La charla con FAZ dio un giro de tono casi filosófico al abordar el lugar que ocupa el fútbol en el ritmo cotidiano de las noticias. Uli Hoeness, presidente honorario de Bayern Munich, sostuvo que el deporte se toma “demasiado en serio” tanto desde el público como desde los medios.
En ese marco, remarcó lo “absurdo” de que se emitan actualizaciones de deportes menores al mismo tiempo que se desarrollan grandes conflictos geopolíticos. También subrayó que, en su época, la vida de los jugadores era mucho más simple.
“Hoy tenés que explicar todo. Apenas te queda margen para la espontaneidad”, señaló. Y puso un ejemplo: “Mirá la visita a Oktoberfest. Ahora es una movida de publicidad. Antes, si no teníamos partido el miércoles, le preguntábamos a [el entrenador del Bayern] Udo Lattek si podíamos entrenar el martes a la mañana para ir a Oktoberfest el martes a la tarde. Entonces todo el plantel salía a desfilar. En ese tiempo no existían las fotos con el celular. Y no es que nos quedábamos tres horas: no nos íbamos a casa hasta la medianoche. Eso sí, antes pasábamos por casi todos los puestos y subíamos a prácticamente todas las atracciones. Y a veces a alguno le caía mal y terminaba vomitando arriba de la atracción”.
Luego continuó con su mirada crítica sobre la actualidad: “Hoy eso sería una noticia. A veces siento que el fútbol se toma demasiado en serio. En los titulares te dicen: ‘pasó esto en Irán’, ‘pasó aquello en Israel’ y, además, ‘Lennart Karl se lesionó el músculo’. Lo único que faltaría es que aparezca como prioridad”.
Más allá del tratamiento mediático, el referente del Bayern también marcó una postura firme contra el rumbo comercial del fútbol, con foco particular en la política de precios del Mundial de 2026 en Estados Unidos. Contrastó lo que considera una verdadera cultura futbolera con el espectáculo corporativo que, en su visión, representa el modelo estadounidense.
“Rechazo de lleno lo que está haciendo FIFA con los precios del Mundial en Estados Unidos. No tiene nada que ver con el fútbol tal como yo lo entiendo”, afirmó. Y agregó: “La final del Mundial no tiene que transformarse en algo como el Super Bowl. Hace poco conocí a alguien que estuvo en el Super Bowl: lo invitaron a un palco de un millonario. Ese palco costó 1,5 millones de dólares por ese día, para 20 personas. O sea, 75.000 dólares por cada uno. Y algunos ni siquiera miraron el juego. La atracción principal, claro, fue el show de medio tiempo”.
Aun con la presencia de espacios corporativos en el Allianz Arena, el ídolo manifestó sentirse orgulloso por el compromiso del Bayern con la accesibilidad social, a través de abonos de 175 euros por temporada. Consultado por la existencia de palcos VIP en el estadio, contestó: “Sí, pero también hay entradas de temporada a 175 euros. Estoy muy orgulloso de eso. No quiero que gente que no tiene ingresos altos no pueda pagarse ir. El fútbol también es para ellos, o incluso sobre todo para ellos. No puede ser que solo puedan ir a ver un partido si recortan gastos de comida o de vacaciones. Un partido de fútbol tiene que ser siempre posible”.
Para cerrar, el exjugador reconoció que, en el plano deportivo, los clubes alemanes siguen siendo competitivos. Sin embargo, admitió que la Premier League continúa ganando la pulseada en visibilidad global. Retomando una observación que alguna vez hizo Franz Beckenbauer, señaló que la primera división inglesa todavía conserva una ventaja enorme en marketing internacional.
“La presencia internacional de la Premier sigue siendo mayor. Cuando estábamos en un campamento de entrenamiento en Dubái, no podía ver la Bundesliga por televisión, pero la Premier League se transmitía en todos lados”, concluyó.
