Desde que se cruzaron por última vez en los cuartos de final de la Eurocopa 2022, esas dos selecciones jugaron seis veces. Inglaterra ganó cuatro de esos partidos, incluyendo el más reciente, disputado en Wembley en abril. Este viernes, sin embargo, el contexto será distinto: España se quedó con el único triunfo como local dentro de ese historial, enmarcado además en una racha de 15 encuentros sin perder en su estadio, con un solo empate y goleadas contundentes ante Alemania, Suecia, Francia y Países Bajos.

La última derrota de La Roja en casa se remonta al 3-2 ante Italia, en un partido vibrante disputado en diciembre de 2023. Ese resultado cortó una racha que, hasta ese momento, se extendía a 27 partidos seguidos sin caer jugando en el propio país, desde el revés ante Estados Unidos en Alicante, allá por enero de 2019, mucho antes de que España se consolidara como la potencia que es hoy. En pocas palabras: campeonas del mundo, fuertes en casa.

Si Inglaterra logra viajar a Mallorca y vencer al equipo de Sonia Bermúdez, el impacto sería enorme. No solo asegurarían la clasificación directa al Mundial Femenino 2027, obligando a su rival a disputar el repechaje en el camino, sino que además quedaría consolidado el rol de favoritas de las Lionesses para levantar el trofeo en Brasil.

Es difícil dimensionar lo bien que rinde España en su estadio, y vale la pena detenerse un momento en ese punto para entender por qué el partido tiene ese peso.

Algunos de los resultados que La Roja viene cosechando en el “colchón” de su campo en los últimos tiempos son realmente sobresalientes. En particular, se destacan los de la fase decisiva de la Nations League: el combinado de Bermúdez vapuleó a Alemania 3-0 en la final en Madrid, en diciembre, después de haber dejado a Suecia sin margen con un 4-0 en Málaga apenas seis semanas antes. Con Montse Tomé como DT en la edición previa del certamen, España también había mostrado una superioridad marcada: 3-0 ante Países Bajos y un 2-0 sobre Francia, con los partidos disputados en Sevilla.

No se trata solamente de goleadas en partidos de clasificación frente a rivales que no llegan como favoritos, ni de victorias convincentes en amistosos cuando la presión es menor. Con expectativas altas, con público propio y en instancias decisivas de los torneos, España suele responder: no solo gana, sino que muchas veces domina de punta a punta a rivales de elite.

En ese escenario, que Inglaterra llegue este fin de semana a Mallorca sin Leah Williamson representa un golpe real. Es cierto que en los últimos años las Lionesses aprendieron a manejar su ausencia desde el punto de vista futbolístico: la central se perdió un tramo importante de competencia y también el Mundial Femenino 2023 debido a una rotura de ligamentos cruzados (ACL). Más tarde, además, quedó marginada durante gran parte de la temporada 2025-26. Aun así, el liderazgo de Williamson es clave, sobre todo en un partido como este.

Habrá que ver quién toma la posta. Lauren James, por ejemplo, está en duda por una molestia menor que sufrió la semana pasada mientras Chelsea participaba del World Sevens. Quitar del tablero a una figura de ese calibre sería un retroceso enorme para una selección inglesa que necesitará el tipo de “magia” que aporta para superar a un rival tan sólido.

Las preocupaciones inglesas contrastan con la novedad en el plantel de España: La Roja recibió de regreso a Aitana Bonmatí por primera vez desde que se lesionó la pierna en una acción con la selección, a fines de noviembre. La mediocampista volvió a competir a comienzos del mes pasado y, desde entonces, fue recuperando sensaciones de forma progresiva con Barcelona. En su club, jugó 90 minutos en el compromiso liguero anterior al último, y cuatro días después sumó otros 45 minutos. Todo indica que debería estar en condiciones óptimas para el partido del viernes.

Con la inclusión de Bonmatí, España prácticamente cuenta con el plantel completo. La única ausencia de mayor perfil es Laia Aleixandri: la exjugadora de Manchester City y actual futbolista de Barcelona se desgarró el ACL en febrero. Además, Jenni Hermoso queda nuevamente fuera de la convocatoria.

Por lo demás, aparecen los nombres que se esperan: Bonmatí, Alexia Putellas, Patri Guijarro, Mariona Caldentey, Claudia Pina, Salma Paralluelo, Cata Coll, Mapi León, Ona Batlle y otros.

