Vincent Kompany dejó que el momento se terminara de asentar. Mientras el plantel se juntaba frente a la Tribuna Sur para brindar junto a los hinchas por el 35° título de liga del club, él y su cuerpo técnico se quedaron unos metros más atrás, absorbieron la escena y esperaron el llamado. El capitán Manuel Neuer, en varias ocasiones, los fue convocando para que se sumaran. Al final, con un poco de demora, Kompany y los suyos se acercaron.

En cuanto el entrenador llegó a la línea principal, la Tribuna Sur estalló con el grito de su nombre. El belga, con 40 años, se quebró emocionalmente y reaccionó con gestos de euforia, levantando los puños. La respuesta de la gente fue ensordecedora, un rugido que pareció superar incluso la intensidad de un gol o del pitazo final. Más tarde, el presidente del club, Herbert Hainer, definió la postal como “la imagen del año”.

El afecto que se gana en Bayern: de 2013 para acá

En Bayern no se había visto un cariño tan abierto hacia un entrenador desde, al menos, 2013. Ni Thomas Tuchel ni Julian Nagelsmann recibieron manifestaciones con ese nivel de espontaneidad. Hansi Flick, el DT que logró el triplete, quizá haya sentido una cercanía parecida en 2020, aunque las restricciones por la pandemia limitaron las expresiones públicas. Niko Kovac, en cambio, no terminó de generar el mismo vínculo con la grada. Y nombres pesados del fútbol internacional como Pep Guardiola o Carlo Ancelotti, pese a su jerarquía, a menudo parecían distantes en el trato con el entorno.

Para encontrar un perfil con una respuesta semejante, hay que retroceder hasta Jupp Heynckes, el entrenador que en 2013 conquistó el triplete y que, por entonces, también despertó una comunión especial con la gente.

El “espíritu” y la calma que trajo Kompany

El CEO Jan-Christien Dreesen no es el único que percibe en el vestuario una energía parecida a la de hace 13 años. Con una manera cercana y directa, sin demasiado adorno, Kompany instaló una calma poco habitual en los últimos tiempos de la institución, reduciendo distracciones. Y, además de lo emocional, el equipo dejó en claro que su propuesta también enamora: fútbol atractivo, dominante y con resultados.

En esta temporada, el rendimiento ofensivo lo dice todo: en 47 partidos oficiales ya convirtieron 161 goles, una marca récord para el club. Y si hacía falta otra prueba de la superioridad en la Bundesliga, apareció justo en el partido que terminó de sellar el título. Bayern lo aseguró con un equipo que, en el papel, podría considerarse de “segunda línea”: hubo ocho cambios en el once inicial respecto del juego del miércoles ante Real Madrid. Aun así, lo resolvieron con comodidad frente al tercer equipo de la tabla, un dato que también habla de la gestión del plantel de Kompany. Con su conducción, cada futbolista termina sintiéndose importante, aunque no sea titular habitual.

Hainer lo llama “jackpot”, pero el gran objetivo es el triplete

Herbert Hainer calificó a Kompany como un “golpe de suerte” que salió bien, aunque el belga hace apenas dos años era apenas el sexto entrenador en la consideración interna del club. Para meterse en el selecto grupo de los grandes entrenadores de la historia de Bayern, Kompany no se conforma con sumar solo títulos de liga: necesita el triplete.

Desde el último triplete, conquistado en 2020, las chances de repetir esa hazaña no habían estado tan cerca como ahora. En el calendario, el ritmo se acelera: el miércoles recibe a Bayer Leverkusen en las semifinales de la DFB-Pokal, y después afronta el cruce de Champions League contra el vigente campeón, Paris Saint-Germain.

Celebración con guiños europeos y foco inmediato

Durante las celebraciones breves sobre el campo, la hinchada cantó “European Cup” y también “Berlin, Berlin, wir sind auf dem Weg nach Berlin”, dejando claro el cariño por Kompany mientras deja en evidencia que la gloria local no alcanza. Jugadores y cuerpo técnico se sumaron al canto, pero enseguida cambiaron el chip: la atención se movió directo a los próximos compromisos.

No hubo lluvia de cerveza, ni entrega de trofeos, ni fiesta posterior. Joshua Kimmich fue directo al explicar por qué: “Estamos enfocados y hoy no vamos a celebrar más”, dijo al salir del estadio, mientras esperaba el contacto con la prensa. Harry Kane, en la misma línea, agregó que Kompany iba a mirar “clips de Leverkusen” esa misma noche.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.