Dortmund está acostumbrado a ubicarse como el principal escollo en el camino del Bayern dentro del fútbol alemán, pero las sensaciones que deja su entrenador actual no invitan precisamente al optimismo de cara al próximo año. Niko Kovač, que ya supo dirigir desde el banco en el Allianz Arena, lanzó una lectura dura del momento que atraviesa la Bundesliga y, en particular, del escenario que le toca vivir a su equipo.
La advertencia de Kovač sobre la carrera por el título
En una entrevista con WAZ, Kovač fue consultado por la capacidad de Borussia Dortmund para competir de igual a igual con el conjunto bávaro durante la temporada 2026-27. Lejos de un mensaje motivacional típico para un club que históricamente busca discutirle el trono al Bayern, el ex capitán de Croacia optó por una postura directa, que seguramente incomode tanto en la dirigencia como en la exigente grada local, conocida como la Yellow Wall.
El entrenador no intentó maquillar su visión: sostiene que Dortmund, hoy por hoy, está enfocado en pelear por el segundo puesto. Para explicar esa diferencia, puso el foco en dos cuestiones que considera determinantes: el poderío económico y la profundidad del plantel disponible en el Bayern, especialmente comparado con lo que puede construir Dortmund.
“No veo que busquemos al Bayern el año que viene”
En su planteo, Kovač remarcó que entiende las expectativas que hay alrededor del club, pero que prefiere la perspectiva realista antes que el discurso. En ese sentido, afirmó que no ve a Dortmund como un candidato para disputar el título contra el Bayern en el próximo torneo y subrayó la brecha financiera que, a su entender, marca la diferencia.
- Indicó que hay una expectativa constante por “más” rendimiento y crecimiento, pero que él no ve a Dortmund desafiando al Bayern el año próximo.
- Se definió como una persona que no actúa con ingenuidad: dijo que intenta encuadrar todo en su justa dimensión.
- Señaló que Bayern cuenta con “mucho más dinero” y “muchos más superastros” que el plantel de Dortmund.
El contexto: 73 puntos y aun así sin acercarse al Bayern
Lo que dejan sus declaraciones también abre un debate más amplio sobre el peso de lo económico en el fútbol alemán. A pesar de que Dortmund acumuló 73 puntos en el torneo que está terminando, una marca que representa su quinto mejor registro en el campeonato doméstico a lo largo de su historia, no logró quedar cerca de un Bayern que, según la lectura del propio Kovač, funciona con una regularidad que resulta difícil de discutir.
En esa línea, su evaluación funciona como una advertencia para los hinchas en Signal Iduna Park: el tiempo de espera para levantar una nueva Meisterschale podría prolongarse, debido a que el Bayern mantiene una ventaja estructural por su músculo financiero y por la calidad del reclutamiento que logra sostener año tras año.
Guirassy, Couto y la diferencia de “superestrellas”
Kovač ubicó como eje de su pesimismo la capacidad del Bayern para sostener, partido tras partido, la presencia de futbolistas de nivel mundial. Dortmund, en cambio, ha buscado mantenerse competitivo recurriendo al surgimiento de jóvenes y talentos en ascenso, con nombres como Serhou Guirassy y Yan Couto como ejemplos del camino elegido.
- Aludió a que Dortmund se ha apoyado en talentos emergentes para competir a buen nivel.
- Conectó esa estrategia con su dificultad actual para igualar una constancia que, para él, el Bayern logra por disponer de figuras de primer nivel de manera permanente.
- Remarcó que esa “consistencia” que ofrece el Bayern hoy está fuera del alcance del plantel de Dortmund, tal como lo ve el técnico.
Un límite fino: realismo para algunos, retirada para otros
Con 54 años, Kovač se mueve en un terreno delicado. Aunque él se considera un “realista”, dentro del estadio muchos podrían interpretar estas palabras como una rendición innecesaria, justo cuando el club viene trabajando durante años para proyectarse como una marca global capaz de interponerse y destronar al Bayern.
Que el propio entrenador descarte públicamente esa posibilidad representa, además, un golpe de imagen de importancia para Dortmund. Ahora queda por verse cómo reaccionarán los futbolistas y si la dirigencia decide responder a la advertencia con una inversión concreta para reforzar el equipo y mejorar la profundidad del plantel. En el fondo, la continuidad del proyecto y la reacción de todos los sectores del club dependerán de si la respuesta pasa por más recursos, más variantes en el mercado o, simplemente, por sostener el mensaje en silencio dentro del vestuario.
