”.

Con apenas 18 años, Yamal dejó atrás la etiqueta de promesa para consolidarse como uno de los mejores extremos del fútbol mundial y como un motor creativo clave del equipo de Hansi Flick. Su manera de leer el partido y aprovechar los espacios antes de que los defensores alcancen a reaccionar lo transformó en el atacante más temido del continente. Esa percepción ya no queda solo en palabras: hoy se sostiene en la evidencia que aportan quienes justamente tienen la tarea de frenarlo en el fragor del juego.

Kumbulla, por otra parte, no llega a este tipo de análisis desde la improvisación. Tiene experiencia trabajando con entrenadores de primer nivel, especialmente en Roma, donde pasó un tiempo importante bajo la tutela de José Mourinho. El defensor le atribuye al DT portugués el haberle transmitido los matices psicológicos y tácticos del juego, en particular esos “detalles inteligentes” que, según entiende, definen la defensa de elite en el fútbol italiano.

“Cuando ganás, es muy lindo; cuando no, es duro”, comentó Kumbulla sobre su ex entrenador. “Él fue quien me ayudó a comprender algunas cosas: me explicaba detalles tácticos. Son ‘trucos’ inteligentes que pueden servirle a un defensor, como decidir cometer una falta en lugar de quedar superado, o llevarte una amarilla cuando hace falta. Todo eso lo aprendí trabajando con él”, remarcó.

Más allá de los cruces de alto perfil que lo pusieron cara a cara con rivales exigentes en La Liga, el futuro inmediato de Kumbulla todavía no está del todo definido. En este tramo, el futbolista se acerca al final de su segundo préstamo consecutivo en España y, de cara a la próxima ventana de transferencias de verano, se prepara para regresar a su club de origen, Roma.

Tras haber recuperado su condición física con éxito después de una lesión seria de ligamento cruzado en 2023, la incertidumbre sobre su destino sigue presente. De todos modos, medirse con talentos del nivel de Yamal y Mbappé, sin dudas, le sirvió para afilar instintos defensivos que había comenzado a desarrollar en Serie A y que hoy aparecen con mayor claridad en partidos exigentes.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.