Poco después de cerrarse una extensa novela de mercado de pases alrededor de Nick Woltemade, en la sala de prensa de VfB Stuttgart se vio una escena poco habitual. El entrenador Sebastian Hoeneß salió al cruce con críticas directas hacia la planificación de plantel que, hasta ese momento, había impulsado el director deportivo Fabian Wohlgemuth junto con el director de deportes Christian Gentner.
Hoeneß remarcó que la salida de Woltemade fue “una pérdida amarga” apenas antes del cierre del mercado, y agregó: “El verano pasado nos pusimos objetivos concretos para alcanzar. Y tengo que decirlo con claridad: incluso antes de que Nick fuera transferido, no logramos implementar del todo esas metas”. Dos y tres días más tarde, respectivamente, el club sumó a Badredina Bouanani y Bilal El Khannouss para reforzar la ofensiva.
Con el paso del tiempo se terminó viendo que ninguno de los dos funcionó como un reemplazo directo del delantero centro de la selección. El Khannouss, por el contrario, terminó consolidándose como una operación inteligente y fue recientemente incorporado de manera definitiva, mientras que Bouanani quedó muy lejos de lo esperado. Ante la falta de un perfil que aportara la amenaza goleadora que buscaban, VfB avanzó por Hyeon-gyu Oh, de KRC Genk. Sin embargo, el surcoreano no superó la revisión médica el mismo día límite de la ventana.
Cuatro meses después, los de la región de Suabia marchaban sextos en la Bundesliga y seguían avanzando en los torneos de copa. Aun así, la dirigencia mantuvo la preocupación por la ausencia de un goleador probado. Por eso, el club activó una cláusula de rescisión de 7 millones de euros para contratar a Jeremy Arevalo, proveniente del segundo escalón del fútbol español, Racing Santander. Ahora bien, el jugador todavía no logra demostrar que sea la pieza que destrabe el rompecabezas.
Hasta el momento, apenas acumuló 30 minutos de participación en seis partidos de Bundesliga, con una sola asistencia, lograda ante FC St. Pauli. En su debut —y hasta ahora único— con el equipo de reservas en la 3. Liga, Arevalo sí dejó señales claras de lo que puede aportar: en el 3-1 sobre SV Waldhof Mannheim anotó un gol y asistió en otro. Más allá de ese partido, el resto no se pareció a lo planeado. Todas las partes habían imaginado que el pase iba a rendir con más impacto.
Antes de enfrentar a St. Pauli, fue dejado afuera del banco y de la convocatoria para el partido de Bundesliga en cuatro ocasiones, una secuencia que lo empujó a volver brevemente al segundo equipo. Además, tampoco entró en la lista del club para la Europa League. En febrero, Hoeneß explicó el criterio: “Podemos anotar a un número limitado de jugadores en la lista. Los demás, por ahora, están un paso por delante. Jeremy viene de otra liga, de otra cultura. Lógicamente esperábamos que las cosas fueran un poco más rápido. De todos modos, sabíamos que esta clase de situación podía darse”.
¿Llegó Arevalo demasiado pronto a una Bundesliga ambiciosa? No necesariamente. Como había anticipado Hoeneß durante el verano, las opciones en ataque eran acotadas en el momento del fichaje; eso se vio incluso en el 0-0 con TSG Hoffenheim justo antes del breve receso invernal. Aunque en el tramo final faltó claridad ofensiva, el entrenador hizo apenas dos cambios, y solo uno tuvo impacto en ataque: ingresó Chris Führich. Tiago Tomas tomó su lugar en ese contexto; y como Bouanani, Tomas también tuvo que ensayar su rol en la zona de ataque esta temporada, aunque ambos se sienten más cómodos cuando juegan más atrás, con más participación en la construcción.
En el período que siguió a la llegada, Bilal El Khannouss estuvo afectado por su convocatoria con Marruecos en la Copa Africana de Naciones. Mientras tanto, Ermedin Demirović, que había marcado cinco goles desde principios de octubre, quedó marginado por una lesión compleja en el pie. Su recuperación demandó más tiempo del previsto y recién pudo volver con el reinicio de la Bundesliga a comienzos de enero. Ese encadenamiento de circunstancias terminó abriendo el camino para que Arevalo concretara su debut largamente esperado.
Tras su arribo, Arevalo se mostró ilusionado y señaló sus metas: “Quiero adaptarme rápido, seguir creciendo y ayudar al equipo a que tenga éxito juntos”. Su evaluación personal sobre los primeros meses en el Neckar probablemente hoy no sea la mejor. Por encima de todo, lo que necesita es paciencia.
La estructura del club contempló esa variable en su planificación. Wohlgemuth sostuvo: “Todavía vemos muchísimo potencial en Jeremy y queremos desarrollarlo junto a él”. El vínculo de largo plazo, que se extiende hasta 2031, refleja la confianza, pero el delantero, con el tiempo, tendrá que justificar la inversión. En ese proceso, compañeros que hablan español, como Chema Andres, lo ayudan a asentarse en Suabia, siguiendo indicaciones de Hoeneß para facilitar la integración; un mecanismo que también ayudó a los futbolistas cuando llegaron al club.
Por ahora, sin embargo, la integración de Arevalo se limitó mayormente a observar desde el costado. El fin de semana pasado ante BVB, volvió a quedar afuera del equipo. Wohlgemuth lo explicó tras el partido contra Gladbach, a fin de enero, donde Arevalo no fue parte de la nómina: “Jeremy todavía se está acomodando”. Y agregó con optimismo: “Seguro va a tener sus oportunidades”.
En concreto, desde entonces apenas jugó cuatro partidos, con una suma total de seis minutos. Por eso, las semanas que quedan antes del receso de verano serán decisivas para que el club vea resultados y Arevalo pueda transformarse en ese “late bloomer” del que se habla, siempre que reciba minutos. El ecuatoriano —que ya acumula tres convocatorias a su selección en el Mundial— también busca un lugar en la lista para la Copa del Mundo, lo que podría cruzarlo en el mismo plantel con algunos de sus compañeros. Ecuador, además, quedó en el mismo grupo que Alemania.
Aun así, el panorama no se apagó del todo. Durante la última fecha FIFA, el DT Sebastian Beccacece le dio dos apariciones sobre el final, lo que sugiere que el cuerpo técnico mantiene paciencia y confianza.
