“Tener mucha vida en la casa” forma parte del ADN de Borussia Dortmund, dejó claro Carsten Cramer. El dirigente de 57 años, que asumió como CEO de BVB a fines de noviembre, amplió su responsabilidad: además de la comercialización, la venta, lo digital y la internacionalización, desde ahora también conduce comunicaciones y estrategia. En su mensaje, sin embargo, no hablaba de un problema lejano: describía el momento interno que atraviesa el club.

Datos clave

  • Carsten Cramer tomó el rol de CEO de Borussia Dortmund a fines de noviembre y desde entonces suma a su cargo comunicaciones y estrategia.
  • El dirigente remarcó que el club debe “hacer una puesta al día” y no solo “resetear” lo que viene fallando.
  • Ole Book, nuevo director deportivo, llegó rápidamente desde SV Elversberg (categoría de segunda línea) y fue presentado hace poco.
  • Cramer destacó un cambio de mentalidad: no mirar tanto para atrás y sostener hambre competitiva en todo el club.
  • Se aceleraron movimientos internos: salidas y designaciones en áreas clave, además de mejoras edilicias vinculadas a la infraestructura.

Un contexto movido: lo institucional y lo deportivo

En Westfalia, los últimos meses no fueron tranquilos. En el plano institucional, un ex directivo de alto rango quedó involucrado en un escándalo por abuso. En simultáneo, la interna presidencial tuvo roces: la competencia entre el presidente en funciones, Dr Reinhold Lunow, y el aspirante Hans-Joachim Watzke derivó en un clima feo, con acusaciones cruzadas. Y en el campo de juego, el club también venía de una temporada que, en términos generales, dejó más sombras que luces.

Cramer no endulzó la realidad. En sus intervenciones sostuvo de manera reiterada que BVB no se presentó bien y que esos problemas existieron. Sus comentarios llegaron alrededor de dos semanas antes de que Borussia Dortmund presentara oficialmente a su nuevo director deportivo, Ole Book.

La llegada de Book sorprendió por el perfil: el club eligió a un “outsider” proveniente de SV Elversberg, equipo que milita en una división de segundo escalón. De hecho, la primera aparición del flamante director en el nuevo rol duró menos de 40 minutos, pero alcanzó para dejar señales.

El mensaje de Cramer y la idea de “actualización” total

Durante ese acto, Cramer habló dos veces y sus palabras tuvieron una claridad que, según el propio relato, hacía demasiado tiempo que no se escuchaba con esa contundencia. En conjunto, sus expresiones funcionaron como un retrato de la ambición con la que el CEO encara su nueva etapa y de cómo viene trabajando desde que se incorporó a BVB en 2010.

“En las últimas semanas y meses mostramos que estamos dispuestos a reunir mucho coraje y que queremos que Borussia Dortmund sea todavía mejor”, expresó. Luego sumó una frase con tono irónico: no le gusta “mirar siempre hacia atrás”, porque, según dijo, volver demasiado sobre el pasado termina generando rigidez en el cuello.

Más allá de si la intención era esa, el comentario se leyó como una indirecta hacia Watzke, que muchas veces apoyó su discurso en los éxitos de la última década en lugar de construir una narrativa más moderna, orientada al futuro.

Tras la salida de Sebastian Kehl, Cramer explicó que el objetivo no pasa únicamente por “tocar el botón de reset”, sino por lanzar una “actualización grande”. El dirigente, padre de cuatro hijos, lo interpretó como una prueba de que en Borussia Dortmund hay “planes grandes”. Y remató con una apreciación sobre Book: en su criterio, se incorporó a alguien que representa el BVB “nuevo”, el que faltaba y que encaja “perfectamente”.

El mensaje, en el fondo, apunta a eso: en plena mitad de temporada, con BVB sumando puntos en la Bundesliga como no lo hacía hace años y, a diferencia de los dos torneos anteriores, cerca de asegurarse una clasificación cómoda a la Champions League, el director está pidiendo un BVB distinto. La lectura resulta llamativa, pero también urgente, dado lo que pasó recientemente alrededor del club.

Cramer también parece haber escuchado las críticas conocidas: que la institución suele cocinar demasiado “su propio caldo”, que le falta creatividad al armar planteles y que su identidad, que supo ser orgullosa, fue apagándose con el tiempo. Con el “jefe” ya en la conducción, el cambio se acelera.

Una carrera atípica que explica el estilo de gestión

La movida se siente tanto lógica como revitalizante. Cramer, por perfil, siempre fue de acción. Su trayectoria profesional, poco convencional, muestra que no se queda quieto, que disfruta los desafíos y que piensa hacia adelante.

