En Borussia Dortmund la temporada ya entra en su tramo final y el panorama, que hace apenas unas semanas parecía controlado, se volvió mucho más exigente. Niko Kovač, DT de 54 años, está bajo presión creciente porque el margen que lo separaba de los puestos de competencia europea se achicó y, además, el rendimiento dejó señales poco convincentes en las últimas fechas.
El cambio de escenario: de la ventaja cómoda a la incertidumbre
Por Semana Santa, la situación en el BVB todavía transmitía tranquilidad. Dortmund contaba con una diferencia de once puntos sobre el tercer lugar, lo que hacía pensar que la segunda plaza estaba prácticamente asegurada y que la campaña en la Bundesliga venía siendo positiva.
Sin embargo, en cuestión de poco tiempo —dos semanas y dos derrotas— la historia se dio vuelta. Ese colchón ya se redujo a cinco unidades, y con cuatro jornadas por disputarse ni siquiera el segundo puesto queda garantizado.
El clima se oscureció con dos resultados que no dejaron una buena lectura futbolística:
- Contra Bayer Leverkusen, cayó 0-1.
- Ante TSG Hoffenheim, perdió 1-2.
Por qué aumenta la presión sobre Kovač (y qué le piden desde el club)
En ese contexto, una revista alemana de fútbol ya había señalado “tendencias preocupantes” en el equipo de “negro y amarillo”, lo que reavivó la exigencia sobre el entrenador croata. Aunque Kovač no estaría en riesgo inmediato de despido, la dirigencia marcó dos condiciones que considera innegociables para lo que resta del campeonato.
Las demandas, tal como se detalló, son claras:
- El fútbol tiene que ser sensiblemente más atractivo: algo que los hinchas venían sintiendo como ausente pese a que los resultados, en buena parte del recorrido, acompañaban.
- El desarrollo de futbolistas jóvenes debe pasar a ser la prioridad central.
En otras palabras: no alcanza con sumar puntos. El club quiere forma de juego, emoción y, además, que el plan con juveniles sea visible en lo que queda de la temporada.
La confianza interna existe, pero cada derrota pesa más
Dentro de Dortmund, Kovač tampoco aparece como un entrenador aislado. Se informó que el croata tiene un rol cercano en la planificación del plantel y que participa en decisiones vinculadas con altas y aspectos de la estructura deportiva.
Pero ese nivel de implicancia, lejos de bajar el listón, lo eleva: con cada nueva derrota entre ahora y mayo, la vara se vuelve todavía más difícil de sostener. Es decir, el respaldo existe, aunque el margen de error se achica.
Relación con la estructura deportiva: Book, Ricken y el enfoque del proyecto
También se señaló que, por el momento, la conducción no contempla un enfrentamiento entre Kovač y las expectativas del club, ni se discute una eventual separación como solución a largo plazo. La idea que se desprende es que Kovač sigue siendo parte clave de la planificación futura.
En ese entramado, se remarca una relación particularmente estrecha entre Lars Ricken y el DT, y se entiende que el director deportivo valora el aporte del croata, sobre todo en la planificación de transferencias.
De todas maneras, las pautas que vinieron desde la conducción están definidas. Ya desde el mercado de invierno, se le pidió a Kovač ajustar el enfoque: no solo buscar solidez defensiva, sino también un estilo más ofensivo y entretenido. Ese cambio apunta a alinear al equipo con la visión del nuevo director deportivo, Ole Book.
Así, Dortmund afronta el tramo final con una doble exigencia: resultados que sostengan el objetivo de la Bundesliga y, al mismo tiempo, un salto en la propuesta de juego y en la incorporación de jóvenes. Con cuatro partidos por delante y un margen que ya no alcanza, el sprint final promete ser determinante tanto para el equipo como para el futuro inmediato del cuerpo técnico.