Inglaterra, de todos modos, no debería entrar en pánico ante el desafío. Las Lionesses le ganaron a España en abril, pese a que Williamson no estuvo disponible. En esa oportunidad, la dupla defensiva formada por Lotte Wubben-Moy y Esme Morgan sostuvo el cero en su arco con una actuación muy sólida. Tampoco pesaron demasiado las limitaciones en el mediocampo, en un contexto atravesado por lesiones de Ella Toone y Grace Clinton, ya que la joven de 21 años, Lucia Kendall, respondió con gran nivel en el partido más importante de su carrera hasta ese momento.

La última vez que Inglaterra visitó a España, en la fase de grupos de la campaña 2025 de Nations League, también pudo haber llevado los tres puntos. Alessia Russo puso arriba a las campeonas europeas a los 22 minutos. Parecían encaminadas a sostener la ventaja, pero Sarina Wiegman miró el futuro del torneo y realizó cambios en la segunda parte: sacó temprano a Georgia Stanway, Lucy Bronze y Beth Mead. Después, llegaron dos goles impresionantes de Pina para darle la victoria a La Roja.

No corresponde afirmar que Inglaterra habría ganado si Wiegman no hubiera movido el equipo, ya que esas decisiones no suelen ser las que se toman en una situación más determinante. Sin embargo, lo cierto es que el impacto fue negativo para Inglaterra en ese momento, aunque a la vez le sirvió a la selección en el largo plazo, de cara al éxito posterior en los Europeos.

De ese partido, antes de los cambios, Inglaterra puede rescatar cosas positivas: cómo se desarrolló el encuentro y cómo compitieron. Lograr el doblete sobre España en esta campaña de clasificación sería una señal muy fuerte.

Incluso un empate sería un buen resultado para las inglesas este viernes, porque les daría la clasificación directa para el Mundial del próximo verano. En ese esquema, solo el ganador del grupo obtiene esa condición: los otros tres equipos deberán transitar el camino del repechaje.

No sería una tragedia terminar en esa ruta alternativa. Se da por hecho que selecciones como Inglaterra y España deberían resolver después, pero el Mundial se vive de otra manera: cambia por completo el plan de preparación y la logística deportiva de cara al torneo.

Mirando cómo se fue armando el camino de las Lionesses hacia el certamen de 2023, se confirma esa idea. En esa ocasión, organizaron amistosos contra rivales de primer nivel y de estilos variados: Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Australia. Además, enfrentaron a Brasil en la Finalissima. España hizo algo similar, con rivales como Estados Unidos, Japón, China, Panamá y Jamaica antes de su recorrido hasta el título.

La posibilidad de “elegir” esos desafíos y medir el equipo contra oponentes distintos es un lujo que tendrá el ganador de este grupo clasificatorio para el Mundial. El otro, en cambio, pasará gran parte de 2026 chocando contra rivales más conocidos en Europa, y tendrá menos margen para aprender y ganar experiencia con variedad de estilos.

Por eso, un resultado ante España este viernes no solo puede pesar en el favoritismo de Inglaterra para el Mundial del año próximo: también influye de forma directa en cómo encararán la preparación del torneo, elevando su posición de cara a la competencia.

La forma en que Wiegman plantee el partido, entonces, será clave. Siempre es delicado armar un plan para un encuentro en el que con un punto alcanza, más aún cuando el rival es España, un equipo de un nivel muy alto. Ir con una estrategia que se conforme con el empate puede resultar riesgosa, mientras que apostar por el ataque demasiado puede dejar espacios atrás. Inglaterra necesita encontrar ese equilibrio, algo que ya había mostrado bien en el partido de local en Wembley.

Si las Lionesses logran repetir esa idea, se reforzaría aún más el lugar de Wiegman como una de las mejores entrenadoras del fútbol femenino internacional. Tiene una capacidad notable para resolver en momentos grandes, como reflejan sus tres títulos consecutivos de Eurocopa y las dos finales seguidas que alcanzó en Mundiales.

Además, ese escenario también dejaría a Wiegman y a Inglaterra en una posición excelente para pelear por un título mundial que, hasta ahora, les fue esquivo a ambas. Desplazar a España del único puesto de clasificación directa y, por lo tanto, tener la libertad de preparar el torneo como se decida para el año que viene, terminaría de ubicar a Inglaterra como una aspirante fuerte al trofeo del 2027.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.