“Para ser honesto, todavía me encantaría seguir jugando. Mirando todo lo recorrido hasta acá, puedo decir con orgullo que di lo mejor de mí.” Con esas palabras, el japonés Kei Nishikori dejó claro que, pese al presente complicado por lesiones, su vínculo con el tenis sigue intacto.
Datos clave
- Nishikori expresó su deseo de continuar compitiendo y reivindicó el esfuerzo personal a lo largo de su trayectoria.
- Su mejor etapa llegó hace varios años: en 2014 fue el primer japonés en alcanzar una final de Grand Slam en Nueva York.
- En esa definición, cayó ante el croata Marin Cilic.
- Se transformó en el primer jugador de su país en meterse en el top 10, llegando como máximo hasta el puesto número 4 del mundo.
- Acumula doce títulos en el circuito y una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
- Hoy aparece 464° en el ranking ATP y sigue lidiando con molestias físicas recurrentes.
El pico de Kei Nishikori: una marca histórica para Japón
La etapa de mayor brillo de Nishikori se dio varios años atrás. En 2014 consiguió un hito que lo puso en el mapa del tenis global: se convirtió en el primer representante japonés en llegar a una final de Grand Slam en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, en el partido decisivo no pudo quedarse con el trofeo y terminó cediéndoselo a Marin Cilic, el rival croata que se terminó quedando con el título.
Además de ese logro en una instancia máxima, su recorrido también quedó marcado por una mejora sostenida en el ranking mundial. Fue el primer jugador de su país en irrumpir en el top 10, escalando hasta el cuarto lugar del mundo como mejor posición. Con el paso del tiempo, la cosecha de resultados terminó de completar su figura: acumula doce títulos del circuito y también sumó una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Lesiones, frustración y la idea de volver a jugar
En el presente, Nishikori atraviesa un tramo más duro. Actualmente está ubicado 464° en el ATP y continúa peleando con lesiones que se repiten y condicionan su continuidad. En sus declaraciones, habló de momentos en los que la frustración y el miedo llegaron a dominarlo, ya que las lesiones le impedían jugar como él quería.
Aun así, su mensaje deja una puerta abierta a la esperanza: sostiene que el amor por el tenis y la convicción de que puede transformarse en un jugador mejor fueron las cosas que, una y otra vez, lo terminaron devolviendo a la cancha. En su relato, el objetivo no es solo volver, sino hacerlo con una mentalidad de crecimiento, aun en un escenario donde el cuerpo le pone trabas.
