Javier Iraola se consolidó como el principal candidato para competirle el lugar a Michael Carrick en el camino hacia el puesto de entrenador permanente de Manchester United. En el club, la idea es sostener un proceso completo: hablar con otros técnicos y no cerrar filas de antemano, aun cuando en las últimas semanas crece la expectativa de que Carrick termine siendo designado una vez que United asegure la clasificación a la próxima Champions League. Con todo, si finalmente Carrick no termina aterrizando en el cargo, sería una sorpresa: tras la salida de Rúben Amorim a comienzos de enero, el ex mediocampista consiguió enderezar el rumbo del equipo.
De todos modos, en Old Trafford miran con atención lo que pasó en 2019, cuando Ole Gunnar Solskjær fue promovido de forma interina a definitiva en medio del clamor para que obtuviera el trabajo. Por eso, pese a la buena lectura interna sobre la continuidad del plan, el club insiste en que conversará con otros nombres antes de dar el paso. En ese contexto, Iraola aparece muy bien considerado por lo que viene mostrando en Bournemouth: su forma de entrenar y, especialmente, su estilo de juego ofensivo y su manera de trabajar el ataque generan admiración en la dirigencia. Además, hay quienes sostienen que encajaría con lo que United intenta construir desde su nueva estructura deportiva, liderada por Sir Jim Ratcliffe.
Iraola, mientras tanto, tomó una decisión: piensa dejar Bournemouth al finalizar esta temporada. Rechazó varias propuestas para renovar su contrato y, en consecuencia, ya hay movimiento alrededor del plantel. Su sucesor fue anunciado: Marco Rose. La expectativa en el entorno del español es que pueda marcharse después de haber conducido a Bournemouth hacia un lugar en competiciones europeas, un objetivo que terminó logrando con el trabajo al frente del equipo. El español de 43 años también tuvo seguimiento de Crystal Palace, donde aparece el nombre de Oliver Glasner: aunque United lo tuvo en carpeta en algún momento, su figura parece haberse enfriado en el proceso y él también estaría encaminado a salir al término de la temporada, cuando expire su vínculo.
La situación de Iraola no queda solo en la órbita de United. También entra en el radar de Chelsea, que se encuentra realizando consultas para definir al candidato que reemplace a Liam Rosenior. En esa búsqueda, el club pone el foco en varios entrenadores, entre ellos Iraola, Marco Silva (quien todavía no firmó un nuevo contrato con Fulham) y Xabi Alonso. Si bien el español se siente atraído por la posibilidad de vivir en Londres, en el razonamiento interno el peso de Old Trafford sigue siendo enorme. Aun así, existe una postura que plantea que a Iraola podría costarle la exigencia de un “equipo grande”, porque su perfil está más acostumbrado a construir “proyectos”. Ese argumento, sin embargo, es rechazado por gente cercana al entrenador, que insiste en que es ambicioso y que está de sobra capacitado para afrontar un desafío de ese tamaño.
Para elegir a su nuevo DT, United también definió criterios: uno de los puntos importantes es que el candidato tenga experiencia en la Premier League. Si el equipo logra la clasificación a la Champions este fin de semana frente a Liverpool, el pedido para que Carrick sea nombrado tomará todavía más fuerza. El ex mediocampista acumula nueve victorias en 13 partidos de Premier League desde que tomó el mando, con un impacto directo en la tabla: el equipo pasó de estar séptimo a ubicarse tercero. Alcanzar ese objetivo parece convertir su caso en el más convincente, aunque en el club no quieren dejar de lado a posibles opciones que, en el papel, podrían ser superadoras.
Carrick, por su parte, se reunió la semana pasada con Sir Jim Ratcliffe en Carrington, en una charla informal en el centro de entrenamiento. Después del encuentro, el entrenador dejó en claro que no está “persiguiendo” una definición por parte de la cúpula: “Se verá cuando se vea”, sostuvo, dejando la puerta abierta a los tiempos del club. En United, la decisión de avanzar en la negociación con un nombre y cerrar el tema no es algo menor: evitan mover piezas y generar distracciones antes de que la condición de ingresar a la zona alta se confirme de forma matemática.
Mientras tanto, el mercado se fue achicando para United. Varios objetivos terminaron comprometiéndose con otros proyectos. Thomas Tuchel, por ejemplo, quedó descartado al extender su vínculo con Inglaterra. Roberto De Zerbi también se alejó de la posibilidad: acordó con Tottenham Hotspur por un contrato a largo plazo, pese a que en Old Trafford había seguidores de su perfil. Luis Enrique sería un sueño para muchos dentro del club, pero también tiene encaminada una renovación con Paris Saint-Germain. Mauricio Pochettino aparece como un nombre que le interesa a United, aunque no estaría disponible al menos hasta que termine la participación de Estados Unidos en el Mundial de este verano. El club había manifestado que estaría dispuesto a esperar luego del torneo si aparecía el entrenador correcto, pero Pochettino no parece estar realmente en la pelea, y tampoco se ve a Julian Nagelsmann como opción en Alemania.
Con ese panorama, el cuadro externo que queda más firme se reduce: Iraola asoma como la alternativa principal frente al favorito interno, Carrick. La decisión, entonces, parece estar atada a los tiempos de clasificación y a cómo United gestionará el proceso para no repetir experiencias pasadas, aun con la sensación creciente de que el camino conduce a Carrick.