Comenzó vendiendo equipamiento de tenis de mesa en una tienda deportiva. Después tuvo momentos fuera del fútbol: trabajó como locutor de estadio en Preußen Münster y Hamburger SV. Más tarde estudió Derecho y luego apostó por una pasión que lo terminó llevando al corazón del negocio futbolero: marketing y ventas. Ese camino diverso lo terminó empujando al fútbol profesional, donde fue escalando con propósito.

Como gestor, se lo describe como un vendedor convincente: no solo tiene facilidad para expresarse, sino que además muestra empatía real. Y, a diferencia de Watzke en algunos tramos, no transmite distancia. Desde que llegó a Dortmund, el club incrementó la lista de patrocinadores dispuestos a invertir fuerte. En ese marco, el volumen anual de ingresos supera con comodidad los 500 millones de euros, con una porción relevante proveniente de las áreas comerciales que Cramer lidera.

Esa influencia creciente lo terminó llevando al lugar que dejó Watzke. Desde que tomó el mando, Cramer —que aguantó críticas de los hinchas por algunos diseños de camisetas poco convencionales— encaró su gestión con la misma inventiva que se le atribuye desde siempre.

Cambios en la dirigencia, ajustes en infraestructura y el “espíritu” a recuperar

Apenas se asentó en el cargo, el CEO tuvo una primera sacudida interna: Sascha Fligge, director de comunicaciones con muchos años en el club, dejó de formar parte del organigrama. En su proyecto personal vinculado al fútbol femenino, Fligge había marcado una dirección con dos movimientos fuertes: nombró a Ralf Kellermann como director deportivo, un perfil muy reconocido por sus credenciales, y además firmó a Alexandra Popp, máximo goleadora.

Luego, con el reacomodamiento de cargos, Sebastian Kehl dejó su lugar como director deportivo y fue reemplazado por Lars Ricken.

También avanzan cuestiones de infraestructura. El centro de entrenamiento del primer equipo se está ampliando. Y en el sector del fútbol femenino, el plan es que en breve cuente con un predio propio, con campos de práctica cercanos a las instalaciones principales del plantel masculino.

Cramer se define como un “catalizador” y busca reavivar el espíritu de la era de Jürgen Klopp, pero con una diferencia: quiere liberarse de ese molde. Por eso respalda estrategias que considera innovadoras, valientes y, en ciertos tramos, poco habituales.

La exigencia en el campo de juego y la ambición de no “conformarse”

Como es lógico, el resultado en la cancha será el que mande. Pero no hay dudas de que el entorno está listo para un BVB nuevo; incluso, en algunos sectores, se percibe la necesidad de ese cambio. Esto se refleja también en declaraciones atribuidas al propio Cramer en una entrevista: “Nuestra ambición, claro, no es ser el segundo siempre. Para lograrlo tenemos que tener esa hambre, esa obsesión por ganar partidos. Eso vale para todo el club, para cada departamento. Ni siquiera podés perder un partido de leyendas con la camiseta negro y amarillo”.

De aquí en adelante, Cramer tiene dos oportunidades grandes. Al frente de un club de primer nivel, puede convertirse en la figura que implemente gradualmente reformas largamente postergadas y vuelva a colocar una visión general, clara, para Borussia.

En ese escenario, también hay presión desde las tribunas. En mayo pasado, una gran agrupación de simpatizantes, “Südtribüne Dortmund”, difundió una carta abierta criticando al club por carecer de estrategia y por repetir los mismos errores de siempre.

En el corto y mediano plazo, la evaluación tendrá dos ejes. Por un lado, cómo le va al equipo en la Bundesliga y en las competencias que se vienen. Por otro, cómo el director deportivo Book —al que Cramer ayudó a incorporar— logra reordenar el plantel.

Además, a nivel personal, Cramer también sabe que no siempre fue bien recibido por muchos hinchas. Su objetivo, entonces, es recuperar reputación. Y lo dejó en claro durante la presentación de Book: “Tenemos que abrazar el cambio y tomar medidas poco convencionales, que tal vez incluyan sumar caras nuevas. Eso empieza por mí”.

El arranque de Cramer se describe como prometedor y los próximos meses ya generan expectativa. Sus acciones y sus palabras le inyectaron aire fresco al club. Se puso en marcha mucho, y para capitalizar lo construido hace falta sostener el ritmo: el cambio ya arrancó y la continuidad será la clave para que el nuevo BVB sea más que una intención.

Por Miguel Herrera

Miguel Herrera es periodista deportivo especializado en la actualidad del fútbol argentino e internacional. Cubre el día a día de la Liga Profesional, los torneos de la CONMEBOL y el mercado de pases con un enfoque ágil y preciso. Sus notas combinan información de último momento con análisis claro y directo para el hincha.